Curiosidades sobre los bonsáis

En torno al bonsái existe una cultura ancestral, relacionada con el arte, las tradiciones y ciertas creencias, que le hacen ser un árbol muy especial, no solo por su tamaño.

De origen chino, el cuidado del bonsái se remonta a la época de la Dinastía Tang (618-907), aunque alrededor del siglo XII se exportó este arte a Japón.

Para los monjes taoístas representaba un símbolo de eternidad. Poco a poco su carácter divino para convertirse en un arte que, en un principio era exclusivo para la nobleza y las clases más elitistas.

Existen leyendas e historias relacionadas con el bonsái, su cultura y sus características.

Curiosidades sobre los bonsáis que desconocías

El cuidado de bonsáis es una obra de arte viva, cuyo aspecto va cambiando a lo largo del tiempo.

Como ya hemos dicho, durante una época el cuidado de bonsáis era exclusivo de la nobleza y las clases sociales altas. Por ello, en Japón, si una familia quería ser considerada de la élite, debía tener al menos un bonsái que tuviera 300 años de antigüedad.

Cuidar bonsáis es un arte que siempre ha simbolizado refinamiento y nobleza. Aunque en la actualidad se ha perdido un poco ese carácter, pues cuidar bonsáis es mucho más accesible para muchas personas.

Ya que los bonsáis son representaciones en miniatura de árboles de su misma especie a tamaño natural, para lograr la perfección en un bonsái debe reflejar exactamente las mismas características que su análogo original.

En la actualidad, existen ejemplares milenarios que superan los mil años de antigüedad. Uno de ellos sobrevivió a la bomba atómica de Hiroshima y actualmente se encuentra en el Museo Nacional de Bonsái en Washington. Otros tres ejemplares milenarios está en Japón mientras que el Bonsái de Ficus, considerado el más viejo del mundo, está en el Museo Italiano del Bonsái “Crespi”.

Se han llegado a vender ejemplares de bonsáis por importes superiores a los 400.000 dólares. El récord lo tiene un enebro por el que se llegó a pagar 2,5 millones de dólares en una subasta.

Necesitan mucha luz directa para vivir. El sol es su fuente de energía y crecerán más sanos cuanto más contacto tengan con el entorno natural.

Algunas especies de bonsáis, como las coníferas y caducifólias crecen y se desarrollan mejor en los climas más fríos.

El interés por cultivar y cuidar bonsáis cada vez está más extendida por todo el mundo.
Quienes practican este arte defienden que se trata de una actividad muy relajante y gratificante, aunque requiere una constante dedicación.

5 consejos para cuidar bonsáis

Los bonsáis necesitan una técnica especial para su cuidado y mantenimiento. Aunque puede ser más delicado que para otro tipo de plantas, tú también puedes hacerte un experto en este tipo de arte.

Hay toda una cultura relacionada directamente con los bonsáis. Estas plantas y su cuidado son para los taoístas un símbolo de eternidad, un arte que conecta lo terrenal con lo celestial.

El arte de cuidar bonsáis tiene la simbología de representar la naturaleza en un árbol pequeño. A diferencia de lo que mucha gente piensa, el bonsái no es un árbol enano, que se ha manipulado genéticamente. Se trata de una planta a la que hay que ir dándole forma cada cierto tiempo, con unos cuidados específicos que pueden hacer que el árbol viva tantos años como lo haría uno de su misma especie, y que crece libremente en la montaña.

También es posible que creas que cuidar un bonsái es muy complicado y eso te ha podido desanimar a hacerte cargo de tu propio árbol.

Vamos a ver cinco prácticos consejos si quieres empezar a cuidar tu propio bonsái.

1. Elije una especie adecuada
Algunas especies de bonsái requieren unos cuidados más sencillos que otros. Si es tu primera incursión en este arte, es recomendable que empieces con las especies que tienen un cultivo más fácil.

El ficus, por ejemplo, es uno de los más recomendables para principiantes. El ulmus parvifolia también es muy resistente y con él puedes empezar a poner en práctica las técnicas de poda.

También puedes empezar con el juniperus, el buxus o el acer.

