Las 8 mejores plantas para ahuyentar los mosquitos

Los mosquitos pueden convertirse en una de las grandes pesadillas del verano. Insecticidas, repelentes, mosquiteras… cualquier método de prevención es útil si queremos evitar la picadura de estos insectos. Las plantas también nos pueden ayudar a mantenerlos bien lejos.

Con el verano llega el calor, las vacaciones, los helados… pero también los fastidiosos mosquitos.
En casa podemos protegernos de ellos colocando mosquiteras en las ventanas. También utilizamos insecticidas tanto en spray como conectados a la luz, y nos ponemos pulseras repelentes de mosquitos para que no quieran acercarse a nosotros.

Aunque también hay métodos naturales como las plantas que ahuyentan a los mosquitos.

¿Qué plantas son repelentes naturales de los mosquitos?
Si prefieres huir de los insecticidas y otros productos químicos para ahuyentar a los mosquitos, puedes probar con las plantas repelentes naturales. Además de que te pueden librar de las molestas picaduras, también pueden dar un toque de color y aroma a tu estancia.

Albahaca: el intenso aroma de la albahaca no solo te sirve para condimentar tus guisos o crear un ambiente especial en casa, sino que alejará también a los mosquitos de tu hogar. Puedes tenerla en una maceta y también esparcir algunas de sus hojas por determinados rincones.

Romero: tener romero en casa, además de ser muy útil por las múltiples propiedades que tiene, también repele a los mosquitos. El olor a romero les invitará a alejarse de tu casa. Y si vas a salir y no quieres que se te acerquen, también puedes aplastar unas hojas y frotarlas por tu cuerpo para que el aroma se quede adherido a tu piel.

Lavanda: la esencia de lavanda, muy utilizada en cosmética y perfumería, no es de las que más les guste a los insectos, sobre todo a pulgas, moscas y mosquitos. Tener plantas de lavanda en tu casa o tu jardín, te ayudará a mantener alejados a estos desagradables invitados.

Citronela: la mayoría de productos utilizados como repelentes de mosquitos contienen aceite de citronela, dada sus eficacia.
Es una planta que desprende un olor bastante fuerte y que a los mosquitos les resulta bastante desagradable, así que puedes plantarla en una maceta o en tu jardín y evitarás que los mosquitos se acerquen.

Melisa: además de ser una planta que se utiliza para hacer infusiones relajantes, el aroma a limón de la melisa también aleja a los mosquitos. Si quieres que tu planta intensifique su aroma es recomendable que coloques las macetas algo elevadas y que estén a pleno sol.

Menta: la menta también es útil para espantar a los mosquitos y además, puede servir como calmante en caso de que sufras una de sus picaduras. Frotándote una hoja sobre la piel, sentirás que se suaviza la molestia por la irritación provocada.

Matricaria: se trata de una planta medicinal que se puede utilizar en problemas digestivos, para bajar la fiebre y también para ahuyentar a los mosquitos. Puedes poner una planta en la entrada de casa o cerca de las ventanas y, si además la pones junto a otros repelentes naturales como la lavanda, tu hogar resultará infranqueable para estos molestos insectos.

Tomillo: otra de las plantas que es muy útil tener en casa es el tomillo. No solo porque puede ser un condimento muy rico para tus guisos, sino también porque puede ser un gran aliado para repeler a los mosquitos. Coloca la planta cerca de las ventanas y por la noche échales un poco de agua pulverizada para que intensifique su aroma.

Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas proliferan los mosquitos y aunque sus picaduras son molestas para todos, algunas personas pueden sufrir reacciones alérgicas de consideración. Por eso es importante disponer de los repelentes necesarios para evitar que nos piquen y en las plantas encontrarás unos naturales.

Tareas en tu huerto para el mes de abril

¿Ya sabes qué tienes que hacer en tu huerto durante el mes de abril? De lleno en la primavera, te recomendamos aquellas tareas que no debes olvidar hacer en tu huerto urbano.

La entrada de la primavera es una época muy activa en el cultivo. Ya puedes observar cómo van creciendo las hortalizas que plantaste y que, durante el largo invierno han estado cogiendo fuerzas de la tierra para empezar a asomar sus brotes.

