Tu huerto en una maceta

Cada vez son más los que se apuntan a la afición del huerto urbano, y disfrutan en la mesa de sus propias verduras y hortalizas. Si te preocupa disponer de poco espacio para el cultivo, debes saber que puedes plantarlas en maceta, para tener tu propio cultivo en un balcón o pequeña terraza.

Este vídeo de Floramedia en HD nos enseña paso a paso cómo sembrar verduras y hortalizas en una pequeña maceta para contar con nuestro huerto en miniatura.

Segundo paso para crear tu propio huerto: Semillero

Para el semillero debemos destinar la parcela más cálida del huerto, a ser posible adosada a un muro orientado al mediodía, ya que de esta forma resulta más fácil la protección de las plantitas, bien con plásticos o bien con cajoneras.

segundo paso para crear tu propio huerto: semillero

Una vez seleccionado el lugar donde poner nuestro propio huerto como vimos en el anterior artículo, llega la hora de la siembra.

Para la siembra debemos colocar una primera capa de arena fina o grava de unos 2-3 cm. para que sirva de drenaje; a continuación se coloca una segunda capa de 7-8 cm. de mantillo o estiércol muy hecho que previamente se ha pasado por un tamiz de malla grande para eliminar los elementos gruesos y por último una capa de 1-2 cm. de turba fina.

A continuación se riega con regadera o manguera a la que se ha adaptado una ducha de gota muy fina para impedir que se produzcan desplazamientos del sustrato así preparado.

Las semillas se deben enterrar con una capa de turba fina del doble de su diámetro, por lo que en muchas de ellas la siembra será superficial sin necesidad de cubrir.

Una vez sembradas, se debe dar un riego con regadera o ducha de gota fina. Los riegos deben ser frecuentes y con poca cantidad de agua impidiendo que el sustrato se seque.

Los semilleros deben ventilarse a diario con el fin de que se renueve el aire de los mismos, para lo cual levantaremos la protección de cristal o plástico de las cajoneras durante un par de horas.

Una vez las semillas han germinado y tienen dos o tres hojitas bien formadas se procede a su aclareo, eliminando las más débiles. Las plantas así repicadas se pueden colocar de nuevo en las cajoneras hasta que llegue el momento de su plantación en el terreno definitivo.

Anterior artículo:

Primer paso para crear tu propio huerto: Plantación

 

Sembrar cultivos en los márgenes

Los cultivos marginales son aquellos que se siembran o plantan sin abancalar en los márgenes de otras especies cultivadas. Algunos de los más populares son el maíz, el girasol, el melón y la sandía. Por su gran tamaño y poco consumo podemos encontrarlos en esquinas de acequia, aristas de bancales o extremos de surcos.

sembrar cultivos en los margenes

Maíz

El maíz (Zea mays) adora el agua. Así que debes poner sus plantas en las zonas de acumulación de agua del huerto, al fondo de un surco, junto a una boca de riego, etc.En condiciones óptimas, esta planta puede alcanzar hasta los 6 metros, una respetable altura que consigue gracias a un tallo macizo y sin ramificaciones del que salen las hojas, que son bastante anchas y ásperas al tacto.

Girasoles

Los girasoles (Helianthus annuus) decorarán tu huerto de manera escandalosa con sus enormes flores. Busca las zonas de suelo profundo, y entierra 2-3 semillas en cada hoyo. Riega poco este cultivo.Cuando crezcan, tus girasoles podrán alcanzar hasta 3 metros de altura, presentando un único tallo erecto, sin ramificación, y parecido a una caña.

Melón

El melón (Cucumis melo) es un cultivo típicamente de secano y a pleno sol. Cava el terreno, dejando una depresión que actúe como receptáculo del agua de lluvia e instala en el fondo de un hoyo profundo (10-15 centímetros) 2 ó 3 semillas o pipas.Al igual que la sandía, es una planta rastrera, con pocas raíces y varios tallos que se extienden superficialmente por el terreno. Al regar, debes evitar que el agua toque las hojas, pues podría provocar la pudrición de la planta.

Sandía

El cultivo de la sandía o melón de agua (Citrullus lanatus) es muy parecido al del melón. Destina una planicie de al menos 4 metros cuadrados y siembra en medio 2 ó 3 pipas en un hoyo en el fondo de un pequeño cráter, siempre a pleno sol.

Es la hora de recolectar puerros y ajos rojos

Junio es un mes con una frenética actividad en el huerto. Muchas especies se recolectan en estos días, mientras otras van llegando a su punto de maduración. Es el momento de disfrutar en la mesa de nuestras lechugas, alcachofas, espárragos, y los primeros puerros y ajos.