2. Ubicación. ¿Dónde coloco el bonsái?
Uno de los principales motivos por los que los bonsáis mueren es una ubicación inadecuada. Son árboles que necesitan mucha luz, por lo que son más para tenerlos en exterior que en casa.
Cuando adquieras un bonsái es importante que te informes de todas las características de su especie. Así sabrás si le gusta más la humedad o los lugares secos, si soportan bien las bajas temperaturas, etc. Por regla general, los bonsáis necesitan la luz directa del sol y que no estén en lugares donde haga mucho viento.

3. Riego. ¿Cuánta agua necesita el bonsái?
Para saber con qué frecuencia debes regar el bonsái, es necesario conocer a qué especie pertenece. Puede haber notables diferencias respecto al agua que necesitan de una a otra.
Por regla general puedes recurrir a la observación. Es decir, no dejes que la tierra esté seca. Del mismo modo que si permanece húmeda, no deberías aplicarle más agua.
Si la tierra está seca, entonces es recomendable regar en abundancia para que se empape bien, para asegurarse de que todas las raíces se han humedecido. Es mejor utilizar el agua de lluvia, pues no contiene ni sales ni cloro.

4. Abonar el bonsái
Para que el árbol encuentre los nutrientes necesarios, tendrás que ayudarle con abono. Si lo haces regularmente, garantizarás que el bonsái crezca fuerte y sano.
Son árboles plantados en macetas, que son recipientes pequeños con tierra limitada. Es recomendable que abones el bonsái a principios de la primavera y hasta que acabe el otoño, que es una época de crecimiento.

5. Trasplantar el bonsái
Dependiendo del tipo de bonsái que tengas y de lo rápido que sea su crecimiento, tendrás que trasplantarlo antes o después. Es recomendable que se haga durante la época de letargo, es decir, entre invierno y primavera, para que tenga espacio suficiente en su etapa de crecimiento.
Recuerda utilizar una tierra que drene muy bien para evitar que se pudran las raíces.

Es necesario limpiar las raíces antes de trasplantar el bonsái a la maceta. Puedes utilizar pinzas o rastrillos para cortar las raíces más largas. Es necesario controlar el crecimiento del bonsái o pronto se le quedará pequeña la maceta. Con las raíces limpias también garantizas que pueda absorber los nutrientes de la tierra.

Oasis verdes en la ciudad

Muchas veces nos escapamos al campo o la montaña para entrar en contacto con la naturaleza. Sin embargo, también podemos alejarnos de la contaminación de la urbe, perdiéndonos en grandes zonas verdes que se encuentran en el mismo centro de la ciudad.

Cuando queremos huir de la contaminación, el estrés y el mundanal ruido de la urbe, buscamos lugares lejanos en los que poder disfrutar de despejados cielos que se llenan de millones de estrellas por las noches.

En ocasiones, esperamos a que lleguen las vacaciones o la mejor oportunidad para hacer las maleta y alejarnos de la ciudad, en busca de ese idílico paisaje en medio de la naturaleza.

Sin embargo, no siempre es necesario hacer cientos de kilómetros para encontrar lugares verdes, llenos de encanto, auténticos paraísos naturales. Rincones en los que podemos olvidarnos del ajetreo diario, la rutina y los ruidos propios de la ciudad. Oasis verdes en los que escuchar el trino de los pájaros, contemplar el vuelo de las mariposas y pasear sobre una alfombra de césped.

La otra cara de la ciudad
Entre grandes edificios y largas carreteras de asfalto, podemos encontrar un agradable remanso de paz.

Los más cosmopolitas, que tienen su residencia en pleno centro y que habitualmente se mueven entre las aceras repletas de transeúntes, también agradecen poder disfrutar de un espacio que se presenta ajeno al ajetreo cotidiano.

En las ciudades, los parques, viveros y zonas ajardinadas van cobrando cada vez una mayor importancia. Vivimos siempre a contra reloj, inmersos en la era de las telecomunicaciones, apostando por la innovación digital. Pero, poder separarnos temporalmente del bullicio es reconfortante tanto para nuestra salud física como mental.

Evidentemente, puedes organizar unas completas vacaciones en algún lugar paradisíaco, rodeado de montañas, espectaculares acantilados y paisajes de ensueño. Aunque eso no quita que dediques parte de tu tiempo de ocio a sumergirte en el edén natural creado en medio del asfalto, con la única excusa de querer desconectar un rato.