Los beneficios de la lluvia
Abril suele ser un mes en el que abunden las lluvias, o al menos así lo advierte el refranero español, por lo que durante esta época las plantas se nutren del agua que cae y no tienes que estar tan pendiente del riego continuado. Por supuesto, siempre que el refranero se cumpla, pues si la meteorología decide llevarle la contraria, no debes descuidar el riego.
Para ahorrar el consumo de agua y realizar una práctica de riego ecológica, puedes aprovechar esta época lluviosa del año para preparar depósitos en los que recoger el agua de lluvia. Es mucho más sana que el agua potable y puedes notar un notable descenso en el consumo del hogar.

Por otro lado, el aumento de lluvia también hace que aparezcan pequeños animalitos que se sienten cómodos con la humedad, como los caracoles y las babosas. No dejes que se instalen en tu huerto porque se pueden dar grandes banquetes a costa de tus brotes.

Limpieza
La floración es uno de los momentos más espectaculares de la primavera. Algunas plantas empiezan a dar sus frutos. Si compruebas que tu cosecha es muy abundante, puedes optar por arrancar aquellos que sean más pequeños, ya que una sobrecarga podría hacer que obtuvieras unos frutos de menor calidad. Los que son muy pequeños pueden no ser aptos para el consumo, pero estarás dejando espacio suficiente para que crezcan otros de mayor calidad. Es una forma de echarles una mano para la selección natural y que crezcan las más fuertes.

Con la llegada del calor, también es habitual que proliferen las plagas y el brote de las malas hierbas, por lo que prestar atención y observar las plantas asiduamente. Procura mantener el huerto limpio de esas malas hierbas y tomar medidas de prevención de enfermedades. El pulgón o la cochinilla son plagas habituales de estas fechas.

Siembra en abril
Si has elegido este mes para iniciar tu huerto, es el momento de empezar la siembra de calabacines, pepinos, tomates, lechugas, coles, espinacas o zanahorias, por ejemplo.
Puedes consultar con los centros especializados donde te ofrecerán un calendario completo de la siembra según esta época del año y también según las condiciones ambientales de tu huerto.
Si has plantado tomates o judías, durante este mes tendrás que hacer los tutores a los que atarlos para que vayan creciendo a su alrededor y no se tumben. Para ello puedes utilizar diferentes materiales como cañas, bambú o ramas de árbol.

Recolección
Durante el mes de abril también puedes empezar las primeras recolectas de siembras hechas, como las alcachofas, lechugas, guisantes, hablas, cebollas o ajos tiernos, entre otros.

En lo referente a tu huerto urbano, podríamos hacer una pequeña modificación al refranero español y decir que en abril, tareas mil. ¡A disfrutar de tu huerto!

Cómo empezar tu huerto en casa

Si has pensado en tener un huerto en casa, pero no sabes muy bien cómo empezar, vamos a darte unos prácticos consejos para que no demores más tu ecológica decisión.

 

Que los huertos urbanos están cada vez más de moda, no es ningún secreto. Es posible que seas una de esas personas que ya ha pensado más de una vez en tener un huerto en casa y, sin embargo, todavía no pasado de ser solo una idea.

Si no tienes muchos conocimientos en la materia, puede que te parezca un reto demasiado complicado. Pero, como todo en esta vida, se puede aprender y lo principal es tener las ganas, la predisposición y, en este caso, también un pequeño espacio para poder habilitar tu huerto en casa.

Además, en los centros especializados puedes contar con profesionales dispuestos a aclarar todas tus dudas, resolver cualquier problema y asesorarte debidamente.

Puede que hayas decidido tener un huerto en casa porque quieres asegurarte de comer alimentos naturales y de calidad, porque quieres tener un contacto con la naturaleza más próximo, porque quieres ahorrar o sencillamente porque te apetece vivir esta experiencia ecológica.
En cualquier caso, vamos a darte algunos consejos prácticos que esperamos te sean muy útiles.

