Intimidad en el patio: 3 trucos para conseguirlo

Muy a menudo los patios quedan demasiado a la vista y es difícil evadirse con tantas miradas a tu alrededor. No obstante, con un poco de ingenio y ayuda de las plantas, podemos crear un espacio íntimo y agradable, en la que disfrutar de un buen libro, descansando o charlando con los amigos.

Patio íntimo cubierto de plantas y estructuras

En las ciudades y zonas urbanas, los patios y terrazas suelen estar rodeados por oficios vecinos más o menos altos, llenos de ventanas y balcones, de manera que cuando salimos al exterior nos sentimos observados por todo el vecindario.

Para evitar ser observados existen diversas soluciones para que puedas sentirte en tu patio como en casa.

 

Truco 1: Trepadoras: los límites de la parcelas, ya sean muros o vallas, generalmente de una altura de 1,2-1,8 m; es una medida suficiente pero quizás añadiendo un poco más nos quitábamos esas molestas miradas.  Así que con un pequeño enrejado en la parte superior de unos 60 cm, cubierto de trepadoras puede servir para ocultar a los vecinos. Entre los ejemplares adecuados se encuentra la fragante madreselva (Lonicera japonica), las clemátides (Clematis sp.) de floración primaveral, que produce una densa pantalla de hojas muy decorativas o la hiedra persa (Hedera colchica ), que produce grandes hojas. Si deseas cultivar un ejemplar más original e inusual y dispone de un lugar cálido, planta Trachelospermum jasminoides, una trepadora perenne que produce numerosas flores estivales de color blanco, muy fragantes y similares al jazmín.

 

Truco 2: Setos: Si tu patio se encuentra en una zona ruidosa, puede optar por cultivar setos que crezcan hasta una altura de 1,8-2.5 m. Son la solución ideal para crear un espacio íntimo, atenuando los ruidos de la ciudad, además impide el paso de animales y atenúa el frío y el viento. Como ejemplos perfectos para este tipo de setos son el Cotoneaster lacteus, de hojas de color verde oscuro y bordes internos plateados, y con flores estivales de color blanco, seguidas de frutos escarlata en otoño. Berberis darwinii y  Berberis stenophylla  son dos ejemplares siempreverdes y robustos que producen flores amarillas y fragantes al llegar la primavera. Las variedades de coníferas formarán también un precioso seto.

 

Truco 3: Maceteros y jardineras: Con las paredes, vallas o enrejados cubiertas de plantas, ya habrás conseguido un espacio recogido y placentero. No obstante, quizás la visión del resto del pavimento vacío puede resultar bastante intimidatoria, de manera que el uso de maceteros y jardineras contribuye también a dar vida. No coloque un sinfín de macetas y de ejemplares apiñados que reduzcan demasiado el espacio útil; uno o dos maceteros y una jardinera pueden ser suficientes.

Arbustos y rosales en el jardín

La utilización de los arbustos en el jardín está en función de sus caracteres ornamentales: flores, follaje, forma, dimensión…

Arriate de arbustos y vivaces

Los arbustos son un elemento indispensable para cualquier jardín que se precie. Estos cumplen distintas labores a la vez de ornamentales, como es la ocultación, el servir de cobijo para distintas aves o limitadores de nuestra parcela. La distancia de plantación varía según se trate de setos o de ejemplares agrupados en macizos. En el caso de los setos en general se plantan a unos 50 cm. entre ellos, llegando a 75 o 100 cm. en los ejemplares fuertes o en especies vigorosas. Cuando se trata de macizos la distancia será de 1 a 3 m. entre ellos, según el desarrollo posterior. Como norma la distancia debe coincidir con la altura del ejemplar adulto. Si el arbusto viene a raíz desnuda se debe podar muy corto antes de la plantación. Si viene servido con cepellón sólo deberán podarse los arbustos de floración estival y otoñal (excepto las hortensias). La poda de mantenimiento será ligera manteniendo el porte natural del arbusto y no forzando su forma.

Rosas y salvias

Como no, los rosales cabe mencionarlos a parte, ya que estas plantas arbustivas se han ganado todo su respeto por sus fabulosas floraciones para tener que citarlas un apartado propio.