Algunos de estos parques se han convertido en auténticos emblemas de la ciudad. Solo hay que recordar el famoso Central Park de Nueva York o el Hyde Park de Londres. Lugares que, además, son escenarios de míticas películas en las que los protagonistas viven situaciones románticas, cotidianas o cargadas de ficción.

Los oasis verdes en las ciudades son uno de los elementos indispensables no solo para atraer el turismo, sino también para ofrecer una válvula de escape a quienes viven inmersos en la vorágine cosmopolita.

Si no tienes por costumbre salir en busca de la naturaleza cerca de tu lugar de residencia, considerar los parques y jardines urbanos como una alternativa a ese afán de desconexión, te permitirá obtener una visión diferente y reconfortante de la ciudad. Podrás encontrar un lugar en el que relajarte, ir a pasear con los niños, encontrar un rincón agradable para leer, admirar la naturaleza y, quién sabe, incluso vivir una auténtica escena de película.

La leyenda del Baobab

El árbol del libro de Antoine de Saint-Exupéry, el baobab, no es solo famoso por tener protagonismo en la obra de “El Principito”, sino también porque sobre él se han creado interesantes leyendas ancestrales.

El baobab es un árbol de grandes dimensiones y de origen tropical, que los africanos han denominado “árbol mágico” o “árbol de la vida”.
Es un árbol muy longevo, se dice que en África se han encontrado especies de más de 5.000 años de antigüedad, tiempo suficiente para que se hayan propagado diferentes leyendas relacionadas con él.

Según cuenta la leyenda, la peculiar forma de los baobab se debe a que los dioses, hartos de la actitud presumida y altiva de este árbol, decidieron castigarlo dándole la vuelta, para que las raíces crecieran hacia arriba.

Todos los seres consideraban al baobab como el árbol más hermoso de la Tierra, lo adoraban y le rendían tributo. Incluso los dioses llegaron a sentir esa gran admiración por el baobab, de tal forma que decidieron otorgarle una larga vida como muestra de su respeto y admiración, para que así todos pudieran seguir disfrutando de su belleza durante mucho tiempo.

Con el paso de los años, los baobabs siguieron creciendo altos, fuertes y resistentes, proclamando su belleza, orgullosos, seguros de sí mismos, sabiendo que eran el centro de todas las miradas. Crecían tanto que sus ramas se iban extendiendo a lo largo y ancho del bosque, tapando a los demás árboles e impidiendo que les llegara la luz del sol. Tal era su extensión que crearon un paisaje desolador, frío y oscuro, donde el sol no podía acceder.

Pero el baobab seguía creciendo, sintiéndose poderoso y superior a todos los seres que habitaban en la tierra. Se creían tan poderosos e indestructibles que incluso se atrevieron a retar a los dioses y les amenazaron con seguir creciendo sin descanso, hasta que consiguieran ponerse a su altura.
Sin embargo, los dioses, al comprobar el descaro, el orgullo y la soberbia de los baobas, se ofendieron y desataron toda su ira.

Los dioses se habían enfadado y no iban a permitir que nadie les faltara el respeto. Así que tomaron la decisión de darle una importante lección al baobab. Esos árboles habían sido bendecidos por los dioses, y no solo no lo habían sabido agradecer, sino que se habían dejado llevar por la vanidad, y ahora lo iban a pagar caro.
Los baobabs fueron condenados por los dioses a crecer boca abajo, teniendo que vivir con sus flores bajo tierra y sus raíces hacia arriba, lo que explicaría su peculiar aspecto.

Se dice que los baobabs han asumido su destino y que dejan que sus raíces sigan creciendo hacia arriba, suplicando el perdón de los dioses.

Esta leyenda transmite el mensaje de las consecuencias que puede tener un exceso de vanidad y por ello es tradicional que algunos pueblos lo cuenten a los niños, para enseñarles a tener una actitud humilde, y no pecar de soberbia, para que no les ocurra lo mismo que al baobab.

Otra versión de este leyenda es que el castigo proporcionado por los dioses no fue como cura de humildad, sino porque se sentían celosos ante la belleza de este árbol, que conseguía despertar la admiración de todos los seres, algo que los dioses entendían que solo ellos merecían.

