Cómo conseguir un bonito jardín en un espacio pequeño

Tener un espacio pequeño, no es excusa para no tener un precioso jardín. En el post de hoy os damos algunos consejos para que le saquéis el máximo partido a vuestro pequeño jardín.

Jardín en espacio pequeño

Seguro que muchas veces habéis pensado que para el poco espacio que tenéis disponible no hace falta pararse a planificar el jardín. Pues nada más lejos de la realidad; cuando tenemos limitaciones y restricciones  es cuando más tenemos que pensar qué es lo que queremos e intentar sacar el máximo partido a nuestro espacio.

 

Zonificar el jardínPensar antes de planificar.

Antes que nada os recomendamos que penséis cómo vais a utilizar vuestro jardín. No es lo mismo tener un jardín bonito para simplemente contemplarlo y dar rienda suelta a vuestra pasión por la jardinería, que un espacio donde disfrutar del tiempo libre con vuestra familia y amigos. La planificación del espacio debe realizarse en base a su funcionalidad: llenar un jardín de plantas de porte medio os impedirá en el futuro tener un gran espacio de estancia, igualmente, si lo llenáis de mobiliario, el espacio para la vegetación quedará reducido al mínimo.

Otro factor a tener en cuenta es el tiempo que le vamos a dedicar a nuestro jardín. Os aconsejamos que seáis realistas, ya que este factor podrá ser determinante para la elección de los diferentes elementos que compondrán el jardín. Por ejemplo un superficie de césped natural requiere mucha más atención que una zona con gravas.

 

pavimentos diferentesZonificar.

Una vez tengamos claro cómo vamos a utilizar nuestro jardín, dividiremos el espacio creando diferentes zonas en función del uso. Es decir, decidiremos cuánta superficie destinamos a plantación, a huerto o a zona de estancia.

Nuestro consejo es equilibrar el espacio con zonas diferenciadas sutilmente con diferentes pavimentos, así, se delimitará el espacio sin barreras físicas. Para conseguir un jardín multifuncional, podemos limitar los parterres de plantación y dejar al resto de espacio a zonas de estancia y paseo con jardineras móviles o macetas que podamos mover en función de las necesidades.

 

Elegir los materiales…

Con un jardín de pequeñas dimensiones, os aconsejamos utilizar materiales continuos que aporten amplitud y preferentemente con colores claros, de esta forma aportarán luz al espacio. Si bien las tarimas de madera en las zonas de estancia suelen aportar calidez, actualmente en el mercado hay multitud de pavimentos prefabricados con “juntas verdes” que permiten combinar la dureza de la piedra con la calidez de la vegetación.

Lo mejor es que para zonas de estancia escojamos materiales más “duros”, fáciles de limpiar y que no se degraden por el pisoteo. Y para las zonas de paseo o con vegetación pavimentos de consistencia más blanda, como gravas, céspedes, etc.

 

…y la vegetación.

La vegetación es el elemento estrella de cualquier jardín.

PrunusEl porte de la vegetación debe ser coherente con la escala del jardín. En los jardines pequeños deberemos evitar los árboles de gran altura que darán excesiva sombra y evitará la entrada de luz al jardín. Podéis utilizar una o dos especies de tamaño medio (que alcancen como máximo entre 4-5m de altura) para conseguir un rincón de sombra pero os recomendamos no saturar de árboles vuestro jardín. Algunas especies que podéis utilizar por su porte y características estéticas son el Árbol de judas (Cercis siliquastrum) o Ciruelo (Prunus cerasifera) si buscáis árboles de hojas caducas o el Olivo (Olea europeae) o Madroño (Arbutus unedo) si los preferís de hoja perenne.

Si vuestro jardín tiene un clima frío pero queréis tener plantas tropicales o exóticas, os aconsejamos que las plantéis en macetas o jardineras que se puedan mover y que en invierno las podáis poner a resguardo.

La vegetación que debe predominar en un jardín pequeño son la arbsustivas y los parterres de flor. Arbustos como los Buxus sp. o los Evonymus sp. pueden actuar como setos delimitadores del jardín mientras que otros arbustos como las Hortenisas (Hydrangea sp.) o las Lantanas (Lantana sp.) pueden aportar puntos de color al jardín. Os aconsejamos dejar las especies de mayor porte en un plano secundario para dar mayor amplitud al jardín.

parterresPor lo que se refiere a los parterres de flor, os aconsejamos que dediquéis pequeños espacios para mezclar especies perennes, vivaces y anuales. Es en estos espacios donde podéis dejar volar vuestra imaginación combinando colores y especies con diferentes épocas de floración y consiguiendo llenar de vida el jardín.