¿Cómo empiezo a tener un huerto?
Lo principal es tener un pequeño espacio que reciba la luz directa del sol. No hace falta que tenga grandes dimensiones, puedes habilitarlo en la azotea de tu finca o en el balcón de tu casa.

Si lo habilitas sobre suelo urbano y no sobre tierra, es necesario disponer de recipientes donde alojar las plantas. Los recipientes más comunes son las macetas, aunque también puedes emplear maderas y materiales reciclados para construirlos tú mismo.

También es necesario utilizar sustratos, más recomendable que la tierra pues es más ligero y, dependiendo del espacio que tengas y de los recipientes que vayas a poner, no conviene excederse con el peso.

Por supuesto, es esencial tener acceso al agua. Puedes instalar un riego por goteo o echar agua con una regadera. Pero sería recomendable tener una toma de agua cerca de nuestro huerto para mayor comodidad.

Una solución muy ecológica es disponer de grandes bidones donde poder recoger el agua de la lluvia, además de que es una forma de ahorro, también puedes regar tu huerto con agua de mayor calidad que la que sale por el grifo.

Una vez tengas tu espacio habilitado para crear tu huerto, solo tienes que elegir las semillas que quieres plantar. Para ello, puedes acudir a las tiendas especializadas donde te pueden facilitar aquellas semillas que necesites, así como informar de cuáles son las más idóneas para tu huerto. Del mismo modo, te pueden orientar sobre su tratamiento, cuidado, temporadas de siembra y recoleción, etc.

Vigilancia y cuidado
Además de regar las plantas también es muy importante observar y vigilar tu huerto, con el objetivo de prevenir posibles plagas y enfermedades.
Es recomendable que, sobre todo al principio, empieces con cultivos sencillos, con los que coger el hábito de cuidar y mantener tu propio huerto. No te compliques demasiado la vida pues, aunque tener tu propio huerto en casa está al alcance de todos, requiere ciertas atenciones a las que no estás acostumbrado o acostumbrada.
Conforme vayas viendo los resultados y beneficios de tener tu propio huerto, sentirás mayor motivación por continuarlo.
Y no desesperes ni te frustres si cometes algún error de principiante porque de todo se aprende. Puedes contar con la ayuda y los consejos de profesionales, así como de otros aficionados al cultivo o amantes de la jardinería que te pueden echar una mano.

Cuidados de mi huerto en febrero

¿Sabes todo lo que puedes y debes hacer en tu huerto durante el mes de febrero? Vamos a darte algunas recomendaciones para este mes en el que el intenso frío, en algunas zonas, empieza a decirnos adiós.

Cuidados-de-mi-huerto-en-febrero

Febrero es un mes propicio para empezar a sembrar algunos vegetales en semilleros calientes, a los que puedes acompañar de estiércol ya que tiene la propiedad de aportar el calor que se necesita.

Es un buen momento para sembrar tomates, pimientos, espinacas, acelgas, puerros, lechugas y coles. Una gran variedad de alimentos muy sanos que pueden ayudarte a crear ricas ensaladas y otras muchas recetas.

Sembrar en semilleros es la mejor opción para esta época del año, pues todavía pueden producirse heladas en terrenos fríos que podrían estropear tu cosecha.

En algunas zonas, febrero es un mes que puedes notar el aumento de las temperaturas pero en el que todavía puedes confiarte demasiado y guardar el abrigo, porque puede sorprenderte alguna ola de frío polar que te deje temblando, y a tu huerto también.

Si la siembra ya la tienes hecha, puedes proceder al repicado. Es una labor que se lleva a cabo cuando el lugar donde hemos sembrado las semillas empieza a quedarse pequeño, pero todavía es pronto para hacer el trasplante final. Por eso, el es de febrero es recomendable para sacar a macetas las plantas que ya estén germinadas. Hay que hacerlo con cuidado, pues las raíces todavía pueden estar muy tiernas.

Cuando las condiciones sean las más adecuadas, tanto las climatológicas como las de crecimiento propio de la planta, se podrá hacer el trasplante al que sea su lugar definitivo.