En los macizos los rosales deberán situarse a una distancia de 30 a 50 cm. entre ellos para ofrecer un aspecto masivo. Los de pie alto deben separarse como mínimo dos metros. Los trepadores para cubrir un muro de unos dos metros de altura, deberán separarse unos dos o tres metros aproximadamente. Los rosales se suministran normalmente a raíz desnuda. Recortar sus extremidades e introducir en el hoyo preparado, de forma que el injerto quede ligeramente por debajo del nivel del suelo. Rellenar con tierra suelta, aprisionarla bien y regar. A partir del mes de marzo conviene podar las ramas alrededor de 5 centímetros. Regar regularmente, sobre todo el primer año. Cuando la vegetación se ha iniciado conviene aportar a la planta algún fertilizante apropiado en las dosis que en el mismo se indique. Acuérdate de quitar los brotes situados por debajo del injerto.

Cómo diseñar un jardín

Para la mayoría de los propietarios o usuarios, el diseño del jardín debe ser el resultado de una serie de componentes o condicionantes que deben conocerse desde el principio.

Camino floreado hacia un descanso

El tipo de familia y el número de niños obliga a prever diversos emplazamientos. Hay que pensar en las necesidades y deseos de cada uno: Espacio de reposo para unos y lugar de diversión y juegos para otros. Por razones estéticas, es necesario conservar el jardín bien cuidado, ordenado y muy atractivo durante todo el año. Por todo ello, el jardín no debe ser excesivamente extenso, de tal forma que pueda ser atendido y cuidado en las horas de asueto, sin que nos llegue a obligar a más de lo que nosotros podemos disponer.

Setos o cercas son necesarios para rodear el jardín, protegiéndolo de los vientos dominantes y frescos, consiguiéndose la impresión de que el conjunto pertenece a la propia casa.

En el momento de la implantación del jardín, se deben tener en cuenta las exigencias que por la edad manifiesten los usuarios del mismo. Los niños prefieren un lugar con mucho césped, columpios, zona de juegos y un foso con arena; los mayores se contentan casi siempre con una superficie de césped, en el que puedan sentarse o simplemente tumbarse para descansar en sus horas de ocio.

No debe olvidarse un lugar para guardar los útiles de trabajo y los elementos de decoración y utilización (sombrillas, mesas, sillas, tumbonas, etc.). Es muy conveniente preveer una zona donde almacenar la tierra, el estiércol y los restos de cosechas antes de eliminarlos o quemarlos. También conviene no olvidar una pequeña zona donde instalar un pequeño estanque o alberca (animarlo con algunos peces y decorándolo con algunas plantas acuáticas). Los aficionados al camping y deportes acuáticos no deben olvidar dejar espacio para el bungalow y la motora. Ciertos jardineros saben compaginar todo esto en una superficie bastante reducida; son aquellos que dominan el arte de la instalación de jardines.

Siempre pueden añadirse mejoras notables a todo lo ya establecido, o se hace un proyecto meditado del jardín con suficiente antelación. Se trata de completar lo existente u operar cambios radicales; en los dos casos, es necesario establecer el plan futuro de actuación. Siendo conveniente empezar por hacer una lista de cosas a incluir o modificar en el jardín. El dibujar un plano del jardín en una hoja de papel y a una escala conveniente, facilita imaginar los cambios posibles y la posibilidad de adaptarse a las condiciones del jardín.

Cómo diseñar una huerta en el jardín

Si se dispone de un jardín y se quiere instalar, por ejemplo, una huerta de 3 x 4 m., existen muchas formas de realizarla.

Diseñar huerto

La huerta puede estar disimulada o, por el contrario, ponerla a la vista. Personalmente, me gusta ver las parcelas de verduras, guarnecidas de plantas vigorosas y de tonalidades variadas; pero también es necesario reconocer que ver el aspecto de las parcelas desnudas o en las que sólo quedan algunas coles aisladas y algunas espinacas heladas, es poco atractivo.

Algunos aficionados disfrutan al ver una tierra perfectamente cavada, nivelada y bien limpia; otros prefieren que las parcelas de huerta estén alejadas y escondidas de la casa.

