Guía de siembra: Diciembre

Vamos a empezar a daros cada principio de mes una publicación con las especies qué puedes sembrar en cada mes en tu huerto urbano, ya que muchos de vosotros nos lo habéis solicitado.

Guía de siembra: Diciembre

Os dejamos los cultivos mejor adaptados al frío, listos para sembrar durante este mes.

 

GUÍA DE SIEMBRA DE DICIEMBRE

 

Habas
Siembra directa de la semilla o en semillero. Conviene dejar la semilla una noche antes a remojo. 
Siembra las semillas  a 30 cm de separación.
Germinan en 10 – 12 días
Riego ligero y frecuente para mantener la humedad.
Recipiente: 10 – 15 litros.
Guisantes
Siembra directa de la semilla, ya que no se trasplanta. 
Separación entre plantas entre 30 y 50 cm.
Germinan en 12 – 15 días.
Riego ligero y frecuente para mantener la humedad.
Recipiente: 5 – 10 litros.

Lechugas
Siembra en semillero.
Trasplanta cuando tienes 4 – 5 hojas verdaderas.
Germinan en 6 – 8 días.
Riego ligero y frecuente para mantener la humedad.
Recipiente: 3 litros.
Acelgas
Siembra directa de la semilla, ya que no se trasplanta. 
Aclarar cuando las plantas tengan unos 12 cm.
Germinan en 10 – 12 días.
Riego ligero y frecuente para mantener la humedad.
Recipiente: 22 litros.
Puerros
Siembra directa de la semilla o en semillero.
Separación entre plantas 15 cm aprox.
Germinan en 12 – 15 días.
Riego ligero, mantener la humedad.
Recipiente: 5 litros.
  Zanahorias
Siembra directa de la semilla, ya que no se trasplanta. 
Germinan en 12 – 15 días.
Recolección en 3 – 4 meses.
Riego suave cada día para mantener la humedad.
Recipiente: 3 litros.
Ajos
Siembra directa de dientes de ajo, a partir de luna creciente, nunca en luna llena.
Germinan en 10 – 12 días.
Recolección en 3- 4 meses.
Riego escaso y espaciado.
Recipiente: 3 litros.
Apios
Siembra en semillero.
Germinan en 15 – 18 días.
Trasplanta cuando tienen 3 – 4 hojas.
Riego frecuente, mantener la humedad.
Recipiente: 10 litros.
Cebollas
Siembra en semillero protegido.
Trasplanta cuando tengan cierto grosor.
Germinan en 10 – 12 días.
Riego escaso y espaciado.
Riego escaso y espaciado.
Rabanitos
Siembra directa de la semilla.
Germinan en 6 – 8 días.
Recolección en 4 – 5 semanas.
Riego suave cada día para mantener la humedad.
Recipiente: 2 litros.
Espinacas
Siembra directa de la semilla, ya que no se trasplanta. 
Germinan en 10 – 12 días.
Riego ligero y frecuente para mantener la humedad.
Recolección en 2 – 3 meses.
Recipiente: 3 litros.

 

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Hortalizas aptas para el frío

Ya ha llegado el frío incluso ya han caído las primeras nevadas y con ellas las temidas heladas, sin embargo, afortunadamente la naturaleza es sabia y no nos va a dejar sin hortalizas que se adapten a las condiciones tan duras que se nos viene.

Hortalizas aptas para el frío

Todo depende del clima donde vivamos, pues partiendo de esa base podremos tener más o menos cultivos de invierno.

Si tienes un huerto urbano en una zona climática donde las temperaturas no bajan de -5ºC, estas de suerte.

En la región mediterránea por lo general no suelen haber heladas intensas por debajo de los -5ºC, esto comprende todo el levante mediterráneo, el sur de la península , así como la zona atlántica pegada a la costa. Si este es tu caso, puedes seguir cultivando numerosos cultivos de invierno sin miedo a que se hielen como, los apios, todos los tipos de lechuga que no sean de verano, todo tipo de coles, brocolís, espinacas y acelgas.

Para las zonas no tan favorables donde las heladas si bajen de los -5ºC, no son tantos los cultivos que se pueden cultivar durante el invierno, pero siempre hay opciones.