Otra opción es realizar parterres de aromáticas y culinarias. Plantando Lavandas (Lavándula sp.), Romero (Rosmarinus officinalis) o Tomillos (Thymus sp. ) tendréis un jardín fragrante a la vez que conseguiréis una despensa en vuestro jardín.

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Por último, para cubrir paredes o elementos verticales podéis elegir diferentes especies trepadoras, por ejemplo si tenéis una pared orientada al sudoeste las mejores trepadoras son Glicina (Wistaria sinensis), Clematis (Clematis sp.), Buganvilla (Bouganvilla sp.) o el Jazmin (Jasminum sp.), estas últimas muy bien adaptadas al clima mediterraneo. Si por el contrario el muro o elemento vertical está orientado al noroeste y recibe poco sol funcionan mejor especies como la Hiedra (Hedera sp.) o la Parra virgen (Parthenocissus quinquefolia).

Aunque muchos de estos consejos se pueden aplicar en terrazas, en próximos posts os explicaremos las singularidades y los aspectos que debéis tener en cuenta para sacarle el máximo partido a vuestra terraza.

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Selección de plantas con los colores de moda de la próxima primavera

Desde hace más de 20 años, Pantone, el referente mundial del color realiza un informe sobre las tonalidades que serán tendencia la próxima primavera. A pesar de que el informe está realizado por gente del mundo de la moda, estos colores serán referencia en todos los ámbitos del diseño, incluido en el diseño de jardines. Escogiendo las plantas con los colores de moda, conseguirás la próxima primavera un jardín a la última.

Plantas con los colores de moda

La gama de colores que presenta el informe de Pantone y que serán tendencia la próxima primavera, combina colores pastel con colores intensos para crear un equilibrio armónico. Según el informe “Esta temporada, los consumidores están buscando un estado de equilibrio reflexivo, emocional y artístico. Si bien esta necesidad de estabilidad se refleja en la composición de la paleta, la versatilidad inherente de los colores individuales permite la experimentación con nuevos aspectos y combinaciones de color».

Entre los tonos pastel destacan el Placid Blue que transmite tranquilidad y calma., el Violet Tulip que evoca la nostalgia y la melancolía y el Sand que evoca la arena de la playa y los días de verano. Para conseguir estos colores en nuestro jardín y evocar las sensaciones que transmiten estos colores, os recomendamos tres especies, de porte ligero y de gran plasticidad. Estas especies tienen en común que funcionan bien en espacios soleados, con buen drenaje y que florecen en verano. Catananche caerulea tiene una floración abundante y sus flores de color azul claro parecen de papel; Limonium sinuatum es una pequeña planta que forma un ligero tapiz en el jardín y Pennisetum orientale es una cespitosa no invasiva, ideal para crear grandes macizos.

En cuanto a los colores intensos destacan el Freesia, un amarillo intenso que iluminará el jardín, el Celosia Orange que transmite optimismo y el Dazzling blue, polo opuesto al Placid Blue, que llenará de energía nuestro jardín. Las plantas que os proponemos para dar intensidad a nuestro jardín son vivaces y de rocalla de gran rusticidad y fácil mantenimiento. Calendula officinalis es una planta anual ideal para formar conjunto de matas combinadas con otras vivaces; Helianthemum orange, de porte arbustivo y de temprana floración estival y Gentiana acaulis de denso crecimiento a ras de suelo y de floración primaveral.

Variando la densidad y la organización de estas especies en nuestro jardín, conseguiremos multitud de combinaciones para conseguir un jardín con los colores de la temporada.

 

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Cómo proteger tu jardín frente a las lluvias otoñales

En otoño se empiezan a producir las primeras lluvias, que en algunas zonas de nuestro país son de carácter torrencial. Ahora es el momento de prepararnos para que no perjudiquen nuestro jardín.

murete de contención

 

Las lluvias de otoño pueden dañar nuestro jardín si no está acondicionado para ello, a continuación os damos algunas directrices para prevenir la aparición de escorrentías y evitar la pérdida de suelo, especialmente en lugares con pendientes.

