¿Quieres tener columpios en tu jardín?

Según el espacio que tengas en tu jardín, puedes tener un columpio más o menos grande. El presupuesto de que dispongas no siempre es un problema, ya que también puedes crear uno tú mismo.

Si tienes un jardín o un terreno en casa, y también tienes hijos, seguramente querrás también tener un columpio.

Dependiendo del espacio que dispongas, te puedes plantear crear algo parecido a un parque temático, aunque un sencillo balancín puede ser suficiente para que los niños pasen horas disfrutando al aire libre.

En algunas ocasiones, el presupuesto disponible resulta un impedimento para hacer realidad nuestros objetivos. Sin embargo, con un poco de maña, algunos elementos y prácticos consejos, tú también puedes diseñar tu propio columpio.

Queremos echarte una mano proporcionándote sugerentes ideas, acompañadas de enlaces con tutoriales donde podrás descubrir cómo crear un columpio para tu casa.

En tiendas de juguetería y jardinería también encontrarás atractivos y prácticos modelos que puedes llevarte ya montados, pero queremos poner a prueba tu habilidad.

Columpio de madera
Si quieres tener un sencillo columpio de madera, solo tienes que seguir este tutorial. Necesitas unos tablones, unas pocas cuentas de madera, una cuerda tranzada y anillos de metal.

Uno de los objetos a los que se le puede sacar un gran partido en decoración es el palet. Un elemento tan sencillo y práctico como es el palet, esconde innumerables posibilidades. Entre ellas está la de convertirse en un recurrente columpio. Es una forma de reciclar, de no gastar mucho dinero y de crear un espacio personalizado.

Con los palets también puedes confeccionar mesas de centro u otros elementos decorativos para crear un conjunto de lo más original.

Los columpios se relacionan siempre con la infancia, aunque también pueden ser elementos muy útiles para los adultos, convirtiéndose en cómodos asientos para descansar y relajarse al aire libre.

Columpios de interior
Estamos hablando de columpios para jardín, aunque también existe la opción de colocarlo en el interior de la casa. Un asiento colgante puede ser un lugar ideal para pasar las horas leyendo un libro o para hacer una reconfortante siesta.

Puedes optar por diferentes formas y tamaños, utilizando distintos materiales, para colocar en tu dormitorio, en el salón o en la habitación de los más pequeños, para instalar un práctico balancín.

Además, las nuevas tendencias de decoración señalan el columpio colgante como uno de los elementos que está más de moda.

Lo más habitual es encontrar los típicos asientos con forma de huevo, aunque también puedes ver una simple balda de madera, cosida a dos cuerdas que están ancladas al techo, al más puro estilo de “Heidi”.

También lo puedes crear con cuerdas y tela para construir una cómoda hamaca. Atada a dos árboles puede ser el mejor lugar para hacer la siesta estival a la sombra, aunque también puede ser un objeto de mucha diversión.

Columpios anclados al suelo
Si lo que quieres es tener un columpio anclado al suelo, también encontrarás tutoriales en la red que te pueden indicar los pasos a seguir. Un gran neumático, dos troncos de madera o un tramo de escalera se pueden convertir en divertidos columpios. Aunque en el caso de querer un elemento más elaborado, es recomendable contar con la ayuda de profesionales, para conseguir un anclaje seguro.

3 normas básicas de seguridad en piscinas con niños

Llega el verano y el tiempo de refrescarse. Las piscinas son los lugares preferidos de los niños, pues para ellos es una gran diversión. Aunque no debemos olvidar que también conlleva una serie de riesgos.

Si las bicicletas son para el verano, las piscinas lo son todavía más. No hay niño que pueda resistirse al agua. Podemos convencerlos de que tarden en bañarse con la recurrente excusa de la digestión. Aunque resultará mucho más complicado convencerles de que salgan de estar a remojo.

Una de las grandes preocupaciones de los padres es que los pequeños aprendan a nadar. Evidentemente, que un niño sepa flotar en el agua evita notablemente los riesgos, aunque no todos.

Precauciones indispensables en la piscina
En primer lugar, saber flotar resulta elemental para defenderse naturalmente en el agua. No obstante, siempre puedes ayudar al niño con manguitos o flotadores que le proporcionen mayor seguridad.

