Bromelias epífitas en el interior

En su hábitat natural, las bromelias epífitas viven en las ramas de los árboles y se alimentan de la humedad ambiental; sus raíces, en el caso de que las tengan, sirven para sujetarse a las ramas.

Bromelias epífitas en el interior

Las bromelias epífitas requieren exposiciones luminosas, pero al ser plantas de bosque, la luz que reciban debe ser indirecta; hay  que pulverizarlas con frecuencia, procurando que el agua permanezca en el centro de la planta.

Este hábito indica que prefieren no enraizar en suelos de compost, sino sobre un pedazo de madera o de corcho. No obstante, algunas especies se cultivan bien en macetas, siempre que tengan un excelente drenaje.

El substrato, en caso de existir, deberá estar apenas húmedo. Dado que no necesitan tierra para desarrollar las raíces se pueden cultivar de formas muy originales, como en un trozo de corteza de árbol, en una pieza de corcho o en un trozo de madera.

Bromelias epífitas en el interior

Vriesia, Guzmania y Tillandsia, son algunas de las especies más comunes que podrás encontrar en tu centro de jardinería.  Hay que tener en cuenta que todas las bromelias mueren después de florecer, y los bulbos reproductores caen alrededor de la base y producen nuevas plantas. Éstos pueden ser cultivados aparte o se pueden dejar para que al cabo de dos o tres años formen una gran planta de rosetón múltiple.

 

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El mundo de los helechos

Estas plantas sin flores ni frutos aparecieron hace 300 millones de años sobre la faz de la Tierra. Casi siempre perennes, de tamaños y formas muy diversas, su color cautiva con matices que van desde un verde fresco y brillante a un oscuro azulado.

El mundo de los helechos

De los restos fósiles se deduce que los helechos surgieron en la era Primaria, durante el Devónico superior, pero fue el período Carbonífero cuando las condiciones climáticas (emanación de aguas calientes que dieron lugar a zonas pantanosas, lluvias intensas, humedad alta y ambiente templado) favorecieron el masivo desarrollo de estas especies vegetales tan diversas en sus formas, hábitats, modos de reproducirse y tamaños. Hay helechos de tan sólo unos milímetros y otros tan grandes como árboles, capaces de alcanzar entre 10 y 25 metros. La mayoría de los helechos que predominaban en el período Carbonífero se extinguieron, pero algunos de los que sobrevivieron dieron lugar evolutivamente a los que se conocen en la actualidad.

Geográficamente los helechos son más abundantes en las regiones ecuatoriales y tropicales húmedas, pero también hay especies en las zonas más frías del planeta e incluso en áreas desérticas.

Cómo son los helechos

Los helechos son unas de las plantas de follaje más populares, tanto en cultivos de interior como de exterior. Los helechos son plantas criptógamas (pteridofitas), es decir, que no producen fores ni frutos; y cuentan con miles de especies agrupadas en seis familias principales, la mayoría de ellas sorprendentes por la belleza de sus hojas, llamadas frondes. Su forma, tamaño y color —que va desde un verde claro hasta oscuro o azulado— varían de forma extraordinaria entre unos helechos y otros.

El tallo, llamado rizoma, suele ser subterráneo, excepto en los helechos arbóreos, en los que es aéreo. Es un almacén de alimento del que surgen los frondes, en general en disposición radial en torno a un punto central.

Muchos helechos son perennes, pero otros pierden las hojas cuando han terminado su temporada de desarrollo; sin embargo, sus rizomas y raíces siguen vivas bajo tierra hasta que llega una estación propicia.

Se reproducen por esporas, que se generan en los esporangios, reunidos a su vez en los soros, pequeños puntos de color marrón o negro que aparecen en el envés.

Helechos mix

Los helechos de exterior

En las zonas de origen, los helechos se pueden cultivar en los jardines y terrazas.

En España, sólo algunos y siempre y cuando se les proporcione una protección o unas condiciones de cultivo apropiadas. Este tipo de helechos suelen proceder de zonas de climas templados o fríos.

