Un jardín de plantas para ensalada

El emplazamiento ideal para un jardín de este tipo sería junto a un patio a lo largo de na valla soleada, frente a la cocina. Debe poder proporcionar el mismo encanto visual que muchas ensaladeras llenas de hojas recién recolectadas para tentar al paladar.

Un jardín de plantas para ensalada

Probablemente la hoja de la lechuga sea la más utilizada en las ensaladas verdes. es posible cultivarlas uno mismo, si bien requieren cuidados frecuentes, ya que son propensas a servir de alimento a los caracoles y a las babosas. Existen varias clases:

  • Romana: forma un cogollo erguido, con hojas crujientes y apretadas, muy sabrosas.
  • Repollos: Lechugas parecidas a la romana, pero más redondeadas y fáciles de cultivar. La variedad ‘Iceberg’ es muy apreciada por sus pálidas y crujientes hojas.
  • Rizadas: éstas no forman cogollo; sus hojas se recolectan igual que las de la acedera.

 

Otras plantas de hojas grandes y buen sabor para consumir en ensalada son:

 

Verduras de tallo y hojas, como la acelga y la espinaca. Sonfáciles de cultivar; sembrar las semillas en primavera para hacer la cosecha en verano.

Remolacha: Sus hojas constituyen un sabroso y atractivo ingrediente en las ensaladas. Sembrar in situ  a finales de primavera; necesita bastante agua.

Oruga Eruca vesicaria.  Sembrar las semillas de esta planta resistente anual de forma escalonada a partir del inicio de la primavera. En suelos ricos y fértiles produce hojas menos amargas. Las hojas son más sabrosas antes de la floración.

Acedera Rumex acetosa. Sembrar en primavera en un terreno bien rastrillado. El acederón, perenne y parecido a las espinacas, le aporta a las ensaladas un ligero sabor ácido; consumir con moderación.

Montia Montia perfoliata. Proporciona una sabrosa cosecha invernal. las hojas, los tallos y las flores son comestibles. Plantar en un lugar soleado. Sembrar las semillas desde primavera hasta finales de verano.

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Cómo cultivar pimientos en el huerto

Ya ha llegado el buen tiempo a nuestro huerto y podemos cultivar las especies más exigentes en calor como los pimientos.

Cómo cultivar pimientos en el huerto

A los pimientos les gusta aquéllos terrenos algo sueltos, frescos, fértiles y bien drenados. Su posición debe ser soleada para recoger la mayor cantidad de luz posible para que este cultivo se desarrolle de manera apropiada y a resguardo del viento.

  • CLIMA: la temperatura óptima para su crecimiento es de 22-24º C, debiendo estar a una temperatura mínima de 15º C. La planta inicia su crecimiento a partir de los 22º C y muere si se la expone a temperaturas inferiores a 5º C. Por lo que es un cultivo de verano, perfecto ahora que comienzan a elevarse las temperaturas.
  • TRASPLANTE: En invernadero, se realizó desde el mes de marzo, en el campo en climas mediterráneos, se inicia desde principios de abril, sin embargo en el interior de la Península, se debe alargar hasta mayo para evitar las heladas tardías que sufrimos hace tan sólo unas semanas. El trasplante debe realizarse, a ser posible, en días nublados, preferiblemente por la tarde para evitar el shock de las plantas, dejando una distancia de 40/50 cm. entre cada planta. Hay quien dice que conviene enterrar la planta hasta la altura de la primera hoja.
  • TALLA DE LAS PLANTAS: Los pimientos son plantas que si no se las poda alcanza grandes dimensiones, pudiendo llegar a los 50 cm de altura, sin embargo mediante podas la altura óptima de la planta es de 15-20 cm.
  • FERTILIZACIÓN: algunas semanas antes del trasplante, es necesario abonar los huecos en los que se ubicarán las plantas. Se aconseja el uso de abonos orgánicos.
  • CUIDADO Y MANTENIMIENTO: Las zonas próximas a las plantas deben mantenerse siempre limpias de malas hierbas. Cuando la planta alcanza unos 40 cm., hay que colocarle una sujeción y fijar a ella la planta. Es una buena costumbre, además, reforzar las plantas que tienen poca tierra.
  • RIEGO: trazar un surco entre las plantas en el que se haga correr el agua, a fin de mantener el terreno siempre húmedo.
  • PRODUCCIÓN Y COSECHA: la producción media de una planta es de unos 4-5 kg.; su cultivo en invernadero produce unos 6-7 kg.
  • CONSERVACIÓN: los frutos se conservan en el frigorífico durante dos semanas a una temperatura de 9-10ºC.
  • ADVERSIDADES: parásitos animales: pulgones, araña roja y araña amarilla. Enfermedades víricas: mosaico del tabaco, fusarium, verticillium.
  • ADVERSIDADES ATMOSFÉRICAS: quemaduras solares, heladas, asfixia de las raíces por estancamiento de agua, grietas en los frutos por exceso de agua (especialmente, tras periodos de sequía).