Tareas recomendables para que las lluvias no destrocen tu jardín:

1. Limpiar las vías de desagüe.

Lo primero que deberemos tener en cuenta es que todas las vías de desagüe y circulación natural del agua se encuentren limpias para evitar encharcamientos indeseables. Las primeras lluvias coinciden con la caída de las hojas por lo que semanalmente deberemos recoger aquellas que obturen las salidas naturales del agua. Recuerda que las hojas en la tierra se descomponen gradualmente aportando materia orgánica al suelo, por lo que solo deberemos quitar las que obstruyan la circulación natural del agua.

2. Descompactar el suelo.

Para evitar los encharcamientos, el suelo no deberá estar excesivamente compactado ya que estos suelos no favorecen la infiltración. Para mejorar la estructura del suelo es importante que en los meses previos a las primeras lluvias hayamos realizado cavas con una profundidad de 15-20 cm sin que afecten al sistema radicular de nuestras plantas.

3. Asegurar una cubierta vegetal completa.

Uno de los problemas más graves que origina el agua en el jardín son las escorrentías y la pérdida de suelo, especialmente en las zonas con pendientes. Es importante para evitarlo que nos aseguremos que exista una cubierta vegetal arraigada que evite que el suelo sea arrastrado.

Si nuestro jardín tiene pendientes poco pronunciadas, podemos utilizar especies tapizantes y rastreras como Lantana camara, Verbena hybrida o Salvia officinalis. También podemos utilizar trepadoras como la hiedra (Hedera spp.) para que tapicen el suelo.

4. Elementos de protección en zonas con pendiente.

En los casos en que nuestro jardín tenga pendientes muy pronunciadas, antes de la plantación, deberemos recurrir a actuaciones como la creación de bermas y surcos, la instalación de geoceldas o a la protección mediante la utilización de elementos de contención como pueden ser tablones de madera o muretes de piedra.

La elección de uno u otro método dependerá de la pendiente que tengamos. A mayor pendiente será necesario elementos de contención/protección más complejos. Actualmente existen nuevas técnicas de bioingeniería que utilizan el material vegetal vivo como elemento de construcción. No obstante, el trabajo con material vivo, hace que las operaciones estén determinadas por un calendario específico y que la elección del material venga determinado por las características geográficas y climáticas del lugar donde se ubique nuestro jardín.

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Plantas para un estanque

 ¿Te animas a tener un estanque en el jardín? ¿O quizás uno pequeñito en la terraza? Un jardín acuático brinda naturalidad y frescura, incluso si solo dispones para él de un tiesto, una pila… cualquier recipiente profundo y estanco. Si está bien ubicado acabará formando un ecosistema anfibio de gran belleza. Para empezar, te contamos cuáles son las plantas acuáticas más fáciles de cultivar.

piscina naturalfoto de www.inspirationgreen.com

 

Las plantas acuáticas llevarán a tu espacio verde el recuerdo de los entornos silvestres de donde proceden, inundando de inesperados colores la superficie del agua, e incluso las zonas de ribera si se halla en un jardín. Pero más allá de su indudable valor estético, cumplen una función práctica esencial para mantener un estanque en buen estado de salud. Aportan sombra, lo que previene la aparición de algas y contribuye a mantener más fresca la temperatura del agua.
Muchas especies tienen la capacidad de oxigenar el estanque, aspecto importante si se tienen peces y de gran utilidadad para controlar la proliferación de algas.
Además, pueden servir de alimento a los peces y otros animales acuícolas.

Plantas para un pequeño estanque

Cuatro tipos de acuáticas  

La denominación plantas acuáticas abarca una gran cantidad de especies muy diferentes entre sí. A grandes rasgos se pueden clasificar en cuatro grupos:

  • Plantas sumergidas: Viven totalmente dentro del agua, de modo que su función en los estanques se reduce normalmente a aportar oxigenación.
  • Plantas emergidas: Sus tallos, hojas, flores y frutos se encuentran total o parcialmente fuera del agua, pero enraízan en el lecho del estanque.
  • Plantas flotantes: Flotan libremente por el agua sin enraizar en el suelo del estanque ni en las riberas. Son propias de aguas estancadas o cursos fluviales suaves.
  • Plantas palustres: Su hábitat originario son las riberas de los ríos y lagos; a menudo toleran e incluso necesitan vivir con las raíces continuamente encharcadas.