Se trata de especies muy interesantes, ideales para los llamados jardines de sombra que en los últimos años han cobrado auge condicionados por la construcción de las viviendas. Resultan adecuados para las zonas umbrosas de los jardines y para tapizar el suelo a la sombra de arbustos y árboles que tamizan la luz en verano.

Si las condiciones climáticas son muy adversas o se salen completamente del rango que requieren estos ejemplares, se pueden cultivar en contenedores y llevarlos a zonas más protegidas en invierno.

Los helechos de interior

En los trópicos viven al aire libre, de modo que para su cultivo en interiores habrá que proporcionarles un ambiente parecido: una temperatura que no baje de 14 grados, humedad elevada, y un emplazamiento fuera de los rayos directos del sol, donde reciba luz tamizada. No toleran el exceso de sequedad que produce la calefacción.

Geranios rústicos

Cultívalos en cualquier tipo de emplazamiento: rocallas, arriates, macetas o zonas silvestres. Los geranios rústicos son vigorosos, producen atractivas flores en una gran variedad de colores, son pocos propensos a las plagas y enfermedades y duran muchos años sin precisar demasiadas atenciones gracias a su extrema resistencia.

Arriate de geranium

Los geranios rústicos, conocidos también como resistentes, no se deben confundir con los famosos y mal denominados geranios ornamentales del género Pelargonium,  que producen flores de colores vivos y suelen cultivarse en macizos y contenedores. Los auténticos geranios son mucho más resistentes y pertenecen al género Geranium;  producen flores muy bonitas, pero de colores más tenues y, a diferencia de los pelargonios, toleran muy bien el frío. Figuran entre las plantas herbáceas perennes más populares; se cultivan en los jardines, sobre todo en los rurales, desde hace cientos de años, y suelen utilizarse como plantas tapizantes, aunque en realidad existe un surtido maravilloso, con formas para todo tipo de emplazamiento.

En total hay unas 400 especies distintas de geranios, originarias de las zonas medias de las montañas de Europa y de Asia, y cientos de cultivares e híbridos para satisfacer cualquier requerimiento. La mayoría de los geranios rústicos que pueden encontrarse en los centros de jardinería son muy resistentes, siendo la más popular el Geranium sanguineum, pero también hay unas pocas especies más delicadas, que sólo sobreviven si se cultivan en un invernadero o en una zona de clima templado.

Variedades de geranios

El geranio rústico es una planta de talla reducida, que no suele superar los 50 cm de altura. Por ello es apropiada para las borduras, rocallas y jardines alpinos. Sus hojas son de color verde opaco o verde grisáceo, de forma orbicular más o menos lobuladas. Su color varía del rosa pálido l púrpura oscuro y aparecen de forma abundante desde finales de primavera hasta finales del verano.

La reproducción se realiza con gran facilidad. Básicamente, se utiliza la siembra, que se efectúa en primavera directamente al aire libre o bajo protección si el el clima es muy frío, o la división de las matas ya existentes, que asegura la multiplicación de las variedades y que se puede realizar en primavera o en otoño, según la rigurosidad del clima.

 

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Las plantas trepadoras

Gran parte de las plantas trepadoras proceden de los bosques o las selvas, donde aprendieron a valerse de los árboles y arbustos para sostenerse y ascender en busca de la luz. Son plantas que en un momento dado de su evolución decidieron concentrar sus fuerzas en la longitud.

Rosal trepador

Hoy, en jardinería, las trepadoras de flor suman a su gran valor ornamental, una gran utilidad: son ideales para esconder fachadas o muros poco atractivos o demasiado descollantes respecto a su entorno, embellecer una reja o un balcón, actuar como pantallas para aislarnos del exterior, crear rincones encantadores enredadas en un cenador o una glorieta, ejercer de emparrado, o simplemente dar aroma, sombra y frescor.

Cualquier planta trepadora muy invasora puede incluso actuar como pantalla contra el ruido, aunque para ello deberá ser de hoja perenne y crecer sobre una celosía o paramento vertical. Con un espesor de 20 a 30 centímetros puede absorber en una proporción elevada el ruido del tráfico o de la máquina de segar de un jardín cercano.