 

Pon tu huerto a punto para los cultivos de verano

Ya ha llegado el buen tiempo y esperamos que no vuelva a helar como ocurrió hace tan solo unas semanas. Así que te damos luz verde para que instales tu huerto en tu jardín o en tu terraza sin que corra riesgos de heladas.

Pon tu huerto a punto para los cultivos de verano

Hasta hace pocos años, la única manera de conseguir plantones o plántulas de especies hortícolas, sino era posible efectuar semilleros, era adquirirlas a los agricultores de la zona a raíz desnuda, con no demasiadas garantías de arraigo y calidad. En la actualidad, podrás encontrarlas en los buenos centros de jardinería, en macetas o alvéolos de siembra, siempre con cepellón.

Acude a tu centro de jardinería y compra las plantas hortícolas que desees cultivar durante todo el verano como los pimientos, fresas, tomates, pepinos o berenjenas. Ahora las encontrarás a buen precio y su crecimiento, será rápido debido a las altas temperaturas que tenemos en estas fechas, seguramente, adelanten a aquellas que se plantaron hace unas semanas, pensando de que el buen tiempo ya había llegado.

tabla horticolas de mayo

 

Recuerda que tienes que plantar a primera hora o a última, pero nunca en cenit del día, con el sol apretando de lo lindo en todo lo alto. Las plantitas hortícolas o las de floración estival acompañantes del huerto como los tagetes, caléndulas o albahacas, se desecarían con rapidez tras la plantación en medio de la jornada.

Así que prepara los contenedores donde se van a realizar las plantaciones, buscando aquellas más grandes para las plantas más grandes como las tomateras o las berenjenas y profundas para las patatas o para las hortícolas de raíz.

Si posees frutas del bosque, de seguro que están  madurando, así que ¡ Atención! los frutos del bosque son muy blandos y carnosos y normalmente de piel débil, con lo que acostumbran a reventar con facilidad. Para que esto no suceda, lo mejor es no amontonarlos tras su recolección, sino disponerlos en cajas de poco fondo, bandejas… o directamente al plato de consumo.

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¿Huerto ecológico o integrado?

En el día a día de nuestro huerto tomamos decisiones sobre qué y cuándo plantar, cómo y cuándo regar, etc. Una de las decisiones que definirá nuestro huerto es si vamos a hacer un cultivo ecológico o integrado. En ambos casos, la sanidad de las cosechas deberá estar garantizada y el control sobre los productos que comemos procedentes de nuestro huerto, también.

 

¿Ecológico o integrado?

#Yosoydeecológico

“Puestos a hacer un huerto, hagámoslo lo más saludable posible y con los mayores beneficios desde el punto de vista medioambiental.”

En un huerto ecológico seguiremos una filosofía de actuaciones utilizando los recursos que nos ofrece la naturaleza en nuestro beneficio y respetando el medio ambiente.