Cuidados-de-mi-huertoComo ya hemos comentado, febrero es un buen mes para sembrar tomates, pimientos o puerros. Son plantas que necesitan mucho sol y a las que el frío no les viene muy bien, por eso, si vives en una zona en la que las temperaturas todavía son muy bajas, es mejor que lo hagas en semilleros que además, puedan estar cubiertos.

Pero febrero también puede ser un mes para la recolecta. Si plantaste ajos tiernos, espinacas, puerros, zanahorias, cebollas o coles, puedes empezar a disfrutar de tus primeras cosechas.

Las primeras recolectas, además de darte algunos de los primeros frutos del año, también te dejan libre espacios de tierra que puedes ir preparando los nuevos cultivos de cara a la primavera.

Para ello, puedes mezclar la tierra con estiércol pero también puedes ir organizando tu huerto para establecer qué plantas quieres que lo ocupen en la próxima temporada.

Es recomendable que hagas una buena planificación, no solo para tener un huerto productivo y activo, sino también para conocer qué plantas no son compatibles con otras, no sea que tengas pensado poner a cultivar varios productos juntos que no llevan muy bien eso de compartir vecindario.

Disfruta de tu huerto en el mes más corto del año y sácale el máximo partido. Seguro que febrero te brinda días espectaculares en los que agradezcas estar en compañía de la tierra bajo el calor de un sol que nos invita a olvidarnos del frío invierno.

Cómo plantar berenjenas

La berenjena es una planta ideal para tener en tu huerto urbano. Puedes plantar las semillas cuando el invierno está llegando a su fin, para poder recoger la cosecha entre verano y otoño. Es una hortaliza con muchas propiedades con las que puedes hacer muy ricas recetas.

Berenjenas-en-cesto

Plantar berenjenas es una de las opciones escogidas habitualmente por quienes tienen un huerto urbano. Su cultivo es sencillo y les permite disfrutar de un alimento ecológico que tiene muchas propiedades beneficiosas para la salud y que puede acompañar a riquísimas recetas.

La berenjena necesita un clima cálido para crecer, así que lo mejor es sembrar hacia finales del invierno, cuando las temperaturas no son muy bajas ni hay heladas. Lo mejor es que crezca en una temperatura que oscile entre los 20 y 30 grados.

Lo primero que hay que hacer es poner las semillas en una maceta con tierra y algo de sustrato. Tendrían que estar en la maceta unas 10 semanas aproximadamente para su germinación. Pasado ese tiempo, cuando ya empiecen a salir los primeros brotes, las trasplantas a otra tierra que tenga unos 30cm de profundidad y lo más adecuado es que haya una extensión de 50cm entre cada planta. Necesitan ese espacio porque sus hojas son bastante grandes.

Para su óptimo cuidado tendrás que mantener el suelo húmedo, en un lugar que tenga buen drenaje para que el agua no se acumule en las raíces. Necesita un riego abundante pero evitando siempre que llegue a encharcarse. Aunque no es lo más recomendable, si el suelo permanece húmedo esta planta puede soportar temperaturas de hasta 40 grados. Durante la época estival, sobre todo, tendrás que estar atento a las plagas, como la de pulgones.

BerenjenasCuando la planta empiece a crecer, sobre los 50cm, tendrás que colocar unas cañas para evitar que se doblen al soportar el peso de sus frutos. Solo tienes que clavarlas en el suelo para ir atando la planta conforme vaya creciendo.

También es recomendable que, conforme le vayan naciendo las hojas, elimines las de la parte inferior y las del interior, para obtener una mejor ventilación y que acceda la luz con mayor facilidad. Para su crecimiento, la planta de la berenjena necesita mucha luz. Es recomendable que tenga una exposición de entre 10 y 12 horas diarias. Para ayudarle a crecer y madurar, puedes abonar con fertilizantes.

 

Alrededor de las 20 semanas después de haber plantado las semillas, podrás ver sus frutos. Cuando veas que presentan un tamaño adecuado y un color brillante, puedes empezar a recogerlas. Para ello, tendrás que cortar la berenjena con unas tijeras por la parte del pedúnculo, protegiendo tus manos con guantes para no dañarte con las espinas que tiene en su tallo.