También existe otra leyenda que dice que el baobab fue condenado a vivir boca abajo, por los celos que tenía una diosa enamorada. Al parecer, el baobab se desplazaba por la sabana africana, persiguiendo a la jirafa de la que estaba enamorado. Pero una diosa celosa, que amaba al baobab, le obligó a vivir al revés para que no pudiera salir tras la jirafa. A pesar de tener las raíces hacía arriba y no poder alimentarse de la tierra, el baobab siguió creciendo fuerte y resistente, como lo era su amor hacia la jirafa.

El árbol de té y su poder terapéutico

El árbol de té, cuyo nombre científico es melaleuca alternifolia, es originario de Australia y el uso de su aceite se ha vuelto muy común por su eficacia para eliminar los piojos, aunque tiene otras muchas propiedades.

Árbol-de-té

Si tienes hijos en edad escolar, posiblemente hayas utilizado el aceite de árbol de té para prevenir y combatir los molestos piojos que proliferan en los colegios. Es un método natural muy eficaz que ayuda a ahuyentar esta engorrosa visita.

Pero el aceite de árbol de té tiene otras muchas propiedades que quizás desconozcas y que hacen que se convierta en un elemento indispensable del botiquín.

Es un gran árbol que puede superar los 10 metros de altura y que presenta unas peculiares hojas blancas. El explorador británico James Cook descubrió que los aborígenes australianos obtenían de estas hojas una infusión, lo que le inspiró para darle el nombre de árbol de té. Sin embargo, el uso del aceite de este árbol es únicamente externo, ya que ingerirlo puede ser tóxico.

Sus propiedades terapéuticas y medicinales hace que cada vez sea más utilizado y conocido el aceite de árbol de té para tratar diferentes molestias, dolencias o enfermedades.

¿Para qué se utiliza el aceite del árbol del té?

El árbol de té es un antiséptico natural por lo que puede ayudar a combatir bacterias y virus que pueden ser los causantes de los tan comunes resfriados o procesos gripales. Ya que no se puede ingerir, sí puedes mezclarlo con agua y hacer gárgaras sin llegar a tragarlo. También puedes notar la mejoría en dolores de garganta y la congestión nasal haciendo inhalaciones de vaho.

Entre sus usos medicinales, los más comunes están relacionados con la piel, así pues, es muy recomendable para tratar problemas de acné, abscesos, dermatitis por rozaduras, picaduras, quemaduras, sabañones, verrugas, etc. El aceite previene las infecciones provocadas por heridas abiertas de la piel y también ayuda a su posterior cicatrización.

Aceite-de-árbol-de-téTambién puede ayudar a bajar la inflamación por golpes o magulladuras, así como ayudar a que desaparezcan las moraduras o cardenales en la piel.

En enfermedades como el sarampión o la varicela, que provocan erupciones cutáneas, tomar baños de aceite de árbol de té puede ayudar a combatir los síntomas, como la fiebre y el malestar, además de que puede acelerar el proceso de curación y evitar que las heridas se infecten. También puede evitar que se queden las feas marcas en la piel por las heridas de las pupas, así como ayudar a su cicatrización.

Además de la piel, el aceite del árbol de té también beneficia al cabello. Se puede utilizar como mascarilla previa al lavado para obtener una mayor hidratación, prevenir los piojos y eliminar la caspa.

En cuestiones de problemas respiratorios, inhalar el vaho puede ayudar a eliminar la tos y a disminuir la inflamación provocada por la sinusitis.

El aceite de árbol de té también está indicado para eliminar las garrapatas, las pulgas y la sarna de los perros, siempre con uso externo también, aunque con dosis más diluidas en agua.

De ruta por… Almería

Pinos, Sabinas, Castaños, Olivos…Almería presume de una gran variedad verde que bien merece una visita. Algunos ejemplares de su flora son considerados Monumentos Naturales por sus especiales características.

almería

En España existen rincones naturales excepcionales; playas paradisíacas, bosques asombrosos, lagos espectaculares…

En esta sección vamos a ir recorriendo diferentes zonas geográficas donde la naturaleza ha tenido el capricho de dejarnos un árbol o jardín singular.

Iremos conociendo datos y curiosidades de los diferentes árboles y jardines que habitan en nuestro país, haciendo un recorrido por diferentes poblaciones.

Esta vez, empezamos nuestra ruta por Almería, una ciudad andaluza de una gran riqueza natural.

En el Parque Nacional de Sierra Nevada convive una peculiar fauna y flora en sus más de 86.000 hectáreas.