Para poder definir un criterio sobre qué tipo de actuación en un huerto es ecológica o no, utilizaremos como base la legislación vigente. La agricultura ecológica comercial consiste en una convención de reglas fijadas por organismos gubernamentales que regulan el manejo de los cultivos. El cumplimiento de esas reglas garantiza las características de esos cultivos desde el inicio del cultivo hasta su venta para poder denominarlos y venderlos como ecológicos. La normativa que regula la producción ecológica es el Reglamento (CE) 834/2007 y el Reglamento (CE) 889/2008.

Un huerto de producción ecológica tiene tres líneas de actuación básicas:

  • Empleo de plantas y semillas ecológicas.
  • Fertilización con abonos orgánicos de procedencia natural.
  • No utilización de tratamientos fitosanitarios con productos químicos de síntesis durante el crecimiento y cuidado de las plantas.

La defensa de los cultivos en producción ecológica se basa en la idea de que la naturaleza tiene tendencia a buscar el equilibrio y que una afección negativa en nuestras plantas se debe a un desequilibrio en la balanza entre un enemigo de las plantas y su depredador natural.

Nuestra labor consiste en poner en práctica las medidas culturales adecuadas que nos permitan ayudar a lograr esos equilibrios. Por ejemplo, marcos de plantación que permitan una aireación e iluminación de los cultivos adecuada; evitar excesos o defectos en el riego; potenciar la diversificación de cultivos con rotaciones y asociaciones; eliminar de forma manual focos de infección, etc.

Deberemos trabajar en la gestión del huerto conviviendo con plagas y enfermedades, más que combatiéndolas y manteniendo a los enemigos de las plantas en niveles bajos, tolerables. Para ayudarnos, disponemos de los llamados productos fitosanitarios autorizados ecológicos. Son elementos químicos simples como el cobre o el azufre y extractos o modificaciones de productos naturales. Algunos de estos productos tienen plazos de seguridad y no podremos consumir las producciones hasta que hayan cumplido.

La producción ecológica necesita de un buen nivel de conocimiento sobre cultivos y sus necesidades. En ciertos cultivos exigentes en nutrientes, las producciones pueden verse limitadas y, sobre todo, DEBEMOS ASUMIR QUE PODEMOS PERDER LAS PRODUCCIONES Y LOS CULTIVOS A CAUSA DE UNA PLAGA O ENFERMEDAD QUE NO PODAMOS CONTROLAR. Los productos fitosanitarios autorizados en cultivo ecológico tienen sus limitaciones y, en ocasiones, fuertes ataques de los enemigos del huerto pueden hacer que los productos aplicados no los lleguen a controlar y afecten irreversiblemente a las plantas y a sus producciones.

¿Ecológico o integrado?

#Yosoydeintegrado

“Mi huerto estará protegido y atendido con todos los recursos que tengo a mi alcance”

Este tipo de huerto recoge las buenas prácticas de la producción ecológica pero nos permite hacer uso de abonos y fitosanitarios de síntesis.

Las aplicaciones con fitosanitarios se tienen que hacer en tiempo y forma adecuada, siempre que no exista otra alternativa. El cultivo integrado utiliza los métodos de control de la huerta ecológica, pero cuando se presenta algún problema sanitario en las plantas, o intuimos que por las condiciones del entorno podemos esperar problemas (por ejemplo, altas temperaturas junto a lluvias prolongadas) recurre a los fitosanitarios adecuados al cultivo para solucionar el problema y que las producciones lleguen a buen término. Además, permite abonar con fertilizantes de síntesis (abonos NPK) que dan una atención más ajustada a las necesidades de cada cultivo durante el tiempo que éste dure.

LOS PRODUCTOS FITOSANITARIOS DE SÍNTESIS TIENEN UNOS PLAZOS DE SEGURIDAD QUE SE DEBEN CUMPLIR ENTRE LA APLICACIÓN Y LA RECOLECCIÓN Y EN LOS QUE NO PODREMOS RECOGER NUESTRAS PRODUCCIONES. Debemos evitar el uso indiscriminado de fitosanitarios, ya que pueden generar la eliminación de insectos y microorganismos útiles propiciando más desequilibrios que deberemos volver a corregir. Mientras menos aplicaciones y con productos menos agresivos (no todos los fitosanitarios son iguales), mejor para nuestro entorno y para nuestras producciones.