La berenjena es un alimento muy saludable, que puedes cocinar de diferentes formas e incluirla en sanas recetas. Entre sus beneficios naturales se encuentra su alto contenido en agua, sus vitaminas, fósforo y hierro. Además también es recomendable tomar berenjena para controlar el nivel de colesterol.

Una planta saludable que además llenará tu huerto de un bonito colorido.

Preparando la siembra del ajo

El ajo es una planta lililáceas de cultivo común. Según la tradición, la mejor época para la siembra es en noviembre, para el día de San Martín, más concretamente, aunque también se suele hacer en febrero, sobre todo en las zonas menos frías.

Ajo

Si vives en una región donde todavía hay heladas por estas fechas, es recomendable esperar un poco más de tiempo, de cara al inicio de la primavera.

Las múltiples propiedades beneficiosas para la salud que tiene el ajo, hace que su cultivo sea muy habitual en los huertos familiares. Se puede hacer incluso en una maceta, por lo que no necesitas mucho espacio para tener tu propia plantación.

Es uno de los cultivos más sencillos y económicos que hay. Eso, unido a que el ajo se utiliza mucho como condimento alimentario y que tiene innumerables beneficios, hace que cualquier persona que tenga su propio huerto, quiera cultivarlo.

Además, también tiene un fácil cuidado. Solo tienes que regarlo ligeramente cada diez días, si no ha podido ser regado de forma natural por la lluvia.

Cómo preparar la siembra del ajo

Lo primero que tienes que preparar para la siembra del ajo es la tierra. Tiene que ser suelo fértil, que esté removido, y con profundidad suficiente para poder hacer hoyos de unos dos centímetros y medio. Tanto si los quieres plantar en tu huerto como en una maceta, puedes añadir una capa de compost a la tierra.

Es recomendable que haya una distancia de unos 10 a 15 centímetros entre cada ajo, por lo que dependerá la extensión que tenga tu huerto para plantar más o menos bulbos. Si lo quieres hacer en un macetero, procura que tenga bastante profundidad, al menos 30 centímetros.

Una vez preparada la tierra, solo tienes que colocar el bulbo o diente de ajo, con la parte más puntiaguda hacia arriba, y el extremo más plano hacia abajo.

Introdúcelos en la tierra hasta una profundidad aproximada de 5 centímetros.

Copyright Floramedia Database BVPesetaweg 352153 PJ Nieuw VennepNo todos los dientes de ajo sirven para ser cultivados. Si compras la cabeza de ajos en una tienda de alimentación, es posible que se haya tratado químicamente para evitar su germinación, por lo que es recomendable que adquieras los dientes en un vivero o centro de jardinería especializado.

Es importante que reciba la luz directa del sol, por lo que si decides plantar el ajo en una maceta, procura que disponga de la máxima luz del día directamente sobre ella.

El suelo tiene que estar húmedo y con facilidades de drenaje. No hay que abusar del riego. Excesiva agua podría dañar tu cultivo. Si la lluvia acompaña, no es necesario que lo riegues.

 

Una vez introducidos en la tierra, puedes cubrirla con una capa de hojas secas, estiércol, paja o compost.

Conforme el ajo empiece a crecer, verás que asoman algunos tallos verdes. Luego se irán convirtiendo en tonos amarillentos o marrones, lo que indica que se están secando. Es el momento de la recolecta. Para ello, utiliza una pequeña pala y excava con cuidado en la tierra.

Cuando los hayas extraído, los puedes dejar al sol, durante un par de días, para que se sequen y se ventilen. Pero no más tiempo, ya que el sol podría quemarlos.

La azalea es la planta del mes

Ya sean blancos como la nieve, rojo pasión, púrpura solemne o el inocente rosa, todas ellas una cosa en común, la azalea. Es por eso que esta intensa floración la hagan la planta de interior del mes.

azaleas

Con flores exuberantes y disponibles en los clásicos colores del mes de diciembre, la Azalea es una alternativa original para crear ambiente navideño y seguir siendo un clásico de la temporada. El nombre oficial de la Azalea es Rhododendron syn. Azalea. Rhododendron es un nombre compuesto de las palabras griegas «rojo» y «árbol» y traducido libremente significa «una planta leñosa con flores de color rojo». Azalea significa ‘seco’ en griego, que se refiere a la resistencia de la madera, no del suelo que siempre debe ser ligeramente húmedo. Como la palabra Rhododendron para la mayoría de la gente evoca imágenes de un arbusto de jardín, el nombre Azalea se utiliza para las plantas de interior.