Para lograr un conjunto armónico y equilibrado es interesante combinar varias especies de cada una de estas tipologías, siempre que el espacio lo permita. Se pueden utilizar, por ejemplo, varias plantas sumergidas que oxigenen el agua y la mantengan clara y libre de algas, diferentes especies emergidas de floración atractiva, alguna planta flotante que aporte ese toque especial de charca natural y, por supuesto, varias plantas de ribera que den continuidad a la parte húmeda uniéndola con el resto del jardín. Coordinando bien estos elementos es posible conseguir un precioso jardín acuático, grande o en versión mini, que en los meses de verano se podrá disfrutar especialmente en todo su esplendor

Plantar un jardín morisco

Si bien es verdad que una de las características de los patios moriscos es la presencia de agua en estanques y fuentes, ello no suele ser posible en los jardines pequeños, aunque quizá sí se pueda poner un pequeño estanque o una fuente. Además de recrear el ambiente apropiado, el jardín también debe resultar práctico, para lo que debe contar con hierbas culinarias.

Plantar un jardín morisco

Las plantas escogidas para este tipo de jardín se utilizan desde hace siglos en la cocina norteafricana: la menta (Mentha sp.), el jazmín (Jasminum) y los pétalos de rosas en infusiones; la alcaravea (Carum carvi) y el anís (Pimpinella anisum) para aromatizar pasteles; mientras que el tomillo (Thymus), la salvia (Salvia), el cilantro (Coriander sativum) y el perejil (Petroselinum crispum) son algunos de los condimentos que más se consumen; y no se olvide de las plantas y de las flores que se cultivaban simplemente por su belleza o aroma.

El macizo herbáceo – rodéelo con un seto de romero (Rosmarinus officinalis) o con mirto (Myrtus communis) – incluye distintas plantas perennes y anuales. Las perennes – salvia , tomillo y tornojil (Melissa officinalis) – le aportan estructura al parterre, en tanto que las anuales – alcaravea, cilantro y anís – pueden plantarse en bloques. Siembre las anuales a finales de primavera y repita la operación varias veces hasta principios de verano.

El sonido de fluir del agua inspira paz y serenidad. Coloque una fuente en algún lugar fácilmente accesible, por ejemplo en un cruce entre macizos o una fuente de pared al fondo del camino.

Los mosaicos y los azulejos eran un elemento fundamental de los patios moriscos. Las paredes, caminos y estanques estaban decorados con intrincados motivos de múltiples colores. Los motivos decorativos de los azulejos y mosaicos moriscos consistían en formas geométricas en lugar de imágenes. Podrá crear estos motivos utilizando azulejos de distintas formas.

 

Además estos jardines suelen poseer todo tipo de cítricos, por su fragante aroma a azahar y sus decorativos y sabrosos frutos. Plántelos en tierra enriquecida con estiércol que drene bien , y fertilícelos de forma periódica con un abono líquido bien equilibrado que tenga un alto contenido en nitrógeno.

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Flores aromáticas para todo el año

Uno de los mayores placeres de un parterre es la fragancia que despiden hojas y flores. Cultivando una variedad bien escogida de plantas, su jardín puede lanzar al aire excelentes perfumes frescos, aromáticos e intensos.

Flores aromáticas para todo el año

Con un poco de previsión, puedes disfrutar de olores en tu jardín la mayor parte del año. Sólo se trata de escoger las plantas adecuadas y procurarles las condiciones necesarias.

Las plantas aromáticas que florecen en invierno o a principios de primavera suelen preferir buena luz en tiempo de floración, pero algo de sombra durante la época más calurosa del año; por tanto, éstas son ideales para colocar entre mayores arbustos o árboles de hoja caduca. La mayoría de las plantas fragantes de floración veraniega necesitan un emplazamiento abierto y soleado.

Muchas de las hierbas aromáticas que florecen en verano, como la bergamota, el hisopo, el espliego, la menta y el tomillo, pueden agruparse para formar un diseño rosa, malva y púrpura. Aligera la plantación con toques de plantas de hoja gris como artemisias, santolinas y claveles. Usa jazmines, lirios, mirtos y peonías blancas, junto con rosas, para un conjunto de colores pálidos.

Aromas todo el año

Cuatro estaciones de aromas

Invierno

Boj de navidad (Sarcococca confusa), Campanilla (Galanthus), Daphne (Daphne odora) y Lirio enano (Iris reticulata).