Una vez conocidos los sistemas de producción, podremos escoger. Personalmente, siempre recomiendo la producción ecológica, pero no demonizo la producción integrada, que es más recomendable para aquellos de vosotros que os estáis iniciando. Si se respetan las recomendaciones, ni los abonos ni los fitosanitarios de síntesis son incompatibles con producciones sanas. En cualquier caso, siempre podéis empezar en ecológico y si veis que se os complica la cosa podéis cambiar a integrado.

Tiempo de siembra, de casa al huerto

Ya ha llegado el momento de empezar a plantearse que cultivos son los que queremos para esta primavera en nuestro huerto urbano. Aunque no plantaremos directamente en nuestro huerto, si comenzaremos con algunas de las labores más importantes como es la siembra bajo invernadero, o por defecto, en nuestros hogares.

Tiempo de siembra, de casa al huerto

La primavera y la llegada del buen tiempo está a tan sólo unos meses, tiempo mediante el cual, podemos adelantar a la primavera y comenzar a cultivar nuestra futuro huerto en el interior de la casa, protegido del viento, del frío y de las aves, que les encanta destrozar los planteles, en busca de las ricas y nutritivas semillas.

Busca un lugar bien iluminado para hacer la siembra de aquellas especies que se cultiven a principio de temporada, como los tomates, lechugas,  pimientos, puerros o cebollas. Desde ya, puedes empezar a sembrarlas en el interior de las casas, bien en semilleros preparados disponibles en el mercado o  por envases reutilizados como vasos de yogur  botes o cartones de leche.

Algunas de las semillas sólo puede germinar en semillero, por eso te recomendamos que si quieres cultivar alguna de las siguientes hortalizas vayas poniéndote manos a la obra:

  • Tomate de ensalada
  • Berenjena negra
  • Pimientos de freir
  • Puerro
  • Cebolla

Hay otras hortalizas que puedes sembrar más adelante en el interior,  porque necesitan más calor para cultivarse en el exterior son:

  • Melón amarillo
  • Melón verde
  • Pepinos
  • Sandías
  • Calabazas

Por último si tenemos cuidado de tapar bien la maceta con plásticos las noches de heladas que todavía quedan en febrero, podemos cultivar directamente en nuestro huerto desde ya.

  • Lechuga
  • Espinaca
  • Cebollino
  • Patatas.

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Borraja, hojas y flores comestibles

La borraja es una planta de hermosas flores con una amplia gama de propiedades. Según la tradición, otorga valor y felicidad a quien la emplea ( la palabra celta borrach, de la que proviene, significa ‘valentia’).

Borraja, hojas y flores comestibles

En la antigüedad se empleaba para preparar un vino, al que el poeta griego Homero llamaba ‘vino del olvido’. En Inglaterra, durante la Edad Media, se echaban flores de esta planta en las copas que bebían los caballeros antes de partir a las Cruzadas.

Las hojas y flores de la borraja son comestibles y sus sabor se asemeja al del pepino. Las flores son, en general, de un vivo color azulado y a menudo en ilustraciones de textos medievales y en tapices. En algunas ocasiones, son de color blanco o rosáceo.

Las flores son azules de forma estrellada y bastante espectaculares. Son muy decorativas, debido no sólo a su color sino a sus tallos filiformes plateados. El conjunto de la planta resulta muy agradable a la vista y aporta un gran atractivo estético a cualquier jardín. Las flores secas son excelentes para utilizar en un popurri.

Se trata de una planta bien conocida por sus propiedades ansiolíticas y neurosedantes. La investigación médica más reciente confirma su alto contenido en minerales y otros compuesto que pueden actuar sobre las glándulas productoras de adrenalina, produciendo un efecto estimulante.

Se cultiva en zonas bien abandonadas, drenadas y húmedas.