Es la hora de recolectar puerros y ajos rojos

Recoger los primeros puerros

Los puerros (Allium porrum) son, sin duda, de los cultivos más rústicos del huerto. Precisan poca cantidad de agua, poco abono y se conforman con labores profundas al suelo para poder ensanchar sus bulbos.

Durante este mes, ya se pueden recolectar puerros para la cocina, aunque algunos sean todavía inmaduros. Los que dejes en el bancal puedes aporcarlos (acompañarlos con tierra) para que terminen de madurar con mayor superficie blanqueada y tierna.

 

Recolectar los ajos rojos

Son los primeros en ser cosechados, y ya pueden formar parte de tu despensa. Los ajos rosa primerizos (Allium sativum) que plantaste el año pasado, por noviembre, están listos. Para el mes que viene, dejarás el caballón de ajos blancos tardíos.

Unos y otros, debes arrancarlos y dejarlos secar al sol un par de días, antes de realizar ristras o trenzas con ellos.

 

Si tienes zanahorias… también es la hora de entresacarlas

Seguro que la siembra de zanahorias (Daucus carota) se encuentra en este momento verdaderamente abigarrada por la germinación en tropel de todas las semillas. Ha llegado el momento del aclarado o entresaca de las plantitas sobrantes, que es al menos una de cada dos.

No debes tirar las zanahorias inmaduras, puesto que son las más tiernas y dulces, y seguro que harán las delicias de tus guisos de carne.

 

Crea tu propio abono orgánico

La técnica de crear nuestro propio abono se conoce desde tiempos antiguos, donde se preparaba con los desechos del hogar junto a los excrementos de los animales domésticos para mejorar el suelo del jardín o del huerto.

Crea tu propio abono orgánico

Aunque esta técnica tiene unos buenos resultados se ha ido perdiendo debido al abuso excesivo de abonos químicos que sin embargo son menos eficaces. Estos abonos de origen orgánico son una forma biológica cada vez más usada para nutrir nuestras plantas, ya que poseen elementos, vitaminas, hormonas o sustancias antibióticas mejorando significativamente la textura del suelo.

Sin embargo actualmente se ha reconocido sus propiedades y sus efectos en las plantas y cada vez más la gente crea su propio abono. Es muy fácil de hacer, sólo nos tenemos que hacer con una compostera ó hacerla nosotros mismos y buscar un lugar en el jardín medianamente oculto para crearlo, procurando que esté en contacto directo con el suelo. En él nos tendremos que añadir algo de turba para aportar esponjosidad y bajar el pH al suelo, materia orgánica para que aporte los nutrientes necesarios para las plantas,  y agua para que las reacciones sean rápidas.

Para crear un buen abono se tendrá que aportar materia orgánica, toda aquella de origen vegetal que en casa se deseche como pieles de frutas, verduras en mal estado, restos de poda, restos de siega,  entre otras y de origen animal, como cascaras de huevo ó estiércol.  De vez en cuando se tendrá que añadir algo de turba para ir creando capas y agua para mantenerlo húmedo para que los microorganismos del suelo accedan para descomponer dicha materia orgánica. Si vemos que huele demasiado, significa que está muy húmedo y habrá que voltearlo para airearlo, si por el contrario está muy seco, significa que dentro hay mucho calor (más de 40ºC) debido a la reacción microbiana y habrá que echarle agua y voltearlo.

El resultado estará acabado cuando el humus sea de color marrón oscuro, casi negro, no huela mal y no se pueda apreciar de forma clara la materia orgánica aportada.

 

Primer paso para crear tu propio huerto: plantación

Para crear un huerto en nuestro jardín debemos conocer las condiciones ambientales, el clima y el suelo de nuestra parcela, así como la dirección de los vientos dominantes.

Primer paso para crear tu propio huerto: plantación

Las hortalizas requieren, por lo general, un clima templado-cálido; de ahí que elijamos la orientación mediodía o poniente, nunca al norte. La iluminación de dicha zona debe ser intensa dado el papel primordial que la luz tiene para la maduración de las especies hortícolas.

El suelo de la parcela debe ser rico en elementos nutritivos, frescos, de consistencia media con buena retención de agua y bien drenados. Cuando el terreno se aparta de estas características será necesario introducir correcciones en el mismo: en los suelos arcillosos pesados la mejora se hará con aportes de estiércol y turba mezclados con arena de río bien lavada; en los suelos arenosos se hará únicamente una aportación de turba y estiércol.

La huerta debe tener la superficie horizontal y uniforme; en el caso de que sea un suelo de desniveles debemos formar terrazas, siempre procurando que la orientación de las mismas proporcione la máxima iluminación a los cultivos.

Una vez preparadas se dividen en eras cuya superficie sea proporcional a la cantidad de cada hortaliza que se quiera cultivar.