Origen de las Azaleas

El rododendro tiene una amplia área de distribución en Asia. La azalea R. simsii proviene principalmente de las provincias chinas de Sichuan, Yunnan, Hubei y Guangdong. La planta crece allí en las laderas de las montañas como sotobosque a una altitud de entre 1000 y 2600 metros, y es utilizada como leña por la población local. El suelo es de caliza, pero está cubierto por una capa de humus en el que crecen las plantas, haciendo el sustrato ácido. Esta planta aparece en la literatura china en 1578. Fueron las primeras plantas en ser llevadas a Inglaterra desde China en 1806, comenzando así su ansiado cultivo.

La otra especie menos común es R. Obtusem, la azalea japonesa. Esta especie florece de forma solitaria y es razonablemente más resistente. Esta azalea se encuentra en las islas de Honshu, Shikoku, Kyushu y Yakushima. Los holandeses llevaron la planta a Europa desde Japón, y todavía se asocia con Japón, incluso en la medida en que se somete a técnicas de bonsai. En realidad es un arbusto forzado, ya que el agricultor puede llevar a la floración tras un periodo de frío.

Tipos de Azaleas

La Azalea es una de las más diversas en flores, amada en todo el mundo y muy variada en sus formas, desde minis hasta azaleas estándar. También hay mucha variación en las flores, desde simples y dobles a simples e inusuales bi-colores. El rango se clasifica de la siguiente manera: el más común es el grupo R. simsii (Azalea india) con cultivares de una flor y doble flor. El grupo de Obtusem (Azalea japonesa) tiene cultivares de una sola flor y con flores agrupadas.

Cuidados de las Azaleas

  • Riega de forma regular, incluso sumerja la planta en un cubo de agua para mojar el suelo completamente.
  • La planta no soporta bien al calor. Por lo tanto, debe evitar una posición a pleno sol o cerca de una fuente de calor. La Azalea prefiere un lugar fresco y ligero.
  • Para asegurar la floración profusa, alimentar la planta una vez cada quince días. Si la planta necesita ser trasplantada en un recipiente más grande, es importante utilizar sustrato especial ácido.
  • Si la azalea ha crecido demasiado, se puede plantar en el jardín después de la floración en la sombra.

 

 

Plantar frutas del bosque

Es buen tiempo de plantación en huerto y jardín, por lo que te proponemos que busques un hueco en tu huerto para que plantes una pequeña colección de frutas del bosque. ¡No podían ser menos!

frutas del bosque

Existen varios tipos de frutas del bosque, como las grosellas, arándanos, fresas, zarzamoras o frambuesas, todas estas frutas son muy empleadas en repostería formando parte de ricos pasteles o en ricas mermeladas y algunos de estas frutas son muy apreciadas en licorería.

cassisEl grosellero negro o cassis (Ribes nigrum) es muy apreciado en repostería y licorería, siendo una de las frutas favoritas en todos los países centroeuropeos. Se conforma con suelos pobres, pero prefiere los que son algo calizos. Cuenta con bayas negras ácidas, con más contenido en vitamina C que las naranjas. Lo ideal es apoyar este arbusto en empalizadas, alambradas o muros.

 

 

 

 

 

grosellaOtro arbusto de frutos comestibles perteneciente a la misma familia es el grosellero rojo (Ribes rubrum) también de origen europeo de frutos rojos reunidos en racimos. Estas se emplean mucho en la elaboración de productos como compotas, jaleas, mermeladas, cremas, helados, zumos o bebidas. Ricas en azúcares y en vitaminas, que combaten la gripe y los catarros. Conviene cultivarlas a semisombra y en lugares frescos, húmedos y protegidas del viento. Esta planta prefiere los suelos ácidos, dándoles una buena poda para favorecer la fructificación. Se recolecta durante el verano.