Entre ellas:

Espinacas de invierno, coles rizadas y rúcula.

Todas estas especies de hortalizas han desarrollado estrategias que les permiten sobrevivir fácilmente en el exterior a temperaturas por debajo de 0ºC.

Cuando comienzan a bajar la temperatura estas plantas comienzan a desarrollar diferentes compuestos químicos, entre ellos destacan los azúcares como la sacarosa. Al estar el agua de sus fibras llenas de sales, hace que actúen como anticongelantes impidiendo la formación de cristales de hielo dentro de la estructura celular de nuestras plantas. Por lo que no se hielan.

Además este método de protegerse del frio hace que nosotros también nos aprovechemos de él. Al generar estos azúcares anticongelantes las hojas saben más dulces despues de estas heladas por lo que tienen incluso mejor sabor.

 

Una buena noticia para cualquier aficionado al huerto urbano ¿No crees?

 

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Tierras para semilleros

Para una buena germinación de las semillas se precisa de tres factores: Oxígeno, humedad y temperatura. Cuando uno de estos factores no es el adecuado, la germinación de la semilla es deficiente e irregular.

Tierras para semilleros

Al hacer un semillero hay que vigilar si el suelo está suficientemente aireado, si el contenido de humedad del mismo es el adecuado y si el suelo está frío o excesivamente caliente.

También hay que diferenciar entre un semillero realizado al aire libre y el que se hace bajo cubierta, pues las condiciones en ambos son distintas.

Los mejores resultados se consiguen en los semilleros que se utiliza un medio adecuado conocido con el nombre de substrato. El empleo de substrato se hace porque los suelos normales no reúnen condiciones idóneas para la germinación de la semilla, y con él conseguimos reunir estas condiciones óptimas. Se pueden diferenciar dos tipos básicos de substratos: los de semillero (utilizados para la germinación de la semilla) y los de trasplante (en los cuales se van a desarrollar y crecer las plantas).

Antiguamente, los jardineros experimentados poseían numerosas fórmulas de substrato, y cada cultivo tenía su substrato propio. Actualmente, las cosas son más sencillas, ya que con dos tipos de substrato tenemos cubiertas todas las necesidades. En ambos casos, los elementos básicos son los mismos; en el caso de substrato para trasplante, necesita enriquecerse con más abono mineral que el substrato de semillero (ya que las semillas durante la germinación precisan de pocos elementos, pues sólo utilizan sus reservas). Un elemento básico es la tierra de jardín (que debe ser franca), en la cual los elementos: arcilla, arena, caliza y humus deben estar en proporciones equilibradas. Esta tierra franca de jardín se consigue después de muchos años de mejora de la tierra de origen

Si se dispone de esta calidad de tierra, es posible realizar nosotros mismos los substratos necesarios para el semillero y el trasplante, haciendo las mezclas consiguientes:

Substrato para semillero:

– 2 partes de buena tierra de jardín.

– 1 parte de turba o fibra de coco.

– 1 parte de arena.

Para 100 litros de mezcla, añadir 120 gramos de superfosfato de cal y 60 gramos de caliza. En zonas con suelos muy calizos, suprimir la caliza de la mezcla.

Substrato para repicado:

– 7 partes de buena tierra de jardín.

– 3 partes de turba o fibra de coco.

– 1 parte de arena.

Para 100 litros de mezcla, añadir 60 gramos de caliza y una, dos o tres veces 350 gramos de fertilizantes base (según la riqueza de la mezcla a obtener, en función de las necesidades de la planta a cultivar). El fertilizante base se puede considerar un abonado complejo mineral en que el nitrógeno, fósforo o la potasa estén en la misma proporción (1:1:1) El abono 15:15:15, frecuente y fácil de adquirir, puede servir de ejemplo.

Cuando la tierra de nuestro jardín no es muy adecuada, debemos encontrarla para formar el substrato. 

El estado de humedad de los substratos es importante, tanto en los semilleros como para los trasplantes.

Para los substratos a base de tierra, la humedad es la conveniente cuando tomando un puñado de la mezcla y apretando el puño, la tierra se divide o se desmenuza en elementos al momento de abrir la mano. Si se desmenuza, es demasiado seca; por el contrario, si la tierra queda con la forma de la mano, ésta es demasiado húmeda.