Hay que tener en cuenta la cantidad de gente que hay en la piscina. Lógicamente, si se trata de una piscina pública tendrá que compartir el espacio con más personas. Si el niño está empezando a aprender, tendrá mucho menos riesgos si se encuentra en una piscina con poca gente. Cuanto más movimiento haya en el agua, más difícil le resultará mantener el control.

El hecho de que sepa nadar es más tranquilizador, pero no por ello elimina completamente otros peligros. Es recomendable que el acceso a la piscina esté cerrado para que el niño no pueda acceder sin supervisión.
Aunque sepa nadar, si se produce una caída puede hacerse daño, asustarte, ponerse nervioso

Esto nos lleva a tratar el siguiente punto básico sobre seguridad en la piscina y posiblemente el más importante.

Vigilancia continuada
Cuando hay niños pequeños en el agua, ya sea en una piscina pública o privada, no hay que perderles de vista. Tanto si saben nadar perfectamente como si se sostienen con manguitos, es preferible que esté con ellos siempre un adulto controlando.

En el caso de que estén los niños solos en la piscina, es recomendable que haya siempre un adulto supervisando su baño. Cualquier incidente en el agua es rápidamente subsanable si se soluciona a tiempo.

Puede producirse un mareo, una caída o un golpe, que los manguitos se rompan o que le pique un bicho. Son cosas muy habituales que dentro del agua pueden adquirir un peligro mayor.

Y no importa que se trate de una pequeña balsa. Hay gente que se confía pensando que la piscina no tiene profundidad suficiente y que el niño hace pie en todo momento. Aunque se trate de una piscina hinchable con poca capacidad, los niños se pueden ahogar en un palmo de agua.

De hecho, hay que vigilar especialmente a los niños pequeños que llevan flotadores. Si les vence el cuerpo hacia delante, pueden quedar con la cabeza bajo el agua sin que sean capaces de incorporarse nuevamente.

Evitar juegos agresivos
Es muy divertido empujar a alguien que pasea por el borde de la piscina, lanzarse desde un trampolín, coger a alguien entre dos personas, por los brazos y los pies para balancearlo hasta lanzarlo al agua… Hay muchos juegos muy divertidos para hacer en la piscina, aunque algunos conllevan un riesgo importante.

Lanzarse al agua es de lo más normal y hay diferentes formas para hacerlo. De bomba, de cabeza, de palillo y seguro que otras mil formas que las mentes de los pequeños inventan.

Antes de lanzarse al agua, hay que comprobar que no hay nadie nadando o buceando en el mismo momento y lugar. Los empujones desde el borde de la piscina pueden ser un peligro para el que cae, pues muchas veces no se controla bien la distancia con el borde de la piscina y se golpea con él. Pero también es peligroso para el que va nadando o buceando tranquilamente y se lleva un golpetazo sobre su espalda.

Por otro lado, también hay que medir bien las distancias antes de tirarse de cabeza. El lanzarse demasiado fuerte o no haber comprobado previamente la profundidad de la piscina, hace que se produzcan muchos traumatismos en la cabeza.

También hay que tener cuidado con el sol. Que los niños vayan siempre bien protegidos con cremas solares y gorras. Y controlar las horas de exposición. A ellos siempre les va a parecer que llevan poco rato, pero hay que dosificar las horas de sol y cloro.

Hay que tomar precauciones para que las jornadas de piscina sean siempre divertidas y seguras. Una constante vigilancia puede ser la mejor medida.

Plantas que los niños pueden cuidar

Cuando queremos compartir tareas de jardinería con los niños, surgen dudas sobre cómo pueden participar, qué les puede resultar más fácil de realizar o qué puede suponer un peligro para ellos.

Si te gusta la jardinería, tienes un huerto urbano y quieres que los niños participen activamente en su cuidado y mantenimiento, tienes que considerar determinados aspectos que te pueden ayudar a fomentar su afición.

La jardinería es una actividad que puede ser muy divertida y educativa para adentrar a los niños en el mundo de la naturaleza. Es posible que ellos demuestren mucho mayor afán de participación del que los adultos estamos preparados para permitir. Además de los posibles riesgos que conlleva para los más pequeños, también hay que tener en cuenta su habilidad y nuestra paciencia.