 

Primavera

 

Durillo (Viburnum tinus), Fresno florido (Fraxinus ornus), Lirio de los valles (Convallaria majalis), Mahonia (Mahonia aquifolium), Narciso (Narcissus spp.), Primaveras (Primula vulgaris), Romero (Rosmarinus officinalis) y Violetas (Viola odorata).

 

Verano

 

Euforbia (Euphorbia mellifera), Hierba Luisa (Aloysia triphylla), Jazmín común (Jasminum officinale), Lavanda (Lavandula spp.), Lirios, azucenas (Lilium regale, L. candicum), Madreselva (Lonicera japonica), Menta (Mentha spp.), Mirto, arrayán (Myrtus communis) y Rosas (Rosa spp.).

 

Otoño

 

Bergamota (Monarda didyma), Eupatorio (Eupatorium purpureum) y Hisopo gigante anisado (Agastache foeniculum).

 

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Cómo hacer que tu jardín parezca otro

Si estás cansado de ver siempre el mismo jardín o parece que sea más pequeño de lo que realmente es, lo mejor es darle un gran cambio. Unos ligeros retoques como los que te vamos a contar aquí te ayudarán a lograr que tu jardín gane en belleza y elegancia.

Cómo hacer que tu jardín parezca otro

Antes que nada hay que valorar el estado actual en el que se encuentra el jardín y decidir que zonas son las que necesitan una reforma más urgente y si va a ser una reforma integral o sólo parcial.

Crear una zona de descanso dentro del jardín no tiene que ser sombrío ni alejado de la vivienda. Nosotros te proponemos que sitúes la zona de descanso en el lugar donde haya más flores y más color. Así que con unas cuantas flores de temporada como las petunias alegrarán la zona de descanso, un lugar perfecto para descansar y leer tranquilamente en las tardes tras un día de trabajo.

Un banco al fondo del jardín también es un punto perfecto para descansar, sobre todo si este esta en la sombra y se dispone de tal forma que podamos observar el jardín. Un sitio de relax antes de seguir trabajando en el jardín.

Si posees un muro desnudo en el jardín o en la fachada de la casa se puede decorar con plantas trepadoras, tales como la parra virgen o algún rosal trepador. Darán frescura al muro y al mismo tiempo conseguirás verticalidad al jardín.

Cómo hacer que tu jardín parezca otro

Otro truco para que tu jardín mejore es cultivar plantas vivaces. Estas aparecen durante la primavera y en verano, estando normalmente en flor durante los meses más cálidos y desaparecen en invierno, quedando refugiadas bajo el suelo. No necesitan grandes cuidados y a la larga, resultan mejor opción frente a las plantas anuales de temporada, que año tras año hay que reponerlas y gastarse un buen pellizco de dinero. Son algo más caras que las plantas de temporada, pero a la larga resultan más económicas y rellenan más el jardín. Entre ellas las plantas bulbosas como las dalias, las hostas o las calas.

La madera rústica, presente en la vallas o en las pérgolas, confieren al jardín un aire rustico y romántico. Planta cerca de ellas plantas de flor como las rosas que contrasten con la madera, sobre todo si esta pintada de blanco, una de las opciones más limpias, frescas y llamativas en el jardín.

Si posees una jardín grande, divídelo en diferentes zonas con setos o vallas y crea diferentes estancias, esto hace que el jardín sea más grande e incite a pasearse por el para averiguar las diferentes zonas, como un estanque, la barbacoa, el huerto o la zona de relax. Emplea setos bajos como el boj, con flores como las lavandas si está al sol e intercala bulbos de primavera y de verano delante de ellos.

Lo mejor es que elijas para tu jardín un mismo estilo; frondoso y verde, moderno, minimalista, con zona de huerto, etc. del mismo modo es preferible que te decidas por un color o a lo sumo por dos colores predominantes en el jardín, mucha gente comete el error de llenar el jardín de diferentes colores haciendo un popurri de colores que llega a desfear el jardín. Un color continuo como el blanco, salpicado de algún punto llamativo de otro color, siempre queda mejor que muchos colores juntos.

 

 

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Césped: la siembra (y2)

La mejor época para efectuar la siembra del césped es la primavera, cuando el suelo tiene una temperatura moderada y la humedad es abundante; no obstante tiene el inconveniente de la aparición de malas hierbas espontáneas que compiten con él.

Césped: la siembra

Las siembras de otoño son preferibles a las de primavera sobre todo en aquellas regiones donde haya peligro de no poder controlar el agua, aunque precisan de una preparación del suelo más esmerada.