Los substratos de turba son demasiado húmedos si el agua sale entre los dedos cuando se aprieta fuertemente un puñado del substrato. La fibra de coco presenta los mismos problemas que la turba ya que su porosidad y constitución no retienen exceso de agua.

 

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Medios de lucha

Uno de los medios de lucha más importantes para prevenir el desarrollo de las enfermedades y las plagas es poner todo el esfuerzo y medios necesarios para asegurar el crecimiento vigoroso de las plantas de hortalizas, pues las plantas débiles o raquíticas son fácilmente contaminadas y constituyen focos de infección que pueden extenderse al conjunto del cultivo.

Medios de lucha

Por otra parte, es necesario aplicar medidas higiénicas generales consistentes en arrancar las primeras plantas contaminadas y quemarlas o hacerlas desaparecer de la huerta, así como las hojas y los restos que quedan en el suelo después de la cosecha.

Como las verduras, las malas hierbas ofrecen un terreno favorable al desarrollo de los parásitos capaces de contaminar a continuación las plantas cultivadas, siendo pues conveniente suprimir las malas hierbas que puedan desarrollarse. Aunque las plantas sean de buena calidad y vigorosas y se respeten las medidas higiénicas, el peligro de las enfermedades y de las plagas son una constante amenaza que, si se presenta, obliga a recurrir a la lucha química. Bien entendido que debe respetarse escrupulosamente la reglamentación dictada en la materia y las instrucciones dadas por los fabricantes de las especialidades antiparasitarias, especialmente conservar los productos concentrados en un armario cerrado con llave, fuera del alcance de los niños y nunca cerca de los alimentos.

También deben tomarse grandes precauciones en la preparación y empleo de las mezclas para pulverizar los cultivos. Los pesticidas actúan por contacto directo o después de la absorción por la planta, que los transporta con la savia a los diferentes órganos, donde neutralizan al parásito. La aplicación de tratamientos por medio de polvos es más eficaz por la mañana, cuando las verduras están todavía cubiertas de rocío, lo cual permite la mejor adherencia del polvo sobre las hojas y tallos. Es conveniente que se cumpla el plazo prescrito en cada producto insecticida, antes de proceder a la recolección, para evitar que lleguen las cosechas con residuos excesivos, que dañan la salud.

Ciertos productos específicos pueden ser incorporados al suelo para destruir las enfermedades o parásitos del suelo. De todas formas, no utilizar más que las cantidades de pesticidas necesarias, pues, aquí, el exceso es un defecto reconocido. La aplicación repetida y demasiado frecuente de un mismo insecticida puede provocar la aparición de razas de insectos resistentes a este producto; así, la utilización juiciosa y moderada de productos pesticidas variados constituye el mejor medio de asegurar el buen estado sanitario de los cultivos, evitando la posibilidad de que aparezcan razas resistentes.

Frente a la lucha química que gusta de tan poca gente, esta la lucha biológica, basada en combatir una plaga o una enfermedad mediante los depredadores naturales, bien atrayéndolos o realizando sueltas para que logren controlar la población de la plaga.

Tiempo de cultivar habas

Nuestro huerto urbano, esta un poco desolado en estos momentos, son pocos los cultivos que se encuentren atractivos en estos momentos, pero no por ello, vamos a dejar de cultivar en ellos.

Tiempo de cultivar habas

En la imagen podemos ver como se mantienen erguidas las habas con un soporte a la derecha de la imagen

Si deseas volver a cultivar durante el otoño-invierno, hazlo con las habas, aparte de cultivarla por sus vainas, tienen una segunda función, y es que, esta planta es una leguminosa que posee una simbiosis con una bacteria en sus raíces capaces de fijar el nitrógeno atmosférico al suelo, fertilizando de esta manera el sustrato.

Las habas (Vicia faba) son una de las hortalizas más antiguamente cultivadas; la planta es anual, con tallo simple, erecto, con 60 a 80 cm. de altura. Se siembran de semilla en otoño produciendo sus vainas en invierno y primavera. Las variedades de habas se clasifican en muchos tipos, según que las vainas sean más o menos largas. Pueden tener de 3 a 8 granos, de color amarillo, verde o morado. Las variedades más apreciadas son la longitud intermedia, con 12-15 cm. (Muchamiel), que son más precoces y más productivas. En algunas zonas, prefieren más las variedades de vaina larga, con 20-25 cm., más tardías y que suelen consumir con vaina y todo, como si fuesen judías verdes (Aguadulce).