De forma general, los jardines son cuadrados, rectangulares o triangulares. Cualquiera que sea la forma del suyo, la huerta puede quedar disimulada o, por el contrario, totalmente a la vista. Es especial, sin embargo, vigilar atentamente el ángulo formado por los pasillos o calles con los setos verdes. Cuando el jardín es completamente cuadrado, se le puede hacer parecer más largo haciendo dos avenidas, o una avenida y un arríate, que sean convergentes; en el caso de un jardín estrecho, se hará lo contrario para que parezca más ancho. Los contornos exteriores de los jardines triangulares pueden suavizarse plantando aquí o allá matorrales de arbustos de hoja perenne y setos verdes. Cuando la casa está en la base del triángulo, un seto perpendicular o inclinado a los lados del triángulo ayuda a ocultar los lados convergentes. Si, por el contrario, la base del triángulo es el fondo del jardín, es necesario la plantación de arbustos próximos a la casa para que oculten la cerca o tapia.

Pon macetas en tu terraza y en el jardín

Aquellos que tienen un espacio limitado en el jardín, terraza o balcón, conocen el valor de aprovechar todas las oportunidades que ofrecen las macetas. 

Maceta decorando una mesa de jardín

Incluso los jardines más grandes pueden beneficiarse de estos recipientes colocados con buen gusto. Una maceta bien ubicada hará lucir una esquina deslucida, proporcionará un elemento visual distinto al césped, o le dará interés a un aburrido tramo de escalera.

La jardinería de recipientes es quizás la más versátil. Podremos cultivar lo que queramos y donde queramos, podremos trasladar las plantas de la misma manera como podríamos cambiar unos muebles de sitio.

Las hidrojardineras, aunque macetas, merecen mención aparte, pues son recipientes que facilitan el auto-riego, ya que están equipadas con un depósito de agua, oxigenado por una válvula de aireación y, a través de unas mechas, transportan el agua del depósito hasta el substrato que alberga la planta, manteniéndolo siempre húmedo. De este modo, las hidrojardineras requieren muy poco mantenimiento y son utilizadas normalmente en interiores. Las encontramos en una amplia gama de materiales con multitud de medidas y acabados.

Las macetas nos proporcionan un efecto instantáneo en el jardín, ya que en ellas podremos plantar una gran variedad de plantas. Realmente, cualquier recipiente es susceptible de convertirse en “maceta” para albergar una planta.

Las macetas están disponibles en una gama amplia de materiales y de estilos. Combinar diferentes tipos de macetas en toda la terraza o jardín puede aportar personalidad y originalidad al conjunto visual, aunque si estamos formando un grupo en una determinada zona, puede ser mejor utilizar un solo tipo para que parezcan parte de “una colección”.

Ante la limitación de espacio, por ejemplo, en la parte delantera de un unifamiliar, se puede crear un jardín completo con macetas y limitarse a cambiar las plantas cuando haya pasado su época de esplendor, para que el despliegue siga siendo espectacular. Utilizaremos macetas para convertir balcones, terrazas y patios de cemento en espacios productivos para la jardinería.

En los jardines amplios, las macetas resultan ideales cerca de la casa y para destacar elementos decorativos dentro del jardín. Así, podemos trasladar las macetas para darle de forma instantánea un nuevo aspecto al jardín.

Este efecto se verá magnificado si plantamos flores de estación en ellas, para conservar el colorido a lo largo de todo el año.

Todas las macetas se deterioran con el tiempo y también hay que tener en cuenta que, a todas las plantas ubicadas en estas macetas habrá que darles más espacio en un momento determinado de su vida. Por otra parte, según los materiales utilizados, sus costes moderados permitirán  renovarlas, adecuando el conjunto estético a modas o momentos particulares de la vida de la vivienda.

¿Qué debemos saber del huerto?

En muchos casos, lo habitual es que el huerto forme, en cierta medida, parte del jardín. Su ubicación, dimensiones, materiales para su gestión y mantenimiento, deben de ser tenidos en cuenta si deseamos sacarle el mayor provecho, incluyendo su integración con el conjunto de la vivienda y el jardín, éste, formará parte de un todo.

Cosechando en el huerto

Entre las cuestiones que se pueden plantear están las siguientes:

¿Cuál es la superficie mínima a dedicar al huerto?

Esta puede ser simplemente, desde una pequeña parcela de 3 X 4 metros y, a partir de aquí, todo es ampliable hasta completar la superficie total disponible.

 

¿Dónde lo puedo ubicar?

Será en la zona más soleada posible, evitando la influencia de la fuerte sombra de la casa propia o vecinas, así como la de grandes árboles ornamentales que pudiesen existir en sus proximidades.