 

 

 

 

arandanosLos arándanos (Vaccinium sp.), también son una buena elección para plantar ahora. Este arbusto de pequeño tamaño produce bayas azuladas y dulces, que se emplean como las anteriores, en mermeladas, dulces y licores. Esta planta necesita también de lugares frescos, soportando las bajas temperaturas, sin embargo, no soporta muy bien las altas temperaturas, ya que hace que caigan los frutos y la planta muera. Crece en suelos ligeramente ácidos, frescos y protegidos del viento.

 

 

 

 

Todas estas plantas son muy apreciadas por los pájaros, por lo que tendremos que estar atentos a sus incansables ataques, teniendo que protegerlos con mallas para evitar que éstos se las coman conforme se aproxima su madurez.

También puedes visitar nuestro artículo sobre las frutas del bosque en casa 

La cerveza ornamental

Llega el calor y las terrazas de verano se llenan de gente para saciar su sed, siendo la cerveza el producto estrella, pero… ¿Sabes de que esta hecha?

lupulo

La cerveza, una de las bebidas más demandadas del mundo, de sabor amargo y muy refrescante si se sirve fría la hacen imprescindible en cualquier lugar, siempre es un buen momento para una buena cerveza.

Pero… ¿Sabes de que esta hecha la cerveza?

Básicamente de cebada, aunque puede ser de otros cereales fermentados, siempre acompañados de Lúpulo, uno de los ingredientes más llamativos y únicos, que da el sabor amargo y su olor.

El lúpulo (Humulus lupulus) es una planta trepadora muy llamativa, de crecimiento rápido y de grandes y frescas hojas que nos dará una estupenda sombra, perfecta para tomar una cerveza a su sombra durante el caluroso verano.

Esta preciosa planta trepadora, tiene género, es decir, se diferencian entre plantas machos y plantas hembras, siendo sólo las hembras las que florecen y dan las preciadas flores para elaborar la cerveza. Como curiosidad para la cerveza se utiliza la flor hembra sin fecundar.

Si tienes un jardín o una terraza en la que tengas espacio para que pueda crecer una trepadora, no lo dudes más, elige el lúpulo, una planta poco conocida, pero muy ornamental y aromática.

 

 

La poda del rosal

La poda del rosal es una labor indispensable para que estas plantas se desarrollen y florezcan en abundancia. Sin embargo no vale cortar por dónde queramos, hay que seguir una serie de normas.

La poda del rosal

Antes que nada la poda se ha de realizar fuera de época de heladas, una vez haya pasado el peligro de que una temperatura inferior a 0ºC mate a las yemas o brotes jóvenes, ya que después será muy difícil que la planta se recupere.

La época más favorable para efectuar la poda es principios de marzo, pudiéndose retrasar 10- 15 días en las zonas de clima más frío. Puede que las yemas superiores hayan brotado, pero no las de la parte inferior, que brotarán en cuanto efectuemos la poda.

Dependiendo del tipo de rosal que cultivamos se debe realizar una u otra poda.

Los rosales de flor, se deben podar todos los años, si no se podan, surgirán una gran multitud de brotes desde el pie, y las flores que saque serán pequeñas y sin valor ornamental. Por lo general se debe prestar gran atención al rejuvenecimiento de la planta, suprimiendo las ramas más viejas, pero dejando la estructura, para ellos selecciona las ramas más vigorosas y corta por encima de la primera yema.

Los rosales de pie alto o trepadores, se aplican los mismos principios que para los rosales de pie bajo, pero procurando en todo momento que la disposición de las ramas esté uniformemente distribuida y puedan ser guiados por una espaldera.

Los rosales paisajistas o miniatura, al igual que el resto de rosales la poda se basará en una limpieza de ramas y flores secas y conseguir una planta de porte regular, suprimiendo dos o tres centímetros la parte superior en todas sus ramas.

En general la poda será proporcional al vigor de la planta y de las ramas que lo constituyen; así pues una rama vigorosa podrá mantener 4 o 5 yemas; por el contrario, una rama débil se le dejará una o dos yemas, dependiendo de cuál es la yema que mira hacia afuera.