Las siembras pueden hacerse de octubre a marzo en nuestras mesas de cultivo o en macetas. Las semillas se espacian unos 30 a 50 cm. y se cubren con unos 5 cm. de tierra. Las semillas conservan su poder germinativo durante 4 a 6 años por lo que puedes conservar sus semillas durante varios años y la germinación se produce en unos diez días.

Hay que tener en cuenta que las siembras precoces dan las producciones más tempranas y más abundantes que las siembras más tardías. Sin embargo las flores pueden helarse si el clima es muy frío, por lo que es mejor aguardar un poco y plantarlas en febrero si la temperatura de la zona baja de -8ºC.

Este cultivo es muy rustico y soporta perfectamente temperaturas de -4ºC, por lo que en climas templados es perfecta para cultivarla en invierno, no soportando las altas temperaturas.

Tiempo de cultivar habas

Una vez la planta comience a marchitarse, conviene arrancarla e incorporarla al sustrato, bien directamente al suelo o al compost, ya que es una planta altamente nutritiva para el suelo por su gran contenido en nitrógeno.

Es necesario recoger las vainas cuando están suficientemente desarrolladas y gruesas para poder desgranarlas; se puede estimar que el punto óptimo es cuando las vainas son 3/4 de su grosor definitivo; posteriormente, las vainas forman pergamino y los granos se endurecen, siendo menos agradables para su consumo. Las habas permiten la congelación y la esterilización.

Entre tanto, también puedes empezar a plantar los cultivos de invierno, como coles, repollos, espinacas, lechugas de invierno, rábanos, cebollas y ajos.

Como veis son muchos los cultivos de inviernos perfectos para cultivar durante el invierno.

 

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Cómo conservar frutas y verduras (1)

Durante el invierno, en casi todos los jardines, las únicas hortalizas que podemos encontrar son las coles de Bruselas, chirivías, nabos, puerros y espinacas. Por otra parte, cuando cultivamos algunas hortalizas nos encontramos que la producción obtenida es muy superior a las posibilidades de absorción de la familia; entonces tenemos que perder una parte de esta producción o intentar conservarla para consumirla el resto del año.

Cómo conservar las frutas y verduras

También debemos tener en cuenta que no es fácil acceder al jardín en invierno para hacer la recolección, ya sea porque la tierra esté mojada o que el suelo esté excesivamente duro por el hielo. Con el fin de soslayar la estacionalidad de las producciones hortícolas, es lo que hace necesario el pensar en conseguir una conservación de las producciones que no ha sido posible consumir en el momento de la producción para ser utilizadas el resto del año en que estas producciones no se pueden conseguir.

Congelación

Los equipos de congelación, cada vez más numerosos, permiten conservar las hortalizas con todas sus cualidades, en un estado fresco casi perfecto. Se han obtenido diferentes variedades de hortalizas destinadas a los productores que abastecen las industrias; estas variedades tienen la ventaja de dar una producción acumulada en un período corto de tiempo y poderse recolectar en una sola vez dejando la parcela libre inmediatamente después de la recolección (éste es el caso de los guisantes, judías y coles de Bruselas). Estas variedades son utilizadas por el hortelano cuando trata de cultivar las hortalizas en plena época, con el fin de llenar el congelador, para consumirlas durante el invierno. Si por el contrario se prefiere prolongar la recolección al máximo posible de productos frescos, es mejor elegir las variedades clásicas.

Los rendimientos de un cultivo varían muchísimo de acuerdo con las condiciones ambientales que han rodeado su producción. Los excedentes que se consiguen después de abastecer las necesidades familiares se pueden congelar, ya sea en un congelador o en un refrigerador corriente. Las hortalizas se ponen en sacos de plástico después de ser preparadas para su consumo; al congelarlas se consigue que éstas permanezcan disponibles durante muchas semanas. El aficionado que posee un congelador debe familiarizarse con la preparación de las hortalizas congeladas; en la mayor parte de éstas deben ser escaldadas en agua hirviendo durante algunos minutos y después dejarlas enfriar antes de ponerlas en bolsas selladas de plástico.