Pero el gran valor diferencial de las trepadoras sobre otras especies vegetales es que permiten darle una nueva dimensión al jardín: la vertical. Cuanto más pequeño es un espacio ajardinado, más importancia tiene este plano. Además, la velocidad de crecimiento de la mayoría de estas especies permite conformar zonas ajardinadas en menos tiempo que recurriendo a otras plantas.

Trepadoras

Formas de sujeción

Estas plantas han desarrollado diversos e ingeniosos sistemas para enredarse y agarrarse: tallos volubles, espinas, raíces adventicias, zarcillos o sarmientos…

Trepadoras con espinas.

Los rosales trepadores y las buganvillas (Bougainvillea), por ejemplo, se sujetan a las piedras o muros muy rugosos gracias a sus espinas; si se trata de otros soportes hay que proporcionarles una celosía o armazón y guiarlos y sujetarlos sobre ellos.

• Trepadoras con raíces adventicias. La hortensia trepadora (Hydrangea petiolaris), por ejemplo, al igual que la hiedra, emite unas raicillas que se adhieren a las superficies rugosas.

Trepadoras con sarmientos o zarcillos. Están provistas de hojas o tallos modificados en forma de filamentos que se enrollan para sujetarse a celosías, mallas u otras plantas, como hace la vid. Un ejemplo es la flor de la Pasión (Passiflora).

Trepadoras con tallos volubleso pecíolos. Las clemátides (Clematis), el velo de novia (Polygonum), la glicinia (Wisteria), los jazmines y el llamado falso jazmín (Trachelospermum jasminoides) se enredan fácilmente en barandillas, cenadores, espalderas y celosías gracias a sus largos tallos.

Hortensia trepadora

Elección de las trepadoras

Conocer la forma en que se sujetan es esencial para escoger bien la trepadora que mejor se adaptará al soporte que la va a guiar y el lugar donde se la va a emplazar. Pero también es muy importante conocer sus cualidades ornamentales, su tipo de desarrollo (algunas generan una densa vegetación), si el follaje es caduco, semi caduco o perenne, y la época de floración.

Las trepadoras perennes, por ejemplo, son ideales para independizar zonas de forma permanente (casas vecinas, techos de garajes, vistas poco atractivas…).

Si son caducas, aislan desde la primavera al otoño, con la ventaja de que advierten del cambio estacional y hacen limpieza general una vez al año. Si su soporte es una celosía o pérgola, protegerán del sol del verano y dejarán pasar la luz en invierno. Suelen dar mayor cantidad de flores que las perennes. Según el clima, algunas se comportan como semi caducas.

Las trepadoras anuales mueren cuando acaba la estación, pero a cambio la floración es intensa y espectacular, como la Ipomea.

Es clave valorar el vigor de cada trepadora: algunas pueden llegar a estrangular los tallos de plantas cercanas, o romper con su peso el soporte que las sostiene, como las madreselvas, glicinias y buganvillas.

 

Milenramas en nuestros jardines

Las especies del género Achillea se cuentan entre las plantas más útiles de un arríate herbáceo. Situadas en la parte delantera de un macizo lucirán su hermoso follaje pinnado, parecido al de los helechos, y toda una gama de colores muy llamativos y de enorme atractivo.

Achillea millenfolium

Existen casi 200 especies que van desde plantas enanas de unos pocos centímetros, ideales para los jardines de rocalla, hasta las más altas de casi un metro adecuadas para arriates mixtos.

Además del color de las flores griega silvestre (Achillea tomentosa), un inconfundible color mostaza, se encuentran diversas variedades de flores de color rosa, rojo, cereza, crema, amarillos, casi todas ellas con el mismo bonito follaje y diminutas flores agrupadas en grandes umbelas, o blanco como la Achillea millefolium de nuestra flora, conocida como milenrama.