Su capacidad de aprendizaje y su gran curiosidad hacen que quieran abarcar más de lo que pueden. Y el grado de exigencia de los adultos, puede hacer que esperemos un resultado mucho más perfecto de lo que se obtiene.

Por ello, hay que tener en cuenta el grado de dificultad que tienen las tareas encomendadas, así como la delicadeza de las plantas que pueden cuidar.

Las mejores plantas para los niños
En un principio, cualquier tarea que los niños vayan a hacer con los adultos va a despertar su interés. Saber que están haciendo actividades “de mayores”, por regla general les provoca un gran entusiasmo.

Además, es una manera muy fácil y didáctica de hacerles comprender la importancia de cuidar la naturaleza, así como de conocer los diferentes elementos y seres vivos que forman parte de ella.

Uno de los principales aspectos a considerar es la resistencia de las plantas que vamos a poner a su cuidado. Piensa que si les dejamos con plantas que son excesivamente delicadas, cualquier descuido puede provocar que la planta se marchite y eso hacer que el niño pierda el interés. Se puede sentir torpe o poco capacitado para el cuidado de las plantas.

Entre las plantas resistentes y de fácil cuidado puedes encontrar un amplio abanico de posibilidades. Por ejemplo las petunias, los geranios o las azaleas son plantas que pueden resultar muy atractivas y gratificantes para los niños.

También es importante tener en cuenta el ritmo de crecimiento de la planta. Ellos suelen ser menos pacientes que los adultos y el hecho de que no vean ningún cambio aparente en varios días, también puede despertar su desánimo.

Con el proceso de crecimiento, se les puede explicar de una manera práctica el ciclo de la vida, los procesos vegetales y otra serie de conceptos naturales que ellos pueden comprobar por ellos mismos.

Pueden aprender también las diferentes formas de reproducción de las plantas, como por esquejes, que les resultará curiosa y atractiva.

Además de plantas florales, también puedes probar con ciertos alimentos, como los tomates o las patatas. Poder incluir en la salada un alimento que ellos mismos se han encargado de cultivar les llenará de orgullo.

Concienciar a los más pequeños de la importancia de cuidar el ecosistema puede ser una labor muy divertida. Cuidando sus propias plantas, los niños no solo aprenderán aspectos esenciales de la naturaleza, sino que aceptarán de buen grado una serie de responsabilidades, con las que obtendrán resultados muy gratificantes.

Los árboles en los cuentos

La presencia de los árboles son vitales para nuestra existencia y, a su vez, tienen un especial protagonismo en los cuentos infantiles. ¿Sabrías recordar un árbol singular de alguna historia fantástica o especial de tu niñez?

Son muchos los cuentos y libros infantiles en los que los árboles cobran un especial protagonismo. Algunas de las leyendas e historias que se transmiten de generación en generación, tienen como personaje principal un árbol sabio, un árbol narrador o uno que sirve como entrada a un mundo maravilloso.

Quizás se deba a la simbología que representa un árbol, esa continua renovación, de la vida, de la evolución. Para diferentes culturas, el árbol es un símbolo de perpetuidad, de ese contacto íntimo con la tierra. Son espectadores silenciosos de innumerables acontecimientos históricos y eso les proporciona una característica especial de sabiduría y conocimiento.

Puedes encontrar muchísimas leyendas relacionadas con árboles singulares, como la del famoso baobab de la que ya hablamos en otro artículo.

Los árboles, así como otros elementos de la tierra, sirven para ser de nexo entre la realidad y la ficción. Sirven para transmitir mensajes educativos, de respeto hacia la naturaleza e ideas más o menos filosóficas que a los más pequeños, pueden ser más comprensibles al ser emitidas por un ser vivo que cobra la capacidad del habla, sin que resulte increíble.

Árboles famosos de los cuentos
Uno de los árboles famosos es sobre el que está sentada Alicia cuando se le aparece el conejo que la llevará por un mundo de fantasía. Al ser el inicio del libro, es posible que no puedas imaginar esta historia sin pensar en la escena de la niña junto al árbol.

En el libro de El Principito, que aunque está más considerada como un cuento para adultos, también encontramos la mención de los famosos baobabs, que el protagonista tenía que evitar que crecieran porque podrían destruir el mundo.