Algunas hortalizas se adaptan excelentemente a la congelación (judías verdes, guisantes, coliflor, col de Bruselas, espinacas). Es necesario recolectarlas jóvenes y tiernas, pues entonces tienen un sabor más delicado.

Para las carlotas y los nabos, se recurre a las raíces muy jóvenes, que se cortan en trozos antes de someterlas al frío. Se congela la hortaliza fresca sin preparación previa en los pimientos y el melón cortado en trozos, y después de la cocción en los espárragos , alcachofa apio, calabacín, los trozos de coliflor y espinacas.

Para obtener buenos productos conservados, es conveniente consultar libros especializados.

Cómo conservar las frutas y verduras

Esterilización o Conserva

Si no se dispone de un congelador o éste está ya lleno, es posible recurrir a la esterilización, proceso antiguo todavía muy utilizado. Las hortalizas deben ser recolectadas pronto por la mañana para que estén más tiernas, se las prepara de igual forma que si fueran a ser cocidas y se lavan en agua. A continuación se escaldan en agua hirviendo durante 5 minutos y se enfrían en agua corriente. Los recipientes en que se van a poner los productos se tienen que hervir y escurrir antes de utilizarlos.

Posteriormente se llenan con los productos hasta 2 cm. del borde y se cubren con agua hervida y salada a la dosis de 1 cuchara sopera de sal por litro de agua. Colocar los envases llenos en un esterilizador o, en su defecto, en un recipiente con agua para calentarlos al baño maría. La duración de la esterilización varía según las hortalizas de que se trate.

A título de ejemplo, se indica que para los tomates enteros es suficiente media hora, mientras que es necesario una hora para el puré de tomate, dos horas para las judías verdes y tres horas para el guisante.

Para obtener un buen resultado, es necesario ir rápido; la duración del proceso proporciona mayor facilidad para la infección del medio. Así, la esterilización de los guisantes debe acabarse en menos de 7 horas después de haberse recogido.

En las judías en grano fresco, se recomienda cocinarlas totalmente antes de ponerlas en los envases y esterilizarlas posteriormente durante 3 horas.

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El cultivo de bróculis

En Italia, se llama «broculí» a los tallos tiernos que producen las coles y los nabos que están a punto de subir a flor y son considerados como hortalizas muy apreciados. El broculí, (Brassica oleracea ‘italica’) como planta independiente dentro de las coles, representa la primera forma de una hortaliza procedente de la col en la que no se aprovechan las hojas, sino los brotes florales, que se consumen antes de que abran.

El cultivo de bróculis

Posteriores mejoras han dado origen a los broculís más engrosados y por último a la coliflor. Las dos razas de hortalizas son muy próximas y se les puede confundir en algunos casos; ambas producen una inflorescencia o «cabeza» de masa carnosa e hipertrofiada, constituida por las flores y sus pedúnculos.

Los broculís tienen una vegetación relativamente lenta, produciendo en primavera, después de ocho o diez meses de cultivo. Las coliflores, más rápidas, producen su inflorescencia después de cinco o siete meses de cultivo. Por lo que se han de plantar ahora en otoño para poder saborearlas en primavera.

Para un cultivo eficaz hay que elegir sitios soleados y protegidos, con suelos fértiles bien estercolados con materias orgánicas bien descompuestas. Los suelos calizos no le son muy favorables. El secreto de la producción de coliflor se centra en asegurar a la planta una vegetación vigorosa, regular y sin paradas en su desarrollo.

El semillero se hace de julio a octubre al aire libre, procurando sembrar no muy espeso para evitar el aclareo. Plantar el marco de 70 cm. x 70 cm.

Cuando las condiciones ambientales no son muy buenas (bajas temperaturas), las plantas no vegetan muy bien, esto se reconoce por el color amarillento que toman las hojas; aplicar un abonado foliar sobre las hojas o hacer una aportación al suelo de abonado nitrogenado (nitrato o amoníaco) antes de realizar una bina superficial.