Achillea filipendulina

Estas plantas no son difíciles de cultivar, con la ventaja añadida de que dan gran cantidad de flores. Lo normal es cultivarlas desde semilla en primavera.

Todas las plantas del género Achillea son perennes, y algunas crecen con bastante rapidez formando grandes matas. Toleran la mayoría de los suelos siempre que estén bien drenados; no necesitan estar a pleno sol, aunque no se darán bien si tienen demasiada sombra. Se trata de plantas resistentes capaces de sobrevivir a los inviernos más rigurosos.

Achillea ptarmica

El método más fiable de propagación para las especies de Achillea es dividir las plantas en primavera o por semilla. Muchas variedades se autopropagan generando un banco de plántulas, listas para ser trasplantadas. Una excepción son las variedades cultivadas de Achillea filipendulina, que por lo general, no se autopropaga, y cuyas inflorescencias siguen presentando un aspecto hermoso en invierno, mucho después de que las flores hayan desaparecido.

 

Palmeras, un aire tropical en tu casa

Las decorativas palmeras evocan paisajes de islas de arenas blancas. La mayoría proviene, en efecto, de regiones tropicales; sin embargo, las hay que resisten varios grados bajo cero. En jardines, macetas e interior, hay una palmera para cada lugar.

Palmeras de aspecto tropical

Existen más de 3.000 especies de palmeras en el mundo, la mayoría procedentes de regiones cálidas. Por ello, a la hora de escoger un ejemplar para el jardín es importante tener en cuenta su resistencia al clima del lugar.

Hay algunas, como el palmito de la China (Trachicarpus fortunei), capaz de soportar calor extremo, pero también temperaturas por debajo de -15º. Es frecuente verla en el centro de la Península, cuando la mayoría de las palmeras prefieren la humedad de las costas, especialmente la mediterránea.

Otra especie capaz de adaptarse al clima del centro de España y resistir temperaturas de -10º y el contaminado ambiente urbano es la Washingtonia filifera, de tronco muy largo y hojas palmeadas de gran diámetro. Lo mismo sucede con la butiá (Butia capitata y Butia yatay), arecáceas de origen suramericano. La palmera canaria (Phoenix canariensis), muy frecuente en las costas mediterráneas y los dos archipiélagos, soporta hasta -5º. La decorativa Rhapis excelsa, de hojas palmeadas, también resulta bastante rústica. En cambio, las gráciles arecas (Dypsis decaryi), o palmera amarilla, de varios troncos, necesitan un clima cálido, semisombra y humedad ambiente.

En general, las palmeras exigen una exposición a pleno sol y suelen vivir bien en cualquier tipo de suelo, aunque los prefieren ricos en materia orgánica, bien drenados, pero ligeramente húmedos. Necesitan riego medio, aunque la humedad ambiente les resulta muy beneficiosa.

Se pueden utilizar como ejemplares aislados, en grupos, o en procesión a lo largo de un paseo cuando son muy esbeltas.

Muchas palmeras se adaptan a la vida en maceta, aunque crecerán menos y más lentamente.

En todo caso necesitarán mucha luz. Todas las mencionadas hasta aquí pueden vivir en una terraza.

A medida que vayan creciendo habrá que trasplantarlas a un tiesto mayor, rico en materia orgánica. El cepellón debe ser acorde a la altura del ejemplar, y compacto.

Cactus adaptados a la falta de agua

Los cactus conforman uno de los grupos botánicos más interesantes. Evolucionados en el continente americano, han desarrollado asombrosas adaptaciones a la escasez de humedad que los hacen únicos. Su extraordinaria variedad de formas, tamaños, colores y floraciones dotan a estas plantas de un valor estético que los amantes de la jardinería bien saben apreciar.

Conjunto de cactus

El camino evolutivo de los cactus (familia Cactaceae) es el producto de una lucha continua contra la pérdida de humedad. En el proceso perdieron las hojas, dejando el trabajo de la fotosíntesis a los tallos, y acumularon grandes cantidades de agua en sus tejidos. Desarrollaron unas estructuras llamadas areolas, sustitutivas de las yemas, que son las que generan espinas, pelos, nuevos vástagos y flores. Al vivir en zonas de calores extremos, los cactus realizan el intercambio de gases durante la noche, de manera que mientras dormimos consumen CO2, al revés que el resto de las plantas.