La planta suele tener una raíz larga y robusta, pero hueca. Ello significa que el trasplante es muy difícil y se desaconseja cultivarla en macetas y contenedores.

La situación ideal para esta planta es un huerto o un macizo donde crezcan otras plantas. No obstante, también se pueden sembrar semillas para obtener una cosecha invernal de plantas inferiores, que deberá trasladarse al interior en los meses más fríos y mantenerse en un lugar cálido y bien iluminado.

Las abejas se sientes atraídas por las flores de la borraja y, en general, contribuyen a la polinización de los huertos.

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Cosecha y planta de nuevo

Llega la hora de recolectar los cultivos de invierno y empezar a cultivar los próximos cultivos.

Cosecha y planta de nuevo

Recolecta las coles de bruselas, coliflores y repollos que plantaste a principio de otoño, puedes ir recogiéndolos de forma escalonado permitiendo disfrutar a lo largo del invierno sus sabrosos frutos y llenos de vitaminas.

También puedes cosechar los ajos y empezar a cosechas habas, que estarán ya haciendo vainas. Si tienes sobrante de cosecha puedes pelar las legumbres y congelar las habas en bolsas de plástico en el congelador para comerlas tiernas. Si no te dio tiempo en otoño, puedes cultivar de nuevo, ya que son cultivos de ciclo corto, en surcos a 40 cm y golpes a 20 cm, así dentro de dos o tres meses volverás a tener otra cosecha.

Otro de los cultivos que puedes sembrar directamente en el terreno son espinacas, acelgas, escarolas, guisantes y chalotas. Sus semillas son muy viables y resistentes, por lo que permiten la siembra directa sin tener que pasar por un semillero. Es importante que preveas su futuro desarrollo para  no acercar demasiado los granos en las grandes jardineras.

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Cultivo de rábanos

Sus raíces comestibles, gruesas y pulposas, se comen crudas en ensaladas, con salsa o con entremeses. Poseen un gusto característico, más o menos picante según las especies, son ricos en hierro y en vitamina C y están dotados de propiedades diuréticas y anti escorbúticas.

Cultivo de rábanos

Los rábanos pertenecen a la familia de las crucíferas, y se caracterizan por se plantas que producen flores compuestas por cuatro pétalos libres dispuestos en cruz. Sin embargo, el cultivo de rábanos se realiza para el aprovechamiento de sus raíces comestibles, y una condición para ello es impedir que salgan las flores, pues cuando aparecen éstas, la planta deja de ser apta para el consumo. Sólo se permite la aparición de las flores cuando de ellas se desea obtener semillas.

Condiciones de cultivo

El terreno para el cultivo de rábanos debe ser ligero, permeable, fresco y rico en elementos nutritivos y materia orgánica. Como ocurre con la mayor parte de las crucíferas, no se desarrollan bien en suelos ácidos, de manera que habrá que encalar la tierra en caso de que sea necesario.

En cuanto al emplazamiento, los rábanos requieren un lugar soleado en invierno y semisoleado en verano. No son muy exigentes en cuanto al clima, y resisten bastante bien el frío, aunque las temperaturas más adecuadas oscilan entre los 20 y los 15ºC.

Dado que se requiere poco espacio para la obtención de una cosecha regular, los rábanos se pueden cultivar fácilmente en jardineras e incluso en macetas de boca ancha. Proporciona un abono rico en nitrógeno durante la primera fase del cultivo, y después abona de forma periódica, en cada siembra posterior, con una mezcla de 30 g de sulfato potásico y 6 g de nitrato sódico por metro cuadrado.

Los rábanos estivales tardan sólo de tres a cuatro semanas en crecer; se siembran entre marzo y abril para la cosecha estival. Los invernales se siembran de enero a noviembre, con intervalos de unos 20 días para conseguir una cosecha continuadas. Los rábanos de invierno son de mayor tamaño que los de verano y su color es negro, blanco, rojo o rojo y blanco. Los blancos se siembran a mediados del verano, se recolectan en otoño y se deben desenterrar y guardar en turba. Los otros se siembran hacia finales de otoño, y se pueden dejar en la tierra hasta consumirlos durante el invierno.