Cuando las inflorescencias aparecen entre las hojas del centro, es necesario protegerlas de la acción directa de los rayos solares, para mantenerla bien blanca. Se pueden romper los nervios centrales de algunas hojas exteriores y doblarlas hacia el interior para cubrir las inflorescencias. Cuando la inflorescencia alcanza su completo desarrollo, y antes de que empiece a abrirse, se corta junto a algunas hojas tiernas.

 

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Cómo hacer tu huerto:disposición (2)

Como comentamos en el artículo anterior , realizar un huerto es muy gratificante a la vez que divertido. Una vez tengas elegido el sitio donde vas a ubicar el huerto, hay que organizarlo.

Cómo hacer tu huerto 2

Busca para tu huerta un rincón bien soleado, protegido del frío intenso y resguardado de los vientos violentos.

Un huerto es como un rompecabezas formado de bancales, tablares o superficies de cultivo para las distintas especies. Cada uno debe estar muy bien nivelado para conseguir un riego efectivo y que el agua no vaya a favor de la pendiente y quede sin regar las plantas.

Saca el mayor partido posible del espacio disponible, creando pocos caminos de acceso, pero que sirvan para acceder a varios bancales, no hace falta que sean muy anchos, basta con medio metro de camino, que en poco tiempo se verá reducido por los vegetales, pero permitirá el paso para recoger las cosechas.

Planta las hortalizas en hileras dispuestas de norte a sur, para que no queden plantas en sombra perpetua y obtener así una mayor y mejor producción.

Instala una red de riego por goteo para ahorrar agua y evitar pudriciones; las plántulas de hortalizas pueden requerir un riego diario en climas cálidos, sobretodo en verano. El acolchado del suelo reduce la cantidad de agua que se necesita, así gastarás menos agua y tus plantas sufrirán menos.

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Forzar la última cosecha de verano

Con la llegada de septiembre muchos de los cultivos de hortícolas se vienen abajo, un claro ejemplo son las tomateras, que después de una gran producción, ya se encuentran en las últimas.

Forzar la última cosecha de verano

Muchos de los cultivos de verano de producción tardía están ahora en pleno apogeo, como es el caso de los melones o calabazas, sin embargo los cultivos de producción temprana como es el caso de los pimientos, pepinos o tomates van perdiendo fuerzas, pero no por ello dejan de producir sus últimos frutos.

Ahora hay que forzarles a terminar lo que han empezado, despunta las plantas para que concentren sus fuerzas en los últimos frutos. Basta con pinzar las yemas terminales, para que toda la energía y nutrientes que contenga la planta vaya a parar a los últimos frutos.

Arranca las tomateras de raíz junto a sus frutos y cuélgalas boca abajo en un sitio, luminoso, seco y fresco, para aprovechar los últimos tomates.

Recoge también todas las patatas, que son muy frioleras y en cuanto venga el primer frío se vienen abajo sin remedio, con peligro de los tubérculos enterrados se dañen. Para ello gana al frío y ves recogiendo tu cosecha en estos días.

Por último te recomendamos que vayas cultivando los retoños de alcachofas para la próxima temporada.

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Cómo hacer tu huerto (1)

Puedes creerlo, el sabor de una zanahoria que desentierras del bancal  o de un tomate que separas de la mata, no tiene nada que ver con los que compras en la frutería.

Cómo hacer tu huerto

Para empezar no ha pasado tiempo entre la recolección y el consumo; tiempo precioso en el que los vegetales pierden vitaminas, jugos, principios activos… Pero además, son tuyos, han resultado de tu esfuerzo y eso les confiere un valor añadido enorme.

Hacer un huerto es muy divertido y gratificante, basta con un rinconcito del jardín, pero si no dispones de ese trozo de terreno, no te preocupes, puedes cultivar hortalizas entre las plantas ornamentales de tus macizos.

Para ello organiza el espacio. Las hortalizas crecen mejor si reciben sol durante todo el día. Búscales un rincón bien soleado, con suelo profundo y protegido del frío intenso y los vientos violentos.

Un huerto es como un rompecabezas formado por bancales, tablares o superficies de cultivo para als distintas especies. Cada uno debe estar muy bien nivelado para conseguir un riego efectivo.

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