¿Cuánto y cuándo hay que regar los cactus?

  • Los cactus aguantan bien la sequía, pero como todas las plantas también necesitan agua para vivir. Conviene dejar que el sustrato se seque entre riego y riego. Es muy importante que la tierra no se encharque: demasiada agua y, sobre todo, un sustrato mal drenado provocan la aparición de hongos y la muerte de la planta. De hecho, uno de los mayores errores en el cuidado de las cactáceas es el exceso de riego.
  • El riego depende de muchos factores: exposición, época del año, tipo de sustrato, clima, si está en maceta o en tierra, el material de la maceta, si se encuentra en el exterior o no. Así, en una zona muy cálida y seca, un cactus en maceta de barro orientado al sur necesitará bastante más riego en la misma época del año que uno plantado en semisombra directamente en la tierra en una zona más templada y lluviosa.
  • Durante el verano, un riego cada 10 días puede ser correcto como referencia; en primavera y otoño se han de espaciar más. Mientras dure el frío invernal prácticamente no hará falta regar. Pero dentro de casa y con calefacción se debe seguir regando ocasionalmente durante el invierno para evitar que se seque completamente el sustrato.

 

¿Dónde hay que situarlos?

  • Como norma general, la mayoría de los cactus del desierto prefieren una exposición soleada. Los cactus epifitos, en cambio necesitan una posición en semisombra pero mucha luz. También requieren una exposición más sombreada en su periodo de adaptación los cactus recién trasplantados, los muy jóvenes y los que vienen de pasar una temporada en el interior.
  • Dentro de casa los cactus necesitan luz abundante. La falta de luz hace que se ahílen, es decir, que se estiren hacia la luz perdiendo su porte homogéneo. Por tanto, deben colocarse junto a las ventanas o bien utilizar alguna fuente de luz artificial.

Frutales en flor

Debido a que la primavera ya está a la vuelta de la esquina, los almendros no pueden esperar más y comienzan a florecer, despertando de su largo letargo y haciéndolo como nunca, ya que para ello se ponen sus mejores galas.

Almendro en flor

Los almendros (Prunus dulcis) son los primeros frutales en florecer y lo hacen en esta época, desafiando al clima y a las bajas temperaturas. Así pues podemos disfrutar de su llegada prediciendo la llegada de las buenas temperaturas. Aunque no siempre aciertan, pues una helada tardía puede acabar con todas estas flores y por lo consiguiente perder todos sus frutos, las almendras.

En muchos lugares la llegada de esta floración es muy bien recibida, saliendo al campo a  disfrutar de una auténtica belleza de la naturaleza, así como lo es la llegada de la floración de los cerezos en Japón o en el valle del Jerte en nuestro país. Y es que esta fantástica floración no pasa desapercibida, pues al estar todo todavía en reposo sus flores resaltan sobre cualquier otra planta siendo un gran disfrute para todas los insectos polinizadores como las abejas, que después de meses de ayuno se atiborran del dulce néctar que producen estas flores, además del delicioso aroma que producen estas delicadas flores.

Otros de los frutales que florecen tempranamente son los ciruelos, los cerezos o los melocotones, sin embargo estos esperarán a que llegue marzo para florecer.

No sólo los frutales son los que se anticipan a la primavera, las forsitias (Forsythia sp.) de estupendas floraciones amarillas o los arbustos caducos de magnolias  de flores rosas, blancas o púrpuras florecen por ahora, alegrando cualquier parte del jardín. Pero si se ha de hablar de una planta que no tema a las bajas temperaturas para florecer, son sin duda alguna, los durillos (Viburnum tinus), estos arbustos de hoja perenne se encuentran en plena floración, produciendo grandes masas de flores blancas y fragantes, floreciendo de forma desmesurada, tal es su floración, que a simple vista parecen que estén cubiertos de nieve.