Teniendo esto en cuenta, lo habitual es situarlo en una zona que, o bien no esté directamente a la vista desde la zona de descanso en la terraza, o camuflado visualmente mediante un seto en su defecto.

Con ello, no deseamos trasmitir que un huerto sea feo, todo lo contrario, pero su estética cambia de forma constante a lo largo de todo el año, y suele no ir asociada a la del jardín más contemplativo.

Otro factor a tener en cuenta en su ubicación es el uso del jardín. La existencia de niños demanda de amplias zonas verdes, juegos infantiles, familiares mayores, con necesidades de un jardín más de reposo y descanso, etc., nos indicará la conveniencia de proximidad del huerto a la vivienda, su visibilidad, el tamaño y otros aspectos prácticos en el diseño del huerto con respecto al resto del espacio disponible del jardín.

 

¿Qué herramienta necesito?.

Además de herramientas y materiales propios de cultivo, debemos tener presente un lugar donde guardarlos. Este, a su vez y por seguridad, protegido del acceso a niños.

La herramienta necesaria, básicamente puede estar formada por una azada, una pala, un

legón, un rastrillo, unas tijeras de podar, un trasplantador, un cultivador manual, mochila

de pulverizar, una carretilla, un almocafre, una bielda, una regadera, una manguera, una

cuerda y unas estaquillas para dirigir y tensar.

Sólo cuando la superficie del terreno es mayor, se justifica la maquinaria eléctrica o de motor como son los atomizadores para tratamientos fitosanitarios, o los cultivadores a motor para trabajar la tierra.

Jardín ecológico: el consumo de agua (y3)

Un concepto muy arraigado últimamente es la incorporación de la xerojardinería, consistente en el uso de especies autóctonas o muy adaptadas al clima del lugar de trabajo, poco exigentes en cuanto a consumo de agua, y de sencillo y económico mantenimiento.

Plantas xerofíticas (Lavandula sp)

 

El agua, como bien escaso, debe de estar presente de forma muy especial en el diseño del jardín. Creando diferentes espacios para diferentes ecosistemas… obtendremos también diferentes necesidades de riego. La falta de agua no implica el no regar, sino hacer un uso eficiente de la misma.

El riego localizado, segmentar las zonas de jardín según sus niveles de necesidad de agua, regar a horas de menor calor, utilizar agua recogida de lluvia, utilizar especies de menor necesidad hídrica, aplicar mulching o acolchado para evitar una mayor evaporación, combinar zonas con atractivos áridos… son opciones que combinadas entre sí ayudan a ahorrar agua sin prescindir de la belleza de un jardín.

Tú eres en última instancia quién decides si quieres un jardín ecológico respetuoso con el medio ambiente utilizando los productos ecológicos que están en el mercado para conseguirlo y sembrando las especies autóctonas que más se adapten a tu entorno: “Tú decides”.

 

Anteriores capítulos:

Jardín ecológico: Comunidad de vecinos (2)

Jardín ecológico: entiende y cuida el suelo (1)

Jardín ecológico: Comunidad de vecinos (2)

Los animales en nuestro jardín ecológico son importantes, bien sean aves, mamíferos, reptiles o insectos, pues, ya sea para bien o para mal, nos regularán las plagas, polinizarán nuestras cosechas o alegrarán el jardín con su ir y venir. Haciendo que nuestro jardín tenga vida y exista movimiento.

Mariposa polinizando una Echinacea

Si te perdiste el anterior capítulo pincha aquí: Jardín ecológico: entiende y cuida el suelo (1)

En el caso de tener zona de huerta, también debemos de tener cuidado en mantenerlo libre de elementos que atraigan a las plagas, como por ejemplo, el recoger las frutas y hortalizas que estén caídas o sobremaduradas.

El plantar especies que den flores, incorporar árboles de hoja caduca o el fomentar la vida silvestre en el jardín, instalar nidos para pájaros, o construir un estanque, ayudan notablemente a la atracción de muchos insectos beneficiosos.

Comida, agua y refugio son claves para mantener una buena ‘comunidad de vecinos’ en un jardín, siendo para ello esencial la adecuada elección y disposición de las plantas.

Si bien es cierto que hay una tendencia a la compra de especies y variedades ornamentales exóticas y de alto valor decorativo, cuando nos adentramos en el concepto de ‘jardín ecológico’, descubrimos el amplio catálogo de especies posibles a utilizar. Especies autóctonas, silvestres, aromáticas y culinarias, cuidadas selecciones varietales… un abanico de posibilidades infinitas que no descuidan el objetivo final de crear finalmente un entorno donde disfrutar con todos los sentidos.