Encina del EscándaloEn este paraje, podemos encontrar una impresionante encina, conocida como la Encina del Escándalo, un ejemplar de 8 metros de altura. Al ser tan alta, resulta prácticamente imposible alcanzar los frutos de la zona más elevada. Aunque es algo que agradecerán las ardillas, pues son las que mejor podrán acceder a las bellotas más altas.

En el término municipal de Vélez-Blanco, dentro del Parque Natural Sierra María-Los Vélez encontramos el Enebro de la miera, un árbol de casi seis metros de altura.

Su corteza fibrosa hace que se desprenda en tiras, lo que le dan un aspecto milenario.

De su tronco se obtiene el aceite de miera que ya se utilizaba en la antigüedad para curar úlceras y cicatrizar heridas.

En este mismo paraje, también podemos encontrar un impresionante Madroño, en la zona de Las Almohallas. Es un ejemplar único en la zona y presenta un peculiar fruto de forma esférica, que nace de color amarillo y se transforma en rojizo conforme va madurando. Es un fruto comestible, aunque no se debe abusar de él ya que se dice que puede llegara a emborrachar.

El madroño resulta muy atractivo por el colorido de sus hojas y sus frutos, y puedes disfrutar de su belleza en el paraje de Las Almohallas de Vélez-Blanco en Almería.

Uno de los árboles más longevos de la zona almeriense es el Olivar de la Rambla de Erre. Compuesto por cinco árboles, el que resulta más singular es el que acoge una gran piedra entre sus ramas, lo que ha provocado que se desvié la direccionalidad de sus ramas durante su crecimiento. El Olivo de Úrcal es un superviviente de las transformaciones naturales del terreno y es considerado como uno de los árboles monumentales del territorio nacional no solo por su longevidad, sino por esa gran roca alojada entre sus ramas.

Sabina Albar

Otro árbol milenario de Almería es la Sabina Albar, ubicada también en el Parque Natural Sierra María-Los Vélez. Es un ejemplar único, Monumento Natural, que ha sido testigo de la historia desde hace cientos de años. Se cree que su edad oscila entre los 800 y los 1000 años. Es uno de los cien árboles recogidos dentro del libro “Árboles leyendas vivas”, y que se ha ganado su puesto por su longevidad. Ha sido rodeada con una valla como medida de protección.

Un jardín para los Reyes Magos

Estrenamos una nueva sección, Peque Jardín, en la que contaremos qué actividades de jardinería se pueden hacer con los más pequeños. Además, también contaremos algunas historias relacionadas con el sector, que seguro encantarán a los niños y a los no tan niños. 

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Los cuentos los presentaremos dentro de esta sección bajo el título de “La regadera mágica”. El mundo de la fantasía también dentro del sector verde.

Para inaugurar Peque Jardín, y dado que los Reyes Magos han salido ya de Oriente para repartir sus regalos, vamos a contaros cómo decorar el jardín para recibir a Sus Majestades.

En la noche del 5 de enero, una tradición española es dejar los zapatos bien limpios junto a la ventana, así como comida y bebida tanto para los Reyes como para sus camellos. Cada zona o región tiene sus alimentos típicos que ofrecen en un plato para que Sus Majestades retomen fuerzas en una noche de duro trabajo. Normalmente, se dejan dulces navideños, algún licor, un vaso de leche o agua.

Pero, ¿sabías que a los Reyes también les gustan las luces y los adornos?

Si en tu casa tienes un jardín o una terraza, puedes darles la bienvenida con pequeñas luces que les sirvan de guía. Puedes hacer la forma de una flecha con las bombillas para indicarles donde has dejado su tentempié. Utiliza tu imaginación para crear un mensaje de bienvenida. Puedes hacer la forma de un corazón, de una margarita, de una estrella… Y para crearla, puedes utilizar pequeñas macetas que dibujen el contorno de esa figura, piedras blancas o adornos típicamente navideños.

Si no tienes jardín en casa, también puedes confeccionar tu propio santuario real, en el lugar donde hayas dejado tus zapatos y tus ofrendas. El acebo, por ejemplo, es un típico adorno navideño que te puede servir como elemento ornamental. Así, puedes rodear tus zapatos con ramas de acebo, sorprenderás a los Reyes Magos con el intenso color rojo de sus frutos.

AceboPuedes ser todo lo original que quieras, pues es una gran ocasión para soñar, imaginar y dejarse llevar por la emoción.