Si nos vamos a las historias creadas por los hermanos Grimm, entre los relatos más famosos encontramos los que están ambientados en frondosos bosques, como Hänsel y Gretel. Los dos niños protagonistas viven su aventura cuando son abandonados en el bosque y encuentran la casita de chocolate.

Blancanieves también es llevada a un bosque para que el cazador enviado por la reina la matara, ya que quería ser la más bella del lugar. Como consigue sobrevivir, es en el bosque donde se instala en casa de los siete enanitos.

Parece que los árboles y los bosques son elementos indispensables en las historias de hadas, de príncipes y princesas, de fantasía y aventuras.

También podrás encontrar otros cuentos menos famosos, pero tan entretenidos como los más conocidos, que cuentan con un árbol como principal protagonista.
Algunos títulos son “El árbol mágico”, “El árbol gruñón”, “El bosque encantado”, “El viejo árbol”, “El hombre que plantaba árboles” o “El árbol de los deseos”.
Y si quieres conocer historias de diferentes partes del planeta, tienes “El bosque de cuentos. Historias de árboles mágicos de todo el mundo”.

Una gran variedad de títulos que tienen como común denominador la presencia de los árboles como importantes protagonistas, por sus características, por sus cualidades o sencillamente, por su existencia.

¿Sabes algún título o historia relacionada con los árboles? Puedes compartirla con nosotros.

Oasis verdes en la ciudad

Muchas veces nos escapamos al campo o la montaña para entrar en contacto con la naturaleza. Sin embargo, también podemos alejarnos de la contaminación de la urbe, perdiéndonos en grandes zonas verdes que se encuentran en el mismo centro de la ciudad.

Cuando queremos huir de la contaminación, el estrés y el mundanal ruido de la urbe, buscamos lugares lejanos en los que poder disfrutar de despejados cielos que se llenan de millones de estrellas por las noches.

En ocasiones, esperamos a que lleguen las vacaciones o la mejor oportunidad para hacer las maleta y alejarnos de la ciudad, en busca de ese idílico paisaje en medio de la naturaleza.

Sin embargo, no siempre es necesario hacer cientos de kilómetros para encontrar lugares verdes, llenos de encanto, auténticos paraísos naturales. Rincones en los que podemos olvidarnos del ajetreo diario, la rutina y los ruidos propios de la ciudad. Oasis verdes en los que escuchar el trino de los pájaros, contemplar el vuelo de las mariposas y pasear sobre una alfombra de césped.

La otra cara de la ciudad
Entre grandes edificios y largas carreteras de asfalto, podemos encontrar un agradable remanso de paz.

Los más cosmopolitas, que tienen su residencia en pleno centro y que habitualmente se mueven entre las aceras repletas de transeúntes, también agradecen poder disfrutar de un espacio que se presenta ajeno al ajetreo cotidiano.

En las ciudades, los parques, viveros y zonas ajardinadas van cobrando cada vez una mayor importancia. Vivimos siempre a contra reloj, inmersos en la era de las telecomunicaciones, apostando por la innovación digital. Pero, poder separarnos temporalmente del bullicio es reconfortante tanto para nuestra salud física como mental.

Evidentemente, puedes organizar unas completas vacaciones en algún lugar paradisíaco, rodeado de montañas, espectaculares acantilados y paisajes de ensueño. Aunque eso no quita que dediques parte de tu tiempo de ocio a sumergirte en el edén natural creado en medio del asfalto, con la única excusa de querer desconectar un rato.

Algunos de estos parques se han convertido en auténticos emblemas de la ciudad. Solo hay que recordar el famoso Central Park de Nueva York o el Hyde Park de Londres. Lugares que, además, son escenarios de míticas películas en las que los protagonistas viven situaciones románticas, cotidianas o cargadas de ficción.

Los oasis verdes en las ciudades son uno de los elementos indispensables no solo para atraer el turismo, sino también para ofrecer una válvula de escape a quienes viven inmersos en la vorágine cosmopolita.