Esparce las semillas (10 g por metro cuadrado, o algo menos para las especies más grandes) sobre la superficie del suelo,  luego añade una capa fina de tierra, de modo que queden sólo ligeramente cubiertas.

Se multiplican por semilla durante todo el año, y la siembra se dispone de forma escalonada para poder disgustar de ellos durante el máximo tiempo. Las semillas son grandes y negras, y resisten cinco años, por lo que no hay que deshacerse de ellas.

Si deseas obtener rábanos precoces, su cultivo se puede intercalar con otros cultivos forzados en cama caliente o en bancal profundo cubierto con cristal o plástico transparente.

El peligro principal al que están expuestos los rábanos son los pulgones, que pueden combatir con facilidad con los preparados adecuados que se encuentran en las tiendas especializadas. No obstante, antes de aplicar productos químicos, intenta eliminar los pulgones con un buen chorro de agua o,, si esto falla, aplicando pelitre.

Otros enemigos de estas plantas son los grillos y los abejorros, que también se pueden combatir con productos especiales. En los cultivos domésticos realizados en jardineras o macetas sólo ocasionalmente se encontrarán abejorros, y nunca grillos, pero si pulgones.

La cosecha suele empezar a los 20-25 días después de la siembra, excepto en variedades tardías, que requieren unos 50 días de desarrollo.

Durante la estación invernal se pueden dejar las plantas cierto tiempo sin recolectar. En verano en cambio es necesario cosechar de inmediato, ya que se ahuecan con rapidez.

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Hortalizas más ricas si son tiernas

Existen diversas hortalizas que están muy ricas si se consumen tempranamente, cuando todavía son pequeñas y tiernas. Esta opción de consumir verduras tan tiernas, que difícilmente encontrarás en el mercado, sólo es posible si las cultivamos nosotros mismos, sin lugar a dudas una de las ventajas de cultivarse nuestras propias hortalizas, por lo que tenemos la suerte de tener a mano un suministro continuo de hortalizas que crecen en nuestras macetas.

Hortalizas más ricas si son tiernas

Si deseas tener hortalizas sin parar y consumir hortalizas muy ternas no tienes más que ir sembrando continuamente cada dos o tres semanas las semillas de aquellas hortalizas que deseas comer cuando aún son tiernas.

Pero…¿que cultivos son los que en estas fechas se pueden cultivar para comer tiernos?

A continuación te dejamos un listado con los cultivos de invierno que pueden cultivarse y que son una «delicatessen» si se consumen al principio.

Ajos tiernos: Ahora es la temporada y su cultivo es muy fácil, basta con sembrar dientes de ajos en las diferentes macetas de cultivo y consumirlos cuando todavía son jóvenes.

Endivias: Estas hortalizas de hojas amargas, son menos amargas cuando aún son jóvenes, así que aprovecha sus hojas tiernas para elaborar deliciosas ensaladas.

Espinacas: si recogemos las hojas tiernas de estas plantas, podemos consumirlas en crudo, perfectas también para ensaladas, conteniendo muchos más vitaminas y nutrientes que si son cocinadas.

Lechugas: Otra hortaliza que sebe mejor cuando es tierna., ya que éstas son más dulces. Recogeremos las hojas más exteriores cuando todavía son pequeñas, hasta que el sabor empiece a amargar. A partir de ahí las arrancamos y volvemos a sembrar.

Nabos: se pueden consumir crudos cuando todavía son pequeños, perfectos para ensaladas.

Remolachas: Al igual que la espinaca, podemos consumir en crudo las hojas más jóvenes de estas plantas, y posteriormente podemos recolectar el «bulbo» que será pequeño y su sabor será menos agrio.

Zanahorias: Podemos cosecharlas cuando son jóvenes en el momento que adquieran su color característico naranja fuerte. Pero no te adelantes, pues si no, tiene su color final, no están buenas.