Así que si te gusta anticiparte a la primavera, no lo dudes, plantando cualquiera de estas plantas en tu terraza o jardín conseguirás que la primavera llegue antes a tu casa que al resto, un auténtico gozo.

 

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Cultivo de malvas

Los géneros Malva y Lavatera son dos de los más atractivos de la familia de las malváceas, a la que también pertenecen las malvas reales y los hibiscos, ambas de gran belleza.

El cultivo de malvas

La mayor parte de las plantas de la familia son resistentes y fáciles de cultivar en un emplazamiento soleado, prefiriendo los suelos bien drenados y adaptándose a los suelos  pobres, siendo capaces de producir abundante floración donde otros arbustos tendrían deficiultades.

Los géneros Malva y Lavatera están compuestos de hermosos arbustos de jardín perennes o bianuales. Los tonos rosados y malvas son los colores predominantes entre sus flores, pero la diversidad de sus matices resulta asombrosa. El tinte rosado delas flores del malvadvisco es incluso más claro, casi blanco, en las de la variedad Lavatera posee motas de intenso color rojo y llamativos por sus estambres cargados de polen amarillo vivo que les confieren cierto parecido a las flores de los hibiscos.

malva

Existe un tipo de malva para casi cualquier rincón del jardín. La variedad Malva sylvestris de entre 45 y 90 cm de altura, es un arbusto vigoros y de porte erecto, con flores de color rosa pálido y el centro malva subido, poseyendo una floración profusa y prolongada.

Tanto las especies del género Malva como las del género Lavatera necesitan estar protegidas de los vientos fuertes y fríos. Deberás podar en primavera las variedades de mayor tamaño para evitar que crezcan de forma desordenada, no te preocupes a la hora de podarlas pues las podas drásticas producirán arbustos más resistentes.

Por lo general se reproducen por semillas, aunque también es posible mediante esquejes. Ahora no tienes excusa para no tener una de estas plantas en tu jardín, ya que con cuidados mínimos, tendrás un jardín bien florido gran parte del año.

Lirios, flores estilizadas

Ahora más que nunca llaman atención las plantas con flor, y más aún si estas son grandes y altas, como las de los lirios, que comienzan a surgir de ahora en adelante. Los lirios o flores de lis poseen colores tan espectaculares que no pasan desapercibidos, sus flores grandes de llamativos colores tienen una formas tan extrañas, que no tienen nada que envidiar a las exóticas orquídeas.

Lirios bulbosos

Existen multitud de lirios en el mercado, tanto es así, que existen auténticos entusiastas de estas plantas que llegan a coleccionarlas, sobretodo las especies bulbosas. Estas plantas pueden tener diferentes estilos de vida, las hay acuáticas como el Iris pseudacorus, naturales de los márgenes de los ríos del mediterráneo, bulbosas, como los Iris hollandica o Iris sibirica, o con grandes rizomas que las hacen especialmente duras frente a las sequías como el tradicional Iris germanica .

Todos ellos son de floración primaveral, aunque hay algunos de floraciones tan extensas que llegan a florecer hasta en el verano. Todas ellas tienen una flor características con tres grandes sépalos que envuelven los pétalos de formas bien diversas, ya que las hay de floración barbuda, los pétalos más anchos cuelgan o sin barbas. Sus hojas son lanceoladas, naciendo todas desde un mismo punto, anchas  y duraderas, que según la cantidad de frío desaparecen en otoño, volviendo a resurgir a finales de invierno.

Los lirios son plantas que están muy bien adaptadas a estar a pleno sol siendo así mucho más abundante su floración, aunque algunas especies pueden adaptarse a la sombra, pero su floración es más bien escasa.

Así que aprovecha esta temporada y hazte con unos lirios para tu jardín o terraza, ya que se adaptan muy bien a su cultivo en maceta, decorarán cualquier rincón, pudiendo utilizarse estas flores para flor cortada, pues son muy duraderas.