Si no tienes por costumbre salir en busca de la naturaleza cerca de tu lugar de residencia, considerar los parques y jardines urbanos como una alternativa a ese afán de desconexión, te permitirá obtener una visión diferente y reconfortante de la ciudad. Podrás encontrar un lugar en el que relajarte, ir a pasear con los niños, encontrar un rincón agradable para leer, admirar la naturaleza y, quién sabe, incluso vivir una auténtica escena de película.

Cómo dibujar una flor

Si tu hijo o hija te pide que dibujes una flor, posiblemente optes por la recurrente margarita pero, ¿quieres sorprenderles y enseñarles a hacer otros diseños muy creativos?

 

Quienes no hemos nacido con un don especial para el dibujo, nos vemos muchas veces limitados a la hora de poner en práctica toda nuestra creatividad.
Es posible que en alguna ocasión, tus hijos te hayan pedido que les dibujes una flor para un trabajo de la escuela o para decorar ese elaborado dibujo que le quieren regalar a alguien especial en un día señalado.

Si el arte pictórico no es lo tuyo, posiblemente hagas un círculo rodeado de cinco o seis pétalos, también circulares, con una raya que tiene una leve curvatura al final y, los más osados, añadan un par de óvalos a ambos lados del tallo para representar las hojas. El resultado, sin duda, nadie puede negar que se trata de una flor. Pero, ¿tus hijos quieren que haya una mayor variedad floral en su diseño? Con unos sencillos consejos puedes obtener resultados sorprendentes. Consejos que, además, puedes compartir con los más pequeños para que sean ellos mismos quienes se aventuren a decorar su propio jardín.

Pasos para dibujar una flor
Cuando los más pequeños se adentran en el mundo de la ilustración, es muy común que empiecen queriendo dibujarse ellos mismos, su familia, su mascota, su casa… Y que además, haya elementos decorativos como el sol, una nube y, por supuesto, una flor. Parece que no tienen ningún temor a dejar volar su imaginación para representar la imagen que tienen de ellos mismos o de sus padres, con unas sencillas líneas y círculos. Sin embargo, parece que para plasmar la flor, suelen recurrir a la ayuda de un adulto.

Al margen de la destreza con el lápiz de cada cual, lo más probable es que no quieras ayudarle dibujando Los girasoles de Van Gogh, pero sí puedes intentar seguir unos sencillos pasos que te permitan ofrecer un diseño original y elaborado.

De hecho, encontrarás en Internet prácticas guías de cómo dibujar también un girasol, una rosa, un tulipán o hasta un narciso.
Puedes encontrar modelos que se asemejen a la realidad, más o menos, en función de la habilidad de cada uno. Pero seguro que te encuentras con algunas ideas que te permitan salir de la socorrida margarita.

Las flores son bonitas y alegres incluso en el papel. Practicar con los pequeños a hacer diferentes diseños, a que desarrollen su creatividad y su habilidad manual puede ser muy divertido.
Además, puede ser una gran fuente de inspiración para confeccionar adornos decorativos con los que completar el jardín, ya que esos mismos diseños que quedan plasmados en papel, pueden ser realizados en otros materiales más resistentes para que puedan estar al aire libre.

Por supuesto, también podéis convertiros en alumnos aventajados y seguir con la larga propuesta de tutoriales que ofrece la red, para ir perfeccionando la técnica y llegar a realizar grandes obras de arte.

Es una práctica y divertida manera de combinar la plástica con la jardinería, de adentrar a los más pequeños en el mundo floral y de pasar un tiempo entretenido con ellos, aprendiendo a dibujar las flores más bonitas y originales.

¿Siguen estando de moda los enanos de jardín?

Para muchos, los enanos en el jardín son imprescindibles, otros los consideran como símbolo de buena suerte y hay quien cree que es un elemento que ya ha pasado de moda. Para gustos…los enanitos.

 

Aunque parece que las nuevas tendencias en decoración nos traen diseños minimalistas y naturales, líneas sencillas, monocromáticas y estilos modernos, los enanitos de jardín parece que siguen siendo elementos que encajan siempre en el jardín.

Y es que, en el decorado más vanguardista puede haber sitio para uno de estos simpáticos personajes. Los hay más tradicionales, más modernos, con diseños estrambóticos o temáticos, porque hay enanitos de jardín para todos los gustos.