 

 Anterior artículo: Jardín ecológico: entiende y cuida el suelo (1)

siguiente artículo: Jardín ecológico: el consumo de agua (y3)

Arbustos en el jardín

Los arbustos son tan importantes en el jardín, que me atrevo a decirte que se pueden convertir en auténticos compañeros para ti. Te permitirán observar el paso de las distintas estaciones al cambiar sus hojas, florecer, precisar poda… Pero además … ¡Son de tu altura! y eso es perfecto para su observación y manipulación.

Dibujo de arbustos y flores

Muchos de ellos se cultivan por la belleza de sus flores, otros por su follaje y frutos, pudiendo reunir algunas especies todas estas cualidades.

¡Haz tu jardín como quieras!

Los hay de hoja caduca y de hoja perenne, y pueden formar macizos complementados con plantas tapizantes o de flor a sus pies.

Con arbustos además, podrás crear tus setos y pantallas, enmarcando y aislando perfectamente tanto tu jardín como zonas de él. Los de porte más reducido se utilizan en la formación de borduras y parterres, delimitando así los macizos de flores.

Plántalos en buenos hoyos

Los arbustos van a estar en tu jardín mucho tiempo, por eso te aconsejamos que lo hagas todo a conciencia. Las dos cosas más importantes en su cultivo son la preparación del terreno y la apertura del hoyo.

Incorpora al terreno materia orgánica con una cava. Con el suelo así preparado, será suficiente efectuar agujeros de 40 x 40 cm.

Procura que la planta no quede ni muy profunda ni demasiado elevada. Una plantación muy honda puede ocasionar la muerte de la planta ya que la zona situada por encima del cuello es la más sensible al ataque de enfermedades y al exceso de humedad; una plantación poco profunda, en cambio, ocasiona una mala sujeción.

Al cubrir las raíces con la tierra, procura que entren en contacto directo, sin que queden bolsas de aire que puedan hacer peligrar la vida del ejemplar; para evitarlo, presiona ligeramente el terreno con el pie.

 

Si quieres conocer más sobre el autor:

Jardín ecológico: entiende y cuida el suelo (1)

Existe una tendencia creciente hacia el ‘jardín ecológico’, en él se pretende disfrutar de una forma mucho más integrada con la naturaleza. Es una forma de entender el jardín como una prolongación de cualquier espacio natural. En este primer capítulo trataremos de introducir la importancia del suelo.

Jardín ecológico

Convertir un jardín ya convencional en un jardín ecológico puede realizarse de forma bien sencilla. Básicamente consiste en aprovechar la tendencia de la propia naturaleza para que este, sea un espacio en el que puedan convivir el mayor número de especies en perfecta armonía. Con esta diversidad, también lo estarán sus insectos y con ello, un equilibrio con sus enemigos naturales que evitarán el que se transformen en plagas.

Un ‘jardín ecológico’ conlleva el prestar una especial atención a todos los apartados que en él intervienen. El suelo, aporte de fertilizantes y compost, utilizar productos fitofortificantes adecuados, elección de especies ornamentales o de huerto de procedencia ecológica… son un claro ejemplo de ello.

Entender y cuidar el suelo es uno de los primeros factores a tener en cuenta. Un suelo sano nos dará plantas sanas, resistentes y más productivas. En él viven una compleja comunidad de organismos útiles en equilibrio perfecto.

Remover la tierra no más de 20 centímetros de profundidad cada campaña permitirá lograr una textura esponjosa y aireada. En esos momentos se puede aprovechar para enriquecerlo, ya sea incorporando el compost natural o aportando abonos especialmente fabricados para este tipo de jardín.

En el primer caso mediante el creado en el propio jardín con compostadores a base de restos de las podas o siegas del propio jardín, junto con los orgánicos vegetales de cocina. Y en el segundo, aportando abonos especialmente fabricados para este tipo de jardín, en los que debe estar claro en la etiqueta que se trata de un producto especialmente fabricado para su uso en ‘agricultura ecológica’ y que normalmente suelen ser fabricados de forma natural a base de humus, extractos de algas, estiércol de caballo, etc.

Puedes continuar en el siguiente capítulo: Jardín ecológico: Comunidad de vecinos (2)