La siembra del césped no encierra en sí ningún secreto; si ésta se hace a voleo, es aconsejable hacer varias pasadas cruzadas con objeto de que las semillas queden lo más uniformemente distribuidas.

Si se utilizan mezclas de semillas ya preparadas en el comercio, es aconsejable remover bien el contenido de los paquetes antes de sembrar, para impedir que las semillas finas se depositen en el fondo de los mismos y nos aparezcan zonas de césped distinto en la parcela.

Si la semilla se compra por separado, lo aconsejable es sembrar primero una especie y posteriormente las siguientes, siempre individualmente y dando pases cruzados con cada una de ellas.

Las dosis son variables según la utilización que se le vaya a dar a la pradera.

Si las semillas son de pequeño tamaño se utiliza menos cantidad que si son grandes.

OTRAS LABORES

Riegos:

Deben ser abundantes, siempre a primera hora de la mañana, nunca a última de la tarde excepto en verano, ya que de lo contrario la pradera estaría toda la noche mojada. En verano no debe regarse con el peso del sol, pudiendo hacerse por la mañana o tarde.

Aireación:

Esta operación consiste en pasar un rodillo de púas para mullir la tierra y facilitar la aireación y penetración de humedad. Se suele hacer dos veces al año, una en primavera y otra en otoño.

Fertilización:

Al comienzo de la primavera es necesaria la aportación de elementos nutritivos a razón de 8-10 kg. de abono complejo por cada 100 m2.

A lo largo de toda la estación templadocálida se harán varias aportaciones de abonos nitrogenados a la dosis de 4-5 kg. por 100 m2.

Recebado:

Con el transcurso de los años se presentan una serie de calvas que hacen absolutamente necesaria la regeneración de la pradera.

El recebado consiste en la aportación de una capa de mantillo mezclado con arena y turba que se suele hacer en otoño después de un corte muy bajo, resembrando a continuación las calvas que se hayan presentado.

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Césped: Preparación del terreno (1)

Antes de crear una pradera (césped) debemos tener presente la naturaleza del clima, el suelo de la parcela y el uso que se va a hacer del mismo, siendo éstas diferentes según se trate de zonas de recreo, deportivas, lugares soleados, sombreados o semisombreados, así como los riegos, cortes, abonados … Esta labor puede hacerse en cualquier época del año si bien es preferible en verano-otoño. 

Cesped: preparación del terreno

Una vez efectuada esta labor se procede a eliminar toda clase de elementos gruesos que hayan aparecido en su superficie, como son piedras, terrones, raíces, ramas secas, escombros…

PREPARACIÓN DEL TERRENO

Ésta debe ser esmerada, teniendo presente que las raíces de estas plantas van a ocupar los primeros 15-20 cm del suelo, siendo pues necesario realizar una labor de fondo de unos 30-35 cm de profundidad.

En la mayoría de los casos y dado que la implantación del jardín se realiza sobre un suelo rocoso como ocurre en la mayoría de las nuevas urbanizaciones es necesario aportar estos 35-50 cm. de tierra, que una vez esparcidos en el terreno hay que labrar para conseguir que éste quede mullido y suelto.

Enmiendas y Abonados:

El césped, como las demás plantas del jardín, va a ocupar el terreno durante varios años, siendo pues necesario que las propiedades físicas y químicas del suelo sean las más adecuadas.

Cuando el terreno en el cual se va a implantar el césped sea ácido y humífero, como ocurre en algunas zonas del Norte de España, es necesario efectuar un encalado mediante aportación de cal apagada o caliza en polvo a razón de 1,5 a 2 kg. por cada 10 m2 de terreno. Si se trata de suelos calcáreos o arenosos será necesario efectuar aportaciones de estiércol o turba a razón de 5-10 kg. por cada 10 m2.

Tanto en uno como en otro caso, será necesario efectuar un abonado de fondo, rico en fósforo y potasa, a la dosis de 1,5-2 kg. por 10 m2, incorporándolo bien al terreno con una o dos labores de rotovator.

Preparación superficial del suelo:

Una vez terminados todos los trabajos de albañilería, fontanería (riego) y plantación de las especies arbóreas y arbustivas, se procede a la preparación superficial del terreno con el fin de que las semillas encuentren una cama fina y bien mullida en la superficie y compactada en profundidad, para lo cual se darán varios pases de rulo cruzados.