La de Reyes es la noche más mágica del año y la ilusión comienza con los preparativos para recibir a Sus Majestades, antes de irse a la cama.

Melchor, Gaspar y Baltasar son muy sabios y se conocen todos los caminos. Si has sido bueno, seguramente te compensarán con algún regalo. Aunque, si tienen pensado dejarte algo de carbón como escarmiento por tu mal comportamiento, seguro que si se encuentran con un recibimiento original, llamativo y ornamental, cambian de opinión y hacen realidad alguno de tus deseos.

Disfruta preparando tu jardín para la llegada de los Reyes Magos con ilusión e imaginación.

Los trabajos en el jardín durante el mes de Julio

Durante este mes disminuyen las labores en el jardín en comparación con los meses anteriores; podemos decir que éste es el mes de los riegos, binas y escardas, limitándonos a mantener los macizos y parterres en buen estado, eliminar las flores secas, despuntar las plantas para que puedan ramificar y ofrecernos una segunda y a veces una tercera floración.

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Semilleros e Invernaderos

Los invernaderos y semilleros que no se utilicen se deben limpiar y desinfectar; en el caso de que haya plantas en los mismos debemos vigilar el sombreado, dando si fuese preciso una capa de pintura para favorecer el descenso de la temperatura, así como evitar las quemaduras producidas por el sol.

Durante este mes y el siguiente se recolectan la mayoría de las semillas de las plantas dejadas para la reproducción. Las semillas se recolectan cortando las plantas y atando éstas en manojos que se dejan secar al sol. Una vez secos se desgranan a mano; las semillas deben estar maduras, recolectándose si fuese preciso en varias veces las plantas.

 

Anuales, Bianuales y Vivaces

Se pueden sembrar en plena tierra las plantas bianuales de floración otoño-invernal, así como las anuales de ciclo muy corto y que tendrán tiempo de florecer antes de la llegada de los fríos.

 

Árboles y Arbustos

Debemos podar los árboles y arbustos que hayan florecido en primavera; en muchos casos, como el de los rosales, se obtendrán nuevas floraciones. La poda de los mismos se hará de manera que se mejore la insolación y ventilación de las plantas, procurando abrirlas de la parte central.

En los árboles y arbustos frutales se darán podas en verde, al mismo tiempo que vamos guiando las ramas en las plantaciones de palmeta.

En caso de que los árboles tengan mucha fruta se aclarará ésta a mano, o se entutorarán

las ramas para impedir desgarros de las mismas.

Los tratamientos serán periódicos cada 10-15 días, incorporando a los mismos, si el estado de la planta lo permite, abonos foliares.

Los riegos deben ser semanales.

En la viña se pueden colocar los racimos en bolsas de papel, para impedir que ésta se manche o sea atacada por insectos.

 

Hortalizas y Plantas Aromáticas

Se deben sembrar las hortalizas que fructifiquen dentro de los cuatro próximos meses, tales como las judías verdes y las ensaladas.

Se continúa con el despunte de melones, pepinos y calabazas, así como con la recolección de los bulbos comestibles.

 

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El sicomoro, el árbol de las momias

El sicomoro, era un árbol muy valorado en Egipto, donde su madera es considerada sagrada, debido a su durabilidad y calidad, ya que se empleaba para hacer los sarcófagos de los famosos faraones del antiguo Egipto.

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Más allá de la tradición religiosa, el sicomoro, perteneciente a la familia de las Moráceas, como la higuera o los ficus, es natural de Siria, Egipto, Sudán y parte de África Tropical, fue cultivado en Egipto justamente por dos granes motivos: el primero, por sus frutos, una especie de higos de menos calidad pero sí de gran producción; y el segundo, por su madera, muy resistente y utilizada inicialmente en la construcción. La calidad de la madera, unida a la longevidad del árbol, puede vivir hasta 500 años, hizo que los hombres más poderosos del Antiguo Egipto quisieran que su sarcófago se hiciese con dicha madera, pues creían que así tendría más durabilidad.

Esta práctica se convirtió en algo generalizado y con el tiempo el sicomoro se cultivó, todavía más, la fama de árbol sagrado fue aumentando, pues dentro albergaba a las momias,  aunque actualmente es difícil de encontrar en ese país.. Gracias a la durabilidad de su madera, el sicomoro también fue empleado para realizar todo tipo de muebles, esculturas y amuletos, generalmente de tipo funerario y que servían como ajuar en los enterramientos. Un ejemplo de este tipo de escultura es la famosa talla de de Skeikh el- Balad encontrada en Saqqara.