La tendencia en decoración de jardines nos lleva hacia colores neutros, basados en el blanco y negro, donde predomina la madera y la piedra en el mobiliario y otros elementos adicionales. No se lleva lo recargado, sino todo lo contrario, predomina la tendencia a lo natural. Entonces, un típico enano de jardín, con sus caras mofletudas y sus vestidos de mil colores, ¿pueden quedar bien en un jardín de este estilo?

¿Y por qué no? Pueden dar la nota de color que necesitas, crear un simpático contraste, invitar a la imaginación y la fantasía.

Los enanos de jardín son ajenos a las modas
Estas simpáticas figuras son internacionales. En torno a ellos existen diferentes leyendas e historias que han ocupado las páginas de muchos libros y escenas de muchas películas.

Hay quien los considera como un símbolo de buena suerte y también son utilizados como amuletos protectores que ayudan a ahuyentar los temores de los más pequeños de la casa.

Por supuesto, también hay quien les tiene cierta manía, les produce rechazo o incluso miedo, pues algunos parece que no han contado con el momento más inspirado de su creador. Sin embargo, los enanos de jardín suelen presentar un aspecto simpático y bonachón, además de que con un poco de imaginación y creatividad, pueden representar escenas bastante divertidas.

Los enanos de jardín empezaron a fabricarse a mediados del siglo XVII en Alemania, para luego extenderse por Inglaterra a principios del siglo XIX, hasta que fue una tendencia que fue adquirida por toda Europa y, en la actualidad, los puedes encontrar en las casas de cualquier parte del mundo.

Por regla general se fabrican con yeso o cerámica y los diseños pueden ser tan variados como la imaginación de su creador lo permita.

Hay quien prefiere ser fiel al diseño original de los gnomos que habitan en los bosques, con su gorro rojo puntiagudo, sus caras mofletudas, sus rechonchos cuerpos y su colorida vestimenta. Aunque puedes encontrar figuras muy originales, modernas, con rasgos diferentes y atuendos actuales, o bien personalizados según una temática concreta, una época o cualquier situación que haya podido servir de inspiración.

Los más supersticiosos los consideran como auténticos amuletos de la suerte, que además protegen la vivienda de las malas energías y las malas compañías. Para los niños resulta un elemento muy divertido, con el que pueden interactuar y en el que confían como guardianes de sus casas, por lo que en más de una ocasión pueden recurrir a ellos para alejar las pesadillas y los miedos.

Los enanos de jardín son figuras atemporales, que algunos se mantienen ajenos a las modas y prefieren conservar su aspecto tradicional. En el espacio más moderno o vanguardista, seguro que puede haber un hueco para colocar el enano de jardín que más te guste.

Actividades lúdicas de jardinería para niños

La mayoría de padres y madres seguro que en el colegio hemos hecho alguna vez una actividad de jardinería tan sencilla como germinar legumbres. ¿Se sigue manteniendo esa tradición?

Animar a los más pequeños a estar en contacto con la naturaleza es una propuesta muy saludable y divertida.
Si tienes un jardín o huerto en casa, seguro que se muestran dispuestos a ayudar en las tareas para sentirse unos auténticos profesionales de la materia.

A veces nos cuesta un poco dejar que demuestren su autonomía por miedo a que se lastimen, porque creemos que no van a tener la misma destreza que nosotros o porque pensamos que no van a ser capaces de hacerlo bien. Pero, como todo en este mundo, se puede aprender y no hay mejor forma de conseguir un buen resultado que intentándolo y experimentando.

En la actualidad, muchos niños descubren el contacto con la tierra cuando acuden por primera vez a una granja escuela, hecho que la mayoría de los colegios han incluido en su calendario de actividades extraescolares.
Pero, antes de que las granja escuelas se pusieran tan de moda, los experimentos con plantas o animales, como los gusanos de seda, era una tarea que, habitualmente, se proponía realizar desde los centros educativos. No sé si todavía se seguirá haciendo en las escuelas, proponer a los alumnos que hagan germinar sus propias legumbres en un pequeño recipiente de cristal.

Cómo germinar legumbres
No obstante, si no es una tarea escolar, siempre la puedes poner en práctica con tus hijos, ya que es muy sencillo. Solo necesitas un vaso de cristal, un poco de algodón o papel de cocina, agua y la legumbre que quieras ver crecer.
En medio del algodón o el papel, mete la judía o la legumbre escogida, humedécelo y riégalo todos los días, evitando que el recipiente se quede encharcado. En poco tiempo empezarán a asomar los brotes y podrás plantarlos en la tierra.

También puedes permitir que los niños tengan su propio huerto, adecuado a su tamaño, sobre recipientes de plástico como una tapa o un cuenco. Según el espacio que dispongan, podrán adornarlo con elementos que ellos mismos pueden decorar.

Manualidades de jardinería
Para la decoración de tu jardín puedes optar por elementos de diseño que encuentres en las tiendas especializadas, o bien darle un toque personalizado con todo tipo de objetos creados con vuestras propias manos.
Seguro que a los más pequeños les encanta ver sus diseños creados con plastilina, goma eva, conchas pintadas, arcilla… como adornos únicos y exclusivos del jardín.
Puedes echarle una mano para diseñar una original mariposa con arcilla, pintarla de mil colores, añadirle unas antenas con pequeños muelles y colocarla sobre un palo que luego podéis clavar en la tierra.

Las típicas hueveras de plástico y cartón ofrecen innumerables posibilidades. Puedes utilizarlas como pequeños maceteros, recortarlas y aprovechar su forma para hacer simpáticas campanillas, crear divertidos gusanos…
En la red encontrarás diferentes diseños y sugerencias para hacer manualidades relacionadas con la jardinería, que despertarán la creatividad de tus hijos y te ofrecerán diversos recursos para compartir las tareas en el jardín con los más pequeños.

Las actividades lúdicas son una interesante manera de enseñar a los niños a conocer la jardinería, tratar con la tierra y elementos de la naturaleza, algo que puede ser muy beneficioso y saludable.

Cómo hacer un jardín para los peques

El jardín es un lugar ideal para disfrutar del tiempo en familia, y puede ser un paraíso para los más pequeños donde disfrutar, aprender y divertirse sin salir de casa.

Se va acercando el buen tiempo y con él, las ganas de estar al aire libre y disfrutar del sol.

Hay quien quiere tener un jardín decorativo, con flores y plantas que llenen de color ese espacio de su vivienda. Hay quien prefiere que sea una espacio para disfrutar, sin tener que dedicarle mucho tiempo y cuidado, donde los niños jueguen a la pelota sin temor a romper o destrozar nada. También hay quien quiere habilitar el espacio exterior para tener su propio huerto y cultivar toda clase de alimentos. Los más afortunados tienen extensión suficiente para reservar un rincón específico para cada área. Y, aunque dicen que el tamaño no importa, en este caso puede condicionar la decisión de cómo distribuir el espacio. Pero, lo más habitual es que las familias con niños quieran disponer de un lugar en el jardín para que los más pequeños se sientan a gusto y se diviertan al aire libre.

¿Cómo organizar el espacio del jardín para que los niños tengan su sitio?
Si quieres tener plantas decorativas por estética o, sencillamente, porque te gusta, involucrar a los niños en la plantación y cuidado de las mismas resulta muy útil. Es una forma de hacerles participar en la jardinería y hacerles entender la importancia del cuidado para que las plantas crezcan sanas y fuertes. Si un niño ve en su jardín cómo va creciendo una flor que él mismo se ha encargado de plantar y regar, la tratará con mayor mimo y respeto.

Uno de los grandes placeres de los más pequeños es jugar con la tierra y el agua. No solo pueden utilizar estos elementos para temas relacionados con la jardinería, sino que les sirve para mejorar su habilidad manual y, por supuesto, les ayuda a despertar su imaginación. Con un poco de agua y tierra, y algunos utensilios, los más pequeños pueden idear cualquier cosa. Así que, sería estupendo que pudieras habilitar una zona exclusiva para enfangarse libremente.

Si quieres que el pequeño tenga espacio suficiente para jugar, pero también quieres tener flores y plantas en tu jardín, una opción muy útil es dejar libre el suelo y utilizar elementos verticales.

Son muchas las ideas y los diseños en jardines verticales que te pueden permitir un florido decorado, dejando libre el terreno pisable por el que los niños puedan correr y jugar.

También es importante adecuar el jardín a la edad de los hijos. De la misma forma que lo haces dentro del hogar, quitando esa mesita central de cristal con esquinas peligrosas, tapando los enchufes o subiendo los objetos pequeños a las estanterías más altas, también es necesario hacerlo en el exterior.

Es posible que quieras tener un columpio en el jardín y en las tiendas encontrarás multitud de opciones que, si tus hijos pudieran escoger,
probablemente se quedarían con todos.

Pero, si el espacio es un problema, puedes intentar recurrir a soluciones caseras. Si tienes un árbol, puedes hacer un columpio con una cuerda y una rueda. Es mucho más barato y ocupa mucho menos espacio que un columpio con bases.
Si quieres una balancín, también lo puedes crear tú mismo con un tronco como base y una madera encima, que además puedes desmontar fácilmente.
Los más habilidosos también se pueden atrever a construir interesantes mecanismos con sus propios recursos, que proporcionen una gran diversión a los hijos.

Con un poco de ayuda, los más pequeños pueden disponer de su particular taller de construcción en el jardín, una cocina gourmet, un laberinto de bolas y hasta su propio parque temático personalizado. Lo importante es que puedan disfrutar de elementos de la naturaleza, al aire libre y en el jardín de su casa.

¿Acuario o pecera?

Si estás pensando tener en peces en casa como mascotas, tienes que saber dónde van a vivir mejor, si en un acuario o una pecera. Por eso, vamos a ver cuál es la mejor residencia para según que tipo de peces quieres cuidar.

Acuario-o-pecera

¿Qué diferencia un acuario de una pecera?

Las peceras suelen ser recipientes de cristal de forma ovalada, donde pueden vivir los peces pequeños de agua fría. Al ser recipientes bastante pequeños, lo normal es tener como máximo un par de peces en ella pues no disponen de mucho espacio para moverse.

Los acuarios, por el contrario, suelen ser más espaciosos. A diferencia de las peceras, están cubiertos por una tapa y tienen un sistema depurador que sirve para limpiar y renovar el agua de manera continuada. También disponen de un regulador de la temperatura, para que mantengan el agua más caliente si así lo necesitan los peces que habiten en ella.

Al ser más grande, también permite incluir diferentes elementos de decoración, como rocas, corales, algas y otros accesorios que no solo sirven para hacerla más bonita, sino para acondicionar adecuadamente el lugar donde van a vivir los peces.

Un acuario es más caro que una pecera por su tamaño y los sistemas de depuración y regulación de la temperatura del agua, factor que puede determinar tu decisión a la hora de elegir entre uno u otra.

Sin embargo, ese no es el único factor a tener en cuenta a la hora de tener en casa un acuario o una pecera.

¿Comprar un acuario o una pecera?

Antes de llegar a esa pregunta, es necesario hacerse otras tantas. Hay mucha gente que decide tener peces como animales de compañía porque son más cómodos y sencillos de cuidar y mantener que otros animales, como los perros o los gatos. Pero ello no implica que no necesiten su atención y cuidado.

AcuarioPara empezar, la higiene es fundamental tanto en peceras como en acuarios. El sistema depurador de los acuarios te puede facilitar la faena, pero el agua estancada de las peceras es necesario cambiarla con regularidad, ya que no tienen otro sistema de depurado más que el que tú hagas renovando el agua con bastante frecuencia.

Otro aspecto a tener en cuenta es el espacio. La pecera ocupa mucho menos que el acuario, por lo que es una decisión lógica elegirla si tu casa es más pequeña.

Además, las peceras no están cubiertas por lo que también hay que tener un especial cuidado si habitan otros animales en la casa que puedan saltar sobre ella y volcarla. Sobra decir las consecuencias que ello puede traer, empezando por que se derramaría el agua que el pez necesita para vivir.

Por supuesto, a la hora de elegir entre una pecera o un acuario hay que saber qué tipo de pez queremos cuidar, para poder acondicionar mejor su hábitat y elegirles la vivienda más adecuada. En las tiendas especializadas podrás disponer de toda la información necesaria.

Teniendo en cuenta los factores mencionados, los profesionales te podrán orientar sobre qué tipo de recipiente te conviene y cuáles son las mejores especies para vivir en él, así como toda la información referente a su cuidado y mantenimiento, y la alimentación de los peces.