Inmediatamente después se rastrilla el terreno para que las semillas tengan un mejor contacto, al tiempo que se eliminan las pequeñas piedras y elementos gruesos que nos hayan aparecido nuevamente.

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Plantas trepadoras en zonas cálidas y húmedas

En los ambientes cálidos y húmedos las trepadoras son casi indispensables. Por lo general, son plantas exuberantes y de gran atractivo, que contribuyen no sólo a decorar y a perfumar, sino también a refrescar y sombrear espacios destacados y zonas de reposo de jardines, terrazas y balcones.

Plantas trepadoras en zonas cálidas y húmedas

Las trepadoras aptas para crecer en estos climas son plantas que se desarrollan de forma rápida y vigorosa, como Ficus pumila y Philodendron sp.; además, tienen una gran capacidad para producir multitud de flores, algunas de las cuales son muy vistosas por su colorido y por su forma, como las de Bougainvillea  y Passiflora caerulea; otras desprenden un delicioso aroma, capaz de perfumar toda la zona donde se ubica, como Stephanotis floribunda  y  Jasminum officinale, ideales para cultivar en las proximidades de la casa. Todas requieren algún elemento cercano sobre el que puedan trepar sus tallos erráticos: muros, escaleras, barandillas, pérgolas, columnas, vallas de separación o arcos, pues si les faltara este elemento se arrastrarían por el suelo perdiendo gran parte de su encanto.

Plantas trepadoras en zonas cálidas y húmedas

Estos ejemplares no requieren ningún tipo de cuidados, pues las condiciones ambientales son las ideales. Tan sólo será necesario cortar los tallos que, por exceso de crecimiento, ocupen demasiado espacio o perjudiquen a otras especies del jardín.

La reina del mediterráneo (Bougainvillea sp.

La buganvilla es una extraordinaria y popular trepadora, originaria de Brasil. Crece muy bien en zonas subtropicales y en las costas mediterráneas. Es especialmente bonita porque consigue tapizar por completo, con una densa masa de vivos colores, cualquier superficie que la sostenga; y además, el colorido perdura durante varios meses.

Tiene tallos y ramas leñosos, y las plantas maduras desarrollan espinas. El tupido color que adquiere no es debido a sus flores (que son de color crema, relativamente insignificantes), sino a las brillantes y delgadas brácteas (hojas modificadas) que forman ramilletes en las puntas de las ramas, rodeando las pequeñas florecillas. Las brácteas suelen ser de tonos rojizos o rosados; el color más frecuente es el magenta, pero también hay preciosos ejemplares con brácteas amarillas, blancas, anaranjadas y escarlata. Las hojas son ovaladas y coriáceas, de color verde mate.

Requieren un suelo rico en nutrientes y permeable, un emplazamiento luminoso y soleado, riegos frecuentes sin encharcamientos y temperaturas no inferiores a los 7ºC. El mejor lugar para ubicar la buganvilla es, sin duda, en las cercanías de la casa, sobre la fachada o el balcón. Se multiplica rápidamente mediante esquejes tomados hacia finales de la primavera.

 

La flor de la pasión. (Passiflora sp.)

Las pasionarias son excelentes trepadoras, originarias en su mayoría de América del Sur. Son plantas notables por su vigoroso crecimiento, por sus deliciosos frutos comestibles, conocidos como maracuyá o fruta de la pasión y conocidas por sus inigualables y originales flores.

Requieren emplazamientos cálidos y soleados, y riegos regulares para que el suelo permanezca húmedo. No tienen exigencias particulares en cuanto al tipo de suelo, siempre que sea rico en materia orgánica, y no toleran el frío intenso ni las heladas. Trepando para cubrir una pérgola, pueden crear rápidamente una agradable sombra. Se multiplican fácilmente mediante esquejes, tomados hacia principios del verano, y mediante las semillas que esconden sus frutos.

 

La flor de cera (Hoya carnosa)

La flor de cera procede de los bosques tropicales de las Islas Queensland de Extremo Oriente. Es una trepadora de crecimiento rápido, con tallos vigorosos que pueden alcanzar  4 o 5 m de longitud, y hojas brillantes, carnosas y pequeñas, de forma ovalada. Produce densos y fragantes ramilletes de flores blancas con el centro rojizo. Cada ramillete puede tener hasta 20 flores. Soporta temperaturas moderadas, y requiere un suelo permeable, y un emplazamiento bien iluminado.

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