Fuente: José Herrero Martinez

 

El almendro: La floración

Sin duda uno de los cultivos de mayor valor de nuestra agricultura tanto en calidad de sus frutos como en cuanto a la cotización de los mismos, es el almendro.

almendro

Las almendras son ricas en ácidos grasos no saturados, monoinsaturados y poliinsaturados. Estos ácidos grasos ayudan a reducir el colesterol en la sangre.

Al igual que otros frutos secos, las almendras tienen muchas proteínas. Además, proporcionan fibra, cobre, magnesio, vitamina E, ácido fólico, esteroles vegetales… proporcionan efectos positivos a la hora de reducir el colesterol y prevenir las enfermedades cardiovasculares.

España es el segundo país productor con el 15% de la producción mundial.

En nuestra geografía destacan principalmente variedades como Marcona, Planeta, Largueta, Desmayo…etc siendo las de cáscara dura las más representativas y/o demandadas.

Desde enero y hasta marzo ha tenido lugar la floración del almendro.

almendro en flor

Al margen de la importancia de este fenómeno, sin duda es uno de los árboles más bellos cuando llega esta época. Durante este periodo, en función de las horas de frío y de los grados de calor recibidos durante el invierno las distintas variedades de este cultivo han comenzado a mostrar sus características flores. El número de flores de cada árbol influye directamente en la obtención de una buena cosecha después, ya que cada flor dará como resultado un fruto. De ahí la importancia de minimizar riesgos.

Hemos tenido en cuenta dos factores principales para que el proceso de floración se complete, como son las condiciones climáticas posteriores a la floración y la polinización de las flores.

Si los procesos de polinización y fecundación se llevan a cabo con éxito, estamos asegurando una buena formación de la almendra.

La mayoría de variedades tradicionales llevan a cabo una polinización cruzada, por la que se necesita la ayuda de abejas u otros insectos, o incluso del propio viento para poder trasladar su polen desde los estambres de una flor hasta los estigmas de otra y que así se lleve a cabo la fecundación. Por el contrario, de forma minoritaria, existen otras variedades denominadas autógamas las cuales realizan la polinización en la misma flor, es decir se fecundan sin la necesitad de un agente polinizador externo.

Uno de los inconvenientes de la temprana floración del almendro es que corre un elevado riesgo de que sus flores se vean afectadas por heladas posteriores. Las condiciones climáticas adversan como son fuertes lluvias, bajada de temperaturas y fuertes vientos en los meses de febrero y marzo pueden hacer que el árbol pierda las flores que ya le han salido, además de dificultar el vuelo a los insectos polinizadores, evitando así la fecundación de las semillas. Todo esto se ve traducido en una pérdida exponencial de la cosecha final.

Desde Bonora nature, para prevenir la pérdida masiva de flores ante condiciones climáticas adversas y además asegurar una óptima fabricación de polen, recomendamos la aplicación de nuestro producto Floración.

Floración es un producto ecológico, no deja residuo y no se deben cumplir plazos de seguridad desde su aplicación hasta la recolección del fruto. Formulado con fósforo, boro y molibdeno es un inductor natural de la floración y cuajado del fruto. No contiene hormonas de síntesis, sino que estimula la propia fabricación de fitohormonas de la planta. También es de fácil asimilación por la planta, ayudando así a una rápida absorción de microelementos. Las bonanzas que caracterizan este producto es que fortalece, limita la caída flores y de frutos pequeños, además de generar mayor cantidad de flores y polen útil, con lo que obtenemos una mejor polinización.

El producto lo aplicamos vía foliar, disuelto en agua, contactando bien con todas las partes aéreas (tanto el haz como el envés de las hojas), sin excesiva presión en la cuba de aplicación. Se repitió el tratamiento dos veces para asegurar un buen funcionamiento. La primera aplicación en la prefloración y el segundo tratamiento cuando hayan cayeron el 80% de los pétalos en floración, y así es como conseguimos prevenir la pérdida masiva de flores ante el viento y otros factores externos climáticos.

Carmen Martínez

Ingeniero técnico agrícola